La marcha de los anticapitalistas

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Organizaciones anticapitalistas y antipartidos políticos marchan este 1 de mayo. Rechazan la reforma laboral y demandan aumento salarial, fuentes de empleo, justicia para las víctimas de la mina Pasta de Conchos y la no criminalización de los luchadores sociales

 
 
Banderas rojinegras enmarcan la escena. Es 1 de mayo, el último del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa. Unas 5 mil personas de la Alianza Mexicana de Organizaciones Sociales, de la Unidad Nacional de Organizaciones Sociales y de la Red de Resistencias Autónomas Anticapitalistas integran el contingente: hombres, mujeres, jóvenes, niños, familias enteras. Los escoltan 90 microbuses y autobuses de las rutas 56, 44 y 12 que prestan el servicio de transporte en la avenida Tláhuac; sus operadores también protestan.
 
Son las 11 horas y el recorrido con destino al Zócalo de la Ciudad de México inicia sobre la avenida Paseo de la Reforma, justo a los pies del Ángel de la Independencia. Gorras, sombreros y sobrillas multicolor correspondencon los intensos rayos del sol: el Servicio Meteorológico Nacional pronostica temperaturas hasta de 29 grados centígrados.
 
Al frente de la marcha, grabada en tela rojiza, la imagen de José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Francisco Villa. Además, una manta con las principales demandas: “¡Basta! No a la ley laboral; Justicia para Pasta de Conchos; No a la criminalización de los luchadores sociales; Aumento a los salarios; Por más fuentes de trabajo que nosotros [mismos] hemos creado”.
 
Enseguida una mezcla de organizaciones: Frente Popular Francisco Villa Independiente; Sociedad Cooperativa el Triunfo del Arcoiris; Partido de los Comunistas; Colectivo Aztlán; Unión Popular José María Morelos y Pavón; Vagoneros; Asociación de Comerciantes Ambulantes Fijos de Mercados Públicos, Municipales y Artesanales; Atista, Autotransportistas Integrales de Tláhuac.
 
—¿Qué los caracteriza respecto de otras marchas que se realizan este 1 de mayo?– se le pregunta a Alejandro Juárez, integrante del Frente Popular Francisco Villa Independiente.
 
—En este movimiento que estamos formando una de las coincidencias que tenemos es que somos organizaciones que luchamos contra el capitalismo. Ésa es una de las cosas que nos está uniendo y otra es que todas las organizaciones que estamos aquí planteamos el no a los partidos políticos.
 
La explicación del joven da sentido a los cantos y consignas que ambientan la movilización, algunas acompañadas incluso por la armonía de los tambores: “¡Ni PRI, ni PAN, ni PRD: el pueblo unido contra el poder!”; “¡Juventud comunista, luchando por el futuro socialista!”. Y de pronto, de la voz de una mujer: “¡Ojo por ojo, diente por diente, que chingue a su madre el presidente…!”
 
Además del Frente Popular Francisco Villa, que destaca por la magnitud de su contingente –agrupado durante todo el recorrido en cuatro filas–, sobresalen los transportistas. “Nos negamos a ser sometidos mediante el autoritarismo, la prepotencia y el abuso del poder de Ebrard [Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de gobierno del Distrito Federal] y Quintero [Armando Quintero, titular de la Secretaría de Trasportes y Vialidad]. Nos negamos a ser despojados”, se lee en una de sus pancartas.
 
Los concesionarios de las rutas 56, 44 y 12 demandan al gobierno capitalino información respecto de su fuente de trabajo: ¿Cómo operará el transporte público en Tláhuac luego de que inicien las operaciones de la línea 12 del metro? Asimismo, piden los apoyos que el Gobierno del Distrito Federal concede a empresas privadas de transporte.
 
“No a la reforma laboral”, se lee en un cartel improvisado que con ambas manos carga Leticia, licenciada en derecho. Desde el borde de la banqueta observa a las personas, que al igual que ella salieron a manifestarse en el día de los trabajadores. El miércoles, cuando vuelva a su trabajo en un despacho jurídico que recurre a prácticas de outsourcing (subcontratación) para contratar a abogados con cédula profesional, quizá la despidan. Su jefe inmediato le dijo que el 1 de mayo había que trabajar incluso sin cobrar como día festivo, pues de acuerdo con “las nuevas políticas laborales”, las metas alcanzadas están por encima de las horas de jornada laboral.
 
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