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Los recursos que Pemex maneja en el extranjero, a través de sus 10 empresas “privadas” constituidas en paraísos fiscales, “no son públicos”, señala el director general de la paraestatal. En entrevista con Contralínea, reconoce que el monto, por más de 1 billón 200 mil millones de pesos, se opera fuera del presupuesto público. Sin embargo, asegura que no se realiza  de forma discrecional, y que todo el dinero se invierte en la empresa del Estado. Suárez Coppel rechaza la solicitud que hizo la Auditoría Superior al Congreso, para que las compañías del llamado Grupo PMI se vuelvan paraestatales: esto complicaría la participación de Petróleos Mexicanos en los mercados internacionales, considera

Con una seriedad similar a la que imprime su traje color gris oxford y su corbata color vino, Suárez Coppel también habla acerca del dinero que la paraestatal ha enviado al extranjero, a través de inversiones, transferencias financieras y compra-venta de productos petrolíferos, y que maneja al margen del presupuesto público. La caja multimillonaria, que tan sólo en 2010 ascendió a 1.2 billones de pesos, es resguardada por el Grupo PMI: 10 empresas “privadas” propiedad de la paraestatal, radicadas en el exterior, algunas de ellas en paraísos fiscales.
 
Se trata de las empresas “privadas no paraestatales” PMI Holdings, BV; PMI Holdings Petróleos España, SRL; PMI Trading, Ltd; PMI Norteamérica, SA de CV; PMI Marine, Ltd; PMI Services North America, Inc; Pemex Services Europe, Ltd; Pemex Internacional España, SL; PMI Holdings North America, Inc, y PMI Services, BV. Todas ellas propiedad directa o indirecta de Pemex y bajo la coordinación de su filial PMI Comercio Internacional, pero cuyas cuentas bancarias también son consideradas “particulares”.
 
—Los recursos que se manejan ahí no son recursos públicos, por eso no están en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Son propiedad de la empresa: esos recursos que están afuera [en el extranjero] no se manejan discrecionalmente, son igual de auditables, son igual de transparentes. La información está ahí, disponible. Por eso nos audita todos los años la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública. Entonces, son recursos que manejamos fuera del presupuesto. Están ahí los recursos. ¿En qué los utilizamos? Los utilizamos, por ejemplo, para comprar tanquería de almacenamiento fuera de México, para minimizar costos de logística de lo que estamos importando; lo usamos para comprar ductos para poder transportar la gasolina y el diésel, que importamos de manera más económica al país. Lo usamos para la compra de Repsol, que es una inversión de Pemex que debe ser rentable, además de que es estratégica. El uso de esos recursos es para el bien de la empresa. En el momento en que queramos traer esos dividendos, los traemos. La única diferencia es que cuando queramos traer esos dividendos van a quedar en el presupuesto y no los vamos a poder usar, a menos que haya espacio presupuestal. Nosotros los utilizamos para lo mismo, para actividades sustantivas de la empresa.
 
La ruta del dinero trazada por la paraestatal tiene su origen en México: de aquí salen los recursos económicos (para inversiones, transferencias, adquisiciones y pagos) y en especie (los petrolíferos que se comercializan en el extranjero). Y su destino va desde los paraísos fiscales de Islas Caimán, Irlanda y Holanda, hasta Inglaterra, España, India, China, Estados Unidos, Canadá, Singapur, Aruba y el Lejano Oriente.
 
El doctor en economía monetaria y comercio internacional también se refiere, en entrevista con Contralínea, a las 10 empresas del Grupo PMI constituidas en el extranjero con recursos públicos pero con el carácter de “privadas”, a fines de la década de 1980 y principios de la de 1990 y aún vigentes.
 
