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Los asesinatos de cuatro periodistas en menos de una semana se inscriben dentro del clima de violencia que viven Veracruz y México; no hay que descartar que sus homicidios tengan relación con su desempeño periodístico: Artículo 19
 
 
En tan sólo seis días han sido asesinados cuatro periodistas en Veracruz, gobernado por el priísta Javier Duarte Ochoa. Los casos más recientes –en el marco conmemorativo del Día Mundial por la Libertad de Prensa­– son los de los fotorreporteros Guillermo Luna Varela, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez.
 
El pasado 28 de abril la prensa nacional y las organizaciones defensoras de periodistas daban cuenta del asesinato de la corresponsal de Proceso en aquella entidad, Regina Martínez Pérez, quien se caracterizaba por llevar a cabo un trabajo crítico. La periodista, que contaba con  una trayectoria de 30 años en el ejercicio periodístico, fue hallada en su casa con signos de violencia y estrangulamiento. Este 3 de mayo fueron encontrados los cuerpos desmembrados de cuatro personas. Tres corresponden a los periodistas Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez. El cuarto, a Irasema Becerra, de quien no se ha confirmado que trabajara para algún medio de comunicación.
 
En un boletín de prensa, la Procuraduría General de Justicia de Veracruz presume que estos asesinatos participó la delincuencia organizada, por lo que solicitará a la Procuraduría General de la República que atraiga los casos.
 
Guillermo Luna y Gabriel Huge, trabajaron en el periódico Notiver y, actualmente, colaboraban para la agencia de fotografía Veracruz News. Ambos se autoexiliaron, luego del asesinato de la reportera Yolanda Ordaz, también de Notiver, ocurrido el 27 de julio pasado. En tanto, Esteban Rodríguez trabajaba para un diario local. Sus cuerpos fueron localizados en un canal de aguas negras del municipio de Boca del Río.
 

Veracruz, un peligro para el periodismo

 
La organización internacional Artículo 19 identifica a Veracruz como el estado con mayor riesgo para el ejercicio periodístico. Ricardo González, Oficial del Programa de Protección a periodistas de la Oficina en México y Centro América dice: “La descomposición política y social  que se vive en el estado no le es ajena a la prensa. Ellos –los periodistas asesinados– han sido testigos de actos de violencia, no hay que descartar que los asesinatos  correspondan a su labor periodística”.
 
Ante los comunicados que vinculan los homicidios con el crimen organizado, Ricardo González comenta que estos señalamientos, así como “los ataques a la integridad de las personas siempre son preámbulo de un carpetazo a las investigaciones”.
 
En un pronunciamiento público, Artículo 19 indicó que “las autoridades han incumplido reiteradamente con sus obligaciones internacionales de garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión y los mecanismos actualmente establecidos no atacan el problema central que es la impunidad que sigue a estas acciones, las cuales tienen un efecto silenciador en varias regiones”.
 
El oficial del Programa de Protección a periodistas agrega que “de frente al proceso electoral que está por llevarse a cabo, este tipo de casos debe llamar la atención de la sociedad, para saber qué casos estaban investigando los periodistas, que no querían [los asesinos] que la sociedad se enterara”.
 
 
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