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Al finalizar el sexenio de Calderón, la “guerra” contra las drogas habrá costado a las finanzas públicas más de 320 mil millones de pesos, casi 19 veces la ayuda de la Iniciativa Mérida. De ese total, las tácticas bélicas habrán consumido 204 mil millones, mientras que las labores de inteligencia apenas alcanzarán los 25 mil millones de pesos. Delincuencia organizada, narcotráfico, guerrilla, terrorismo y vulnerabilidad de las fronteras son las amenazas a la seguridad nacional que el gobierno federal ha intentado anular con ese multimillonario presupuesto. Expertos opinan que éstas no sólo no se han eliminado, sino que se han potenciado. Injustificable, el gasto en este ramo, consideran

 
 
De enero de 2007 a diciembre de 2012, el gobierno federal habrá destinado 320 mil 30 millones de pesos a la preservación de la seguridad nacional, revelan cuatro estudios elaborados por el Centro de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados. El presupuesto que se destina a la principal política pública de la administración de Felipe Calderón Hinojosa, la “guerra” contra el narcotráfico http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2012/04/15/gobierno-federal-gasta-10-8-mil-mdp-en-armas/, es ejercido por la Presidencia de la República y las secretarías de Gobernación, de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar).
 
Los más de 320 mil millones representan 18.7 veces más la ayuda entregada por Estados Unidos a México por medio de la Iniciativa Mérida (1 mil 300 millones de dólares, y que al actual tipo de cambio asciende a 17 mil 82 millones de pesos); también 54.2 veces más el presupuesto 2012 para el Programa de Infraestructura Básica para la Atención de los Pueblos Indígenas (5 mil 908 millones 327 mil pesos).
 
José Luis Piñeyro, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y experto en seguridad nacional, señala que los costos económicos de este rubro “son escandalosos; debido a éstos se ha descuidado el combate a la pobreza, así como la seguridad social, ambiental y laboral, en aras de la seguridad pública, que al final es inseguridad pública”.
 
El especialista considera que los más de 320 mil millones de pesos destinados en el sexenio a la seguridad nacional “no se justifican, debido a los costos sociales que se han tenido a causa del narcotráfico. Ha habido miles de narcoejecutados, heridos, viudas, desaparecidos, huérfanos. El costo social es altísimo y los resultados son muy pobres”.
 
Los análisis consultados descubren que el presupuesto para la seguridad nacional se ha centrado en las acciones represivas de la Sedena y la Semar, y ha relegado las labores de inteligencia que, hasta antes del panismo, recaían en Gobernación.
 
Tan sólo en el actual año electoral, de los 66 mil 193 millones de pesos destinados al ramo, 48 mil 100 millones son para acciones directas en campo, 5 mil 500 millones para labores de inteligencia y el resto para infraestructura, equipamiento, comunicación y mantenimiento.
 
En el ámbito de las actividades bélicas, en este año la Sedena gastará el 75.8 por ciento de los 48 mil millones: 29 mil 823 millones en “Defensa de la integridad, la independencia, la soberanía del territorio nacional” y 6 mil 642 millones en “Acciones de vigilancia en el territorio nacional”. El otro 24.2 por ciento lo ejercerá la Secretaría de Marina: 11 mil 634 millones para “Emplear el poder naval de la federación para salvaguardar la soberanía y seguridad nacionales”.
 
 
Esta distribución económica es, a su vez, reflejo de la tendencia sexenal. De 2007 a 2012, en las tácticas de guerra se habrán gastado 204 mil 530 millones de pesos (63.9 por ciento del gasto total), mientras que a la inteligencia sólo se le habrán dedicado 25 mil 886 millones (ocho por ciento).
 
