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En Coahuila los graves problemas financieros derivados de la megadeuda de 37 mil millones de pesos, heredada por la gestión de Humberto Moreira, obligaron a suspender los programas sociales en julio de 2011 y hasta marzo de este año, en agravio de miles de familias que viven en pobreza extrema
 
Hortencia Hernández Méndez
 
Pese a que Coahuila es el segundo estado a nivel nacional con menor nivel de pobreza –de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)–, más 80 mil personas se encuentran en pobreza extrema, aunque se catalogue a la entidad como de muy baja marginación.
 
Un análisis más detallado por municipios, indica que se necesita atender urgentemente al 35 por ciento de la población, que se encuentra en condiciones de pobreza por alguna de las siguientes carencias: 334 mil 557 personas con rezago educativo; 553 mil 271 con privación de acceso a servicios de salud; 946 mil 974 con falta de acceso a servicios de seguridad social; 573 mil 310 padecen escasez alimentaria; y 164 mil 223 de acceso a servicios básicos.
 
En el Artículo 36 de la Ley General de Desarrollo Social, el Coneval establece los lineamientos y criterios para realizar la definición, identificación y medición de la pobreza en México, al tomar en consideración al menos los siguientes indicadores: ingreso corriente per cápita; rezago educativo promedio en el hogar; acceso a servicios de salud; calidad y espacios de la vivienda; acceso a servicios básicos en la vivienda y alimentación y grado de cohesión social.
 
De acuerdo con esta medición se considera en situación de pobreza a una persona cuando presenta al menos una carencia social y no tiene un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades y se considera en situación de pobreza extrema cuando presenta tres o más carencias y no tiene un ingreso suficiente para adquirir una canasta alimentaria. En este sentido, en Coahuila 80 mil personas se encuentran en pobreza extrema: presentan tres carencias y además sufren de hambre y 771 mil 665 tienen al menos una carencia social y no tienen un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades, es decir, se encuentran en situación de pobreza.
 
Coahuila es una entidad con polaridades regionales. Por ejemplo, en el municipio de Ramos Arizpe, aproximadamente 28 mil personas viven en pobreza. De una población de 77 mil 712 habitantes, el 13 por ciento padece rezago educativo, el 30por ciento no tiene acceso a servicios de salud y el 25 por ciento sufre carencia alimentaria.
 
También el 48 por ciento de su población tiene al menos una carencia social y el 42.8 por ciento tiene un ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo, es decir, de menos de 1 mil 12.19 pesos por mes para la zona urbana y de 712.76 mensual para la zona rural. Además, 24 mil personas no tienen acceso a la seguridad social, lo que significa que están excluidos del conjunto de mecanismos diseñados para garantizar los medios de subsistencia de sus familias ante eventualidades (accidentes o enfermedades) o circunstancias socialmente reconocidas (vejez o embarazo) lo que vulnera la capacidad de individuos para enfrentar contingencias fuera de su control.
 
Ramos Arizpe cuenta con una importante planta industrial en la zona metropolitana y al mismo tiempo tiene una población dispersa que se dedica a la recolección de candelilla y lechuguilla en la zona desértica, con carencia de agua potable y comunidades con un alto grado de marginación: El Pantano, Las Mesillas, El Barrial, El Pelillal, Estación Higo, El Toluco y La Agüita del Rosario, entre otras, que se encuentran dispersas en el desierto.
 
El municipio no está considerado por el Ceneval como de pobreza extrema, como Arteaga, Candela, Castaños, Cuatrociénegas, Escobedo, Francisco I Madero, General Cepeda, Hidalgo, Jiménez, Juárez, Matamoros, Ocampo, San Pedro, Viesca, Villa Unión y Zaragoza, que de acuerdo al promedio de indicadores de carencias, cuentan con más del 40 por ciento de su población en situación de pobreza o pobreza extrema.
 
En entrevista con la presidenta de la organización Del Valle de las Labores, AC, Juanita Gómez explica que “el municipio de Ramos sufrió un impacto muy fuerte cuando suprimieron el ferrocarril que convergía en la comunidad de Paredón, hacia Torreón, Laredo y rumbo a Monterrey. Ahí la gente de las comunidades comerciaba alimentos a los pasajeros”, dice y explica que “ahora la gente se tiene que trasladar en sus propios vehículos para llegar a Saltillo o a la ciudad de Monclova. Las casas son de adobe y viven de los cultivos como el chile o de su trabajo como jornaleros”.
 
