Autor:

Es difícil clasificar este libro: es un largo ensayo sobre la naturaleza humana, y en particular, de algunos hijos de puta y no por serlo literalmente de alguna prostituta, sino para calificar a quienes conscientemente ejercen la maldad en todas sus manifestaciones, “al chingón que comete esas perversidades” contra los indefensos: mujeres, niños, animales irracionales, es decir, contra sus semejantes. “El punto es que una vez fraguado el concepto de hijo de puta y adoptado el epíteto, se le usa para calificar a todo malvado”.

 

 
El autor es Marcelino Cereijido, nacido y educado en Argentina, posgraduado en Harvard, doctor en fisiología e investigador en esa universidad; también en las universidades de Múnich (Alemania) y Nueva York (Estados Unidos); además, profesor en el Instituto Politécnico Nacional (México).
 
El texto me recordó a José Ingenieros, otro extraordinario argentino autor de libros como El hombre mediocre, La simulación en la lucha por la vida y Hacia una moral sin dogmas, entre otros. Una simple asociación de nombres, cuyas obras, a mi parecer, tienen mucha semejanza entre sí.
 
Pero como dice el refrán: “a lo que te truje, Chencha” o su equivalente en latín, in media res, que significa: entremos en medio del asunto. Hacia una teoría general sobre los hijos de puta (es decir los cabrones, los malditos, los canallas… como los nazis, los calderonistas, los narcotraficantes, los secuestradores, los que comercian con mujeres y niños, etcétera), con fundamentos biológico-fisiológicos, históricos, sociales, económicos y literarios, rastrea la hijoputez, para concluir en el capítulo tercero, “¿Raíces biológicas de la hijoputez?”, que esta conducta (en la jerga mexicana: hijos de la chingada) se forma en gran parte por “la enorme complejidad y el funcionamiento [la vida] de las estructuras biológicas [que] sólo tienen explicación si entendemos que en el proceso están presentes, ineludiblemente, los flujos de energía en sus diversas formas: hidráulica, eléctrica, química, mecánica y un larguísimo etcétera”.
 
Pero eso no justifica, por ejemplo, los genocidios encabezados “por asesinos de la calaña de Hitler, Franco, Salazar o Pavelic”; a los que agrega este reseñador: Pinochet, Bush y los dictadores caídos por la “Primavera Árabe”, además de  Calderón, que junto con el Chapo Guzmán llevan más de 55 mil homicidios al más puro estilo de la hijoputez, imitando a los sátrapas que “enviaban a todo su ejército a sembrar el terror”. Desde los hechos, el texto elabora su teoría sobre los hijos de puta, los malvados… Como el michoacano violador sexual de niños y adolescentes Marcial Maciel, quien fuera protegido por el entonces papa Juan Pablo II y ahora por su sucesor Benedicto XVI.
 
Clasifica atinadamente a los hijos de puta e ilustra sus juicios apoyándose en textos de autores de primer orden para arribar “al cómo y al porqué de la hijoputez”. Y fundamenta que quienes merecen ese calificativo “fueron particularmente perversos”, hijos de la chingada, como abundan en los cargos públicos; y aunque se den golpes de pecho y en los confesionarios les “absuelvan” sus pecados, siempre serán hijos de puta.
 
Ficha bibliográfica:
Autor: Marcelino Cereijido
Título: Hacia una teoría general sobre los hijos de puta
Editorial: Tusquets, España, 2011
 
*Periodista