—La diferencia entre PMI, las filiales de Pemex, y Pemex no es si son auditables o si tienen los controles: es si están o no en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Nos hemos quejado mucho a lo largo del tiempo de que necesitamos una mayor flexibilidad para manejar a esta empresa, no porque eso implique sacrificar transparencia, sino porque eso implica dejar de sacrificar eficacia en el manejo. Necesitas flexibilidad porque estás compitiendo en el mercado con otras empresas. La diferencia de PMI y las no filiales de las paraestatales de Pemex es si el presupuesto se nos asigna en el Congreso. El gran problema que tenemos hoy en día en Pemex es que ese presupuesto depende de muchas otros entes que no son responsables de cuánto vamos a producir de petróleo. Si lo que tú quieres es tener buenos resultados en una empresa, lo que tienes que hacer es asegurarte que está claro el uso de los recursos: toda la transparencia, todos los controles que quieres poner, pero también asegurarte de que estás de acuerdo con el plan de negocios de la empresa y con la estrategia que se va a seguir. Una vez que estás de acuerdo en esas dos cosas (que tienes controles y que tienes un acuerdo sobre la visión de a dónde va la empresa) dale los recursos que necesita porque si no, no te va a cumplir los resultados. Si no te va a cumplir los resultados o no estabas de acuerdo con la estrategia, entonces cámbiala y hazla de acuerdo a lo que necesitas y dale los recursos para que puedas exigir los resultados.
 
En total, la paraestatal es accionista mayoritario, directa o indirectamente, de 25 empresas privadas: el Corporativo posee el ciento por ciento de las acciones de PMI Holdings, BV, Países Bajos; en ese mismo país, PMI Services, BV; PMI Services Europe, Ltd, Inglaterra; Kot Insurance Company, AG, constituida en Las Bermudas y reubicada en Suiza; PMI Holdings Petróleos España, SL –antes PMI Holdings, NV, Las Antillas Holandesas–, España; allí también es operada Pemex Internacional España; PMI Trading, Ltd, Irlanda; PMI Services North America, Inc, con sede Estados Unidos; en esa misma nación se ubican PMI Holdings North America, Inc; Integrated Trade Systems, cuyas cuentas bancarias están radicadas en las Islas Vírgenes Británicas; y PMI Norteamérica, SA de CV, operada en México.
Además, maneja los vehículos financieros “privados”, destinados a contratar deuda a nombre de Pemex en los mercados internacionales de capital: RepCon Lux, de Luxemburgo (extinto); Pemex Capital, Inc, Estados Unidos; Pemex Finance, Islas Caimán; Pemex Project Funding Master Trust, Estados Unidos; y el Fideicomiso F/163, que obtiene líneas de crédito en México, también con carácter de “privado”.
 
 
Las empresas de Pemex Gas y Petroquímica Básica son Mex Gas Internacional, Ltd (holding), Islas Caimán; Pan American Sulphur, Ltd, Luxemburgo; Pasco Internacional Sulphur, Ltd, Las Bahamas, y Pasco Terminals, Inc, Estados Unidos. Mientras que Pemex Exploración y Producción posee la titularidad de PMI Marine, Ltd, creada y operada en Irlanda, pero manejada como parte del Grupo PMI.
El director general de Pemex indica que en el pasado ya se han desperdiciado muchísimas oportunidades de inversión en Pemex, “porque no hemos tenido los recursos”. Por eso, rechaza la petición hecha por la Auditoría Superior de la Federación de transformar a paraestatales las empresas “privadas” de la petrolera.
 
—Un poco de esa flexibilidad la podemos lograr teniendo algunas filiales porque hacen gran parte de sus actividades fuera de México. Sus actividades tienen criterios comerciales y son auditables. Decir “pásenlo todo y que sean paraestatales” es decir hagamos más complejo el manejo de la empresa, hagamos más complejo el manejo presupuestal. Está bien si eso es lo que queremos los mexicanos, que al final de cuentas somos los dueños de esta empresa. Está mal si lo que queremos es generar buenos resultados con controles eficaces.
 