“En las comunidades la escuela queda lejos y tienen que caminar hasta una hora para llegar a la carretera más cercana, para tomar un camión que los deje en la secundaria, como el caso de la comunidad De la Rosa, en donde los jóvenes del ejido Guajardo que asisten a la misma, finalmente dejan la escuela por el clima. Además los maestros rurales van sólo dos o tres días a la semana”.
 
En el rubro educativo, llama la atención que la tasa de deserción en educación secundaria en el ámbito nacional es de 7.4 por ciento, lo que significa que siete de cada 100 alumnos no se inscriben en el ciclo escolar inmediato. Nuevo León es donde se presenta la tasa de deserción más baja en este nivel educativo (4.4 por ciento), Coahuila registra la tasa de deserción más elevada y se ubica en (11.6 por ciento), seguido por Michoacán (10.7 por ciento) y Zacatecas (9.8 por ciento), de acuerdo con datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su sigla en inglés).
 
Es importante tener presente que la pobreza tiene una característica muy especial. Muchos de los efectos que produce son irreversibles. Como lo indica la Unicef, si no se auxilia a un niño con hambre, su cerebro será afectado, no se formarán las conexiones interneuronales y por lo tanto padecerá atrasos de por vida, por lo que se le debe apoyar con la mayor urgencia posible, pero al mismo tiempo hacerlo a través de políticas y programas que empoderen, capaciten, originen oportunidades productivas y laborales.
 
En entrevista con la titular de la Secretaría de Desarrollo Social de Coahuila, Martha Laura Carranza, dijo que “el arranque formal de los programas (de combate a la pobreza) lo tendremos a partir del 15 de febrero; estamos realizando una encuesta en las zonas de rezago social de cualquier tipo, para el diseño de políticas sociales”.
 
Explica: “Aún y cuando no se tiene el padrón de beneficiarios ni criterios de elegibilidad, se están diseñando para la aplicación de programas sociales que aún no se implementan, pero ya se están realizando acciones para abatir el rezago, y que todos los programas que vamos a instrumentar van a tener sus reglas de operación, las cuales serán publicadas. ¿Y por qué nos está llevando estos meses hacer esto?, es debido a que estamos definiendo y haciendo una reingeniería de todo este proceso, para que al final tengamos eficacia en el recurso, es decir que nos alcance para lo que nos deba de alcanzar, pero que también podamos tener transparencia en lo que hagamos”.
 
Se considera que la pobreza se origina por niveles de inequidades: las estructurales por las condiciones sujetas a un modelo económico neoliberal, como la escasa posibilidad de generar empleos; inequidades que se perpetuán por la condición subordinada de personas pobres que desconocen su derecho al acceso a programas sociales y piensan que éstos son un producto de la buena voluntad del gobernante en turno y las institucionales, la falta de transparencia y rendición de cuentas en el uso de recursos públicos.
 
En Coahuila los graves problemas financieros derivados de la megadeuda de 37 mil millones de pesos, heredada por la gestión de Humberto Moreira (hermano del actual gobernador), obligaron a suspender los programas sociales en julio de 2011, y después de transcurridos ocho meses Rubén Moreira se comprometió a reactivarlos a partir de febrero de 2012.
 
Así, el 24 de febrero Rubén Moreira puso en marcha los programas Comedores y Centros Comunitarios para Adultos Mayores, Banco de Materiales, Uniformes de la Gente, Material Didáctico, Banquetas de la Gente, Piso Firme y Electrificación y Pavimento. Sin embargo, operarán con graves restricciones: ahora se cobrarán tres pesos diarios a beneficiarios del programa Tu Comedor, es decir 15 pesos por semana (de lunes a viernes), ya que el sábado no se abrirá, y se disminuyó a 80 el número de comedores en todo el estado, los cuales sólo están dirigidos a personas de la tercera edad.
 
En el caso de los programas de Uniformes Escolares y Útiles Escolares se implementarán a partir del próximo ciclo escolar, lo cual significa que en el ciclo escolar 2011-2012, Coahuila es la única entidad a nivel nacional en donde no se brindaron estos apoyos. En el caso del programa de Banco de Materiales, el costo del bulto del cemento será de 65 pesos (aproximadamente el 50 por ciento de valor de mercado). Estos son algunos ejemplos de las limitaciones de los nuevos programas sociales que se implementarán.
 
Los beneficios de los programas se obtendrán a través de la denominada “Tarjeta para Todos” (que en realidad será para muy pocos) y las personas que antes no pagaban nada, ahora tendrán que pagar un porcentaje de su costo total. Después del derroche de recursos del Moreirato I, dado el retraso e insuficiencia de los programas del Moreirato II para combatir la pobreza en la entidad, cabría preguntar a las autoridades ¿de qué hay que reírse?, porque “en Coahuila se sonríe”, lema del actual gobierno.