Guillermo Garduño Valero, también investigador en la UAM y especialista en seguridad nacional, opina que en este tema “el cinismo es uno de los puntos más importantes: la seguridad cuesta mucho; la inseguridad cuesta más. Y aquí lo que yo contemplaría no es el gasto en sí, sino la efectividad del gasto. Desde este punto de vista, la [Secretaría de] Marina en este momento está invirtiendo más en imagen que en armamento”.
 
Garduño Valero indica que “esto es realmente injustificable, absurdo e inadmisible”. Para el analista, el gobierno no ha creado las condiciones que salvaguarden la seguridad nacional, entre las cuales destaca la restructuración de los aparatos policiacos.
 
“La lucha contra el narcotráfico y contra el crimen organizado no ha dado los resultados apetecidos, al tiempo que no proporciona mayor seguridad a la población. Eso es lo más criticable. No es en sí la cifra, sino que vamos a encontrar cosas como ésta [el gasto publicitario de la Secretaría de Marina]. En muchas ocasiones se da un gasto importante para capacitación y no se ejerce; entonces hay un subejercicio en todo ese ámbito que es pavoroso, porque implica pérdida o desvío de recursos hacia algo que definitivamente no es una de las necesidades prioritarias, como es el caso de la imagen”.
 

Los objetivos

 
El Programa para la Seguridad Nacional (2009-2012), del gobierno federal, señala como prioridad en esta materia la anulación de cinco amenazas: delincuencia organizada, narcotráfico, guerrilla, terrorismo y vulnerabilidad de las fronteras. Los expertos consultados coinciden: ninguna de éstas ha sido eliminada, a pesar del multimillonario gasto.
 
José Luis Piñeyro considera que las amenazas siguen latentes. “El narcotráfico y el crimen organizado siguen en pie de guerra, belicosos. Si bien no hay movimientos guerrilleros, los comandos guerrilleros siguen existiendo”.
 
Agrega que, respecto del crimen organizado y el narcotráfico, “lo importante es que la estrategia favorita, la cual es descabezar a los cárteles para debilitarlos, atomizarlos y dividirlos, no ha resultado cierta. Los cárteles siguen fuertes. Pasa un periodo y se recomponen. Si esta táctica en algún momento sirviera, tendríamos que determinar si 20 minicárteles serían garantía de disminución de la violencia y del índice delictivo. Sería poca la disminución”.
 
Para Guillermo Garduño, lejos de anular las amenazas, éstas “se han potenciado”. El experto ubica como una debilidad “la ausencia de un plan definido, de un conocimiento y de un sistema de inteligencia que permita penetrar y hacer más acciones. No solamente son nulas, sino contraproducentes las acciones que han venido desarrollando [las autoridades en la materia]”.
 
De los 320 mil millones de pesos destinados a la seguridad nacional en este sexenio, la Sedena habrá ejercido a diciembre próximo el 69.04 por ciento (220 mil 967 millones); Semar, el 25.97 por ciento (83 mil 133 millones); Gobernación, a través del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, el 4.27 por ciento (13 mil 673 millones), y la Presidencia, el 0.7 por ciento (2 mil 256 millones de pesos).
 
De las cuatro dependencias, en el sexenio es la Presidencia de la República la que más aumentó su gasto, al registrar un incremento nominal de 6 mil 107 por ciento: de 13 millones de pesos en 2007, pasó a 66 mil 193 millones en 2012. En términos globales, el promedio de crecimiento se ubicó en 156.9 por ciento de manera nominal.
 
En entrevista, Garduño Valero refiere que “estamos viviendo un proceso extremadamente difícil. Acabo de regresar de la zona fronteriza del Sur y es algo inaudito [lo que observó]: el descuido en el que se tiene todo esto, en un área que debería ser la primera gran prioridad y por donde pasa una parte muy importante del crimen organizado”.
 
En efecto, la vulnerabilidad de las fronteras es una de las principales amenazas a la seguridad nacional. (Con información de Mariela Paredes y Rogelio Velázquez)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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FUENTE: Revista Contralínea 281 /
22 de abril de 2012
Contralínea 281

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