Respecto del esquema empresarial al que recurrió la paraestatal, y que involucra su presencia en paraísos fiscales, indica:
 
—¿De qué sirven los paraísos fiscales? Nos sirven para no pagar impuestos fuera de México. Si hay algo de lo que no se le puede acusar a Pemex es de que no paga suficientes impuestos en México. Entonces, si ahora lo que vamos a hacer es poner nuestras empresas que tienen actividades fuera de México, en lugares donde nos van a cobrar un dineral por esa comercialización, pues entonces yo, como parte dueño de Pemex y no como administrador, cuestionaría esa lógica. ¿Queremos también ir a pagarles impuestos a todos los demás países? Mejor paguémoslos aquí en México, porque las utilidades, al final de cuentas, para lo que nos sirven es para pagar impuestos. Ojalá que en algún momento podamos pagar dividendos cuando tengamos unos impuestos más razonables.
 

Pozos transfronterizos

 
En las aguas profundas del Golfo de México se localizaría el 50 por ciento del oro negro del país. Se trata de los recursos prospectivos que Pemex ha calculado en la zona, según su boletín informativo 19/2012, y que ahora se podrían compartir con Estados Unidos a través de los llamados pozos transfronterizos. Con su próxima entrada en vigor, el país vecino tendrá “permiso” para explotar los yacimientos Delta Río Bravo, Franja de Sal Alócotona, Cinturón Plegado Perdido y Planicie Abisal. El potencial de la zona ya fue mapeado por la paraestatal, con un costo para el erario mexicano de 50 mil millones de pesos.
Desde su amplia oficina, ubicada en el piso 44 de la Torre de Pemex, Suárez Coppel se refiere al acuerdo firmado entre México y Estados Unidos para la explotación de estos yacimientos transfronterizos, el 20 de febrero pasado.
 
—El acuerdo se refiere a yacimientos que crucen la frontera. Por tanto, hay que conocer el yacimiento para ver cuánto nos toca a nosotros y cuánto le toca al otro [Estados Unidos]. Además, una de las características indispensables y técnicas de explotación de crudo es que manejes un yacimiento con una sola visión. Se desperdiciaron muchísimos recursos en la industria en el pasado porque cada quien llegaba y perforaba donde tenía derechos en la superficie, y en realidad estaban perforando distintos operadores el mismo yacimiento. De esa manera no se buscaba explotarlo lo mejor posible, sino que cada quien sacaba lo más que podía: si lo sacaba rápido lo iba a sacar él y no el que está enfrente, que podía estarlo también extrayendo. Manejar de manera unificada los yacimientos es una necesidad muy importante.
 
“Lo que aquí estamos haciendo es: uno, asegurarnos de que hay sólo un operador para los yacimientos que cruzan la frontera; y dos, independientemente de quién acabe operando, que veamos cuánto está de qué lado de la frontera y a cada país le toque lo que le corresponde por geografía.
 

Suárez Coppel se muestra confiado en la experiencia de Pemex en la zona.

 
—En aguas profundas empezamos a invertir en 2002. Hemos invertido alrededor de 3 mil 500 millones de dólares y perforado 18 pozos. El año pasado fuimos la segunda empresa que más pozos en aguas profundas perforó en el mundo. En los últimos seis años, somos la sexta. Es decir, no es que estemos esperando a ver cuándo empezamos. Nosotros perforamos más en el Golfo de México que ellos [las trasnacionales] porque ellos perforan en muchos lugares del mundo. El punto es que estamos siendo muy activos. En esa actividad estamos utilizando la mejor tecnología. Precisamente por utilizar tecnología moderna hemos tenido mayor éxito exploratorio que el promedio en la parte norteamericana del Golfo, porque ese promedio viene de muchos años atrás, y nosotros estamos utilizando tecnología nueva. Es mejor tecnología que el promedio y por eso hemos sido más exitosos, porque tenemos mayores elementos para decidir donde perforar.
 
—¿Se ha puesto en riesgo el 50 por ciento del recurso prospectivo de petróleo que hay en el Golfo de México Profundo por este acuerdo bilateral?
 
—No por lo transfronterizo [el acuerdo]. En riesgo estaría si dejamos de invertir, porque entonces nunca lo vamos a sacar.
 
