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En este espacio se comentan algunos aspectos característicos del modelo económico neoliberal instaurado en México hace tres décadas y sus implicaciones para una entidad fronteriza como Coahuila, a partir de ello se señalan las condiciones que explican la dinámica del empleo y los salarios en ese estado
 
Arnoldo Ochoa Cortés*
 

La función económica de Coahuila

 
Coahuila puede considerarse como un ejemplo muy claro de los efectos ocasionados por la transición neoliberal en el país. La crisis que estalla en 1982 significó la imposibilidad de mantener un modelo sustentado en el crecimiento del mercado interno, con altos niveles de proteccionismo y fuerte presencia estatal tanto en la dirección de la economía como en la participación directa en un gran número de actividades productivas.
Una de las manifestaciones del modelo vigente desde entonces a la fecha, (aunque con signos cada vez más claros de su agotamiento como alternativa de desarrollo para México), fue un proceso de redistribución geográfica de las actividades económicas en el territorio nacional. Los grandes centros de población que actividades económicas y empleo, comenzaron a perder dinamismo, en tanto crecen en importancia aquellas regiones que cuentan con ventajas de localización para acceder al mercado de Estados Unidos, sobre todo a través de la exportación de productos manufacturados.
El proceso de desregulación y apertura económica facilitó la entrada de capital extranjero al país bajo la forma de inversión directa, con el objetivo de producir en México y exportar, ante la caída del mercado interno nacional, que fue abatido por la contracción de la demanda agregada en la década de 1980, ocasionada por la falta de crecimiento y el brusco deterioro del salario promedio, como por el mantenimiento de una política de contención salarial que no ha permitido la recuperación del poder adquisitivo del salario, lo que continúa entorpeciendo el crecimiento de la economía y generación de empleos.
En ese contexto, la necesidad de buscar alternativas de crecimiento para la economía de una entidad fronteriza como Coahuila, generó transformaciones estructurales de importancia. Su orientación histórica ha convertido a la industria manufacturera en la actividad que ha definido la dinámica económica, sin embargo, la funcionalidad de la industria se ha modificado de acuerdo a las exigencias cada modelo económico. Durante el periodo regido por una política de protección del mercado interno y de fuerte presencia estatal en la economía, la industria de Coahuila cumplía el papel de abastecer de un insumo sustancial para el desarrollo nacional como el acero, lo que hacía a través de capital nacional paraestatal. Por la ubicación en la ciudad de Monclova de la principal empresa siderúrgica de la entidad, la región centro se constituyó como la de mayor trascendencia en la producción de bienes industriales.
Con el cambio hacia un modelo de apertura económica, la manufactura en Coahuila reorientó su especialización hacia la generación de bienes de consumo duradero como los automóviles, modificó el destino de la producción hacia el mercado externo, principalmente al de Estados Unidos y también manifestó una variación en el origen del capital que sustenta la actividad industrial, ya que la producción automotriz depende sustancialmente de la inversión extranjera. Adicionalmente, el polo de crecimiento más dinámico en la producción manufacturera se trasladó hacia la región Sureste.
El arribo de inversión extranjera directa a Coahuila incluyó la presencia cada vez mayor de la industria maquiladora, la que dejó de ser una actividad característica de las ciudades fronterizas, para manifestarse actualmente en todas las regiones económicas.
Por otro lado, la integración de la economía de Coahuila a la de Estados Unidos, tanto por la vía del origen del capital como del destino de la producción ha implicado una acentuación de la dependencia y una elevada sensibilidad a las fluctuaciones del mercado interno de ese país, con severas afectaciones al nivel de actividad y el empleo en la entidad, como ocurrió durante los periodos de desaceleración de los primeros años de la década anterior y la crisis que inició en 2008, y aún no ha sido superada.
 

Inversión extranjera y sistemas de producción

 
La llegada de inversión extranjera al estado es una medida importante por estar concentrada en la industria automotriz, significó la introducción de sistemas de producción flexibles, base tecnológica que revolucionó los procesos productivos en la década de 1970 y permitió a la industria automotriz japonesa posicionarse como el paradigma tecnológico a seguir. Este sistema de producción ha permitido incrementar sustancialmente la productividad y con ello la ganancia para el capital. También la complejidad de los procesos e integración de sistemas informáticos apoyados en el uso de computadoras, requiere de fuerza de trabajo más preparada tanto en términos de educación formal como de capacitación, lo que debiera permitir un mejoramiento en la remuneración a los trabajadores por ser más productivos.
Si bien la industria automotriz fue la punta de lanza para la instrumentación de la producción flexible en la planta productiva de Coahuila, estos sistemas, con todos sus mecanismos de articulación empresarial y la fuerte carga ideológica que le acompaña, se difundieron rápidamente al resto de las ramas de actividad, por lo que los conceptos de trabajo en equipo, justo a tiempo y control total de calidad, son ya ampliamente conocidos y aplicados en prácticamente toda la planta productiva.
Sin embargo, la introducción de sistemas flexibles de producción en países periféricos como México, vuelve más rentable la inversión pero no necesariamente mejora los salarios, sobre todo cuando se instrumenta una política de contención salarial como mecanismo para atraer capitales.
 

Condiciones de empleo y los salarios

 
La crisis económica de la década de 1980 que dio inicio al cambio estructural de la economía mexicana y con ello a la transición a un esquema de desregulación y apertura, significó en Coahuila, como en el resto del país, una caída brutal de los niveles salariales. El proceso ocasionó un cambio en las características de la fuerza laboral, que por ser más calificada e integrada a procesos productivos de alta productividad, resulta muy rentable para el capital. Sin embargo, ante la reducida capacidad de generación de empleo de la planta productiva, la generación de plazas laborales descansa de manera creciente en la industria maquiladora, lo que aumenta la incidencia de empleo mal pagado y con nulas o escasas prestaciones laborales.
Por otro lado, la constante integración de la economía de Coahuila a los ciclos económicos de Estados Unidos ha alimentado un proceso de inestabilidad laboral, puesto que no se observa un crecimiento permanente y sostenido del empleo, ya que periódicamente la economía de aquel país reduce su crecimiento y con ello afecta la producción y el empleo en la entidad, como ocurrió en dos ocasiones durante la última década. Aunado a lo anterior se genera un deterioro en las condiciones