Inversión, el reto
 
Desde el 7 de septiembre de 2009, Suárez Coppel ocupa uno de los puestos más relevantes en la administración pública federal: la dirección de la paraestatal más importante del país. Un cargo que, dice, no le paga mucho pero le divierte. Con base en la experiencia que ha adquirido, se refiere a la inversión que necesita la empresa, calculada en 28 mil millones de dólares.
 
—Hoy en día nos cuesta alrededor de 15 y 20 dólares desarrollar y encontrar cada barril; y nos va a costar entre 7 y 12 dólares el producir ese barril, ese costo es variable. Entonces, entre los dos [procesos] nos van a costar de 15 a 25 dólares. Producir 3 millones de barriles por día y producir el doble de lo que producimos de gas, nos va a llevar a estar produciendo al año alrededor de 1.5 miles de millones de barriles al año. Lo que no se nos debe olvidar es que aquí no producimos refrescos, producimos petróleo. Que cada vez que extraemos un barril tenemos que encontrar, desarrollar y tener listo para producir uno nuevo. Aquí, como Alicia en el país de las maravillas, tenemos que correr mucho para quedarnos en el mismo lugar. Es uno de los problemas de la percepción de Pemex afuera y de la realidad de Pemex adentro. En realidad, el esfuerzo que se hizo para estabilizar la producción y para que la caída de Cantarell no se vea reflejada uno a uno en la caída de la producción, es decir, para amortiguar esa caída desarrollamos una serie de campos que no habíamos desarrollado en el pasado. No habíamos invertido y, conforme caía Cantarell aumentaba la producción de estos otros yacimientos, lo que se ve como una inversión importante de Pemex y una caída en producción importante. En realidad, lo que teníamos abajo es una declinación proyectada de Cantarell, porque el patrón de producción era el proyecto de inyección de nitrógeno: cómo aceleramos la producción de Cantarell al mismo tiempo que teníamos un desarrollo muy importante y un incremento muy dinámico del resto de los campos. Por eso invertimos tanto en ese periodo y por eso no cayó más la producción. Lo que necesitamos es de 25 mil millones a 28 mil millones de dólares para exploración y producción, y luego los proyectos que necesitamos para petroquímica, para gas y para refinación. En refinación, necesitamos seguir modernizando nuestras refinerías.
 
En este sexenio, México habrá destinado 1 billón 700 mil millones de pesos a la importación de gasolinas: 237 mil 132 millones en 2007; 328 mil 636 millones en 2008; 197 mil 484 millones en 2009; 299 mil 754 millones en 2010, y 286 mil 34 millones en 2011, de acuerdo con el documento Indicadores petroleros, informe mensual sobre producción y comercio de hidrocarburos (volumen XXIII, número 8, agosto de 2011). Se espera que en 2012 se gasten otros 280 mil millones de pesos por importaciones. A pesar de este aumento, el director de Pemex no considera necesaria la construcción de refinerías.
 
—No es necesario hacer tantas refinerías como necesitaríamos para dejar de importar gasolina, porque nuestro mandato de ley es “créenle valor a los mexicanos”. Hoy en día existe exceso de capacidad de refinación en Estados Unidos, lo que hace que estemos comprando gasolina a costo variable. Construir muchas refinerías nuevas, es decir, pagar el costo variable, tiene que venir de ventajas logísticas. Por eso Tula es una oportunidad puntual, rentable, porque tiene ventajas geográficas. Salamanca también. Pero no necesariamente tiene sentido como país ponernos a sustituir importaciones de gasolina, porque tenemos que acordarnos de que por cada barril que dejemos de importar de gasolina, es un barril que tenemos que dejar de exportar de crudo; con la complejidad del costo de producción, que es enorme, con la complejidad de que esos recursos podríamos estarlos invirtiendo en industrias en las cuales se genera más empleo, y con la complejidad de qué vamos a hacer con el resto de los derivados que se producen cuando refinamos un barril de crudo: el diésel lo vamos a tener que exportar, el combustóleo es carísimo moverlo, y lo vamos a tener que exportar.
 
 
 
 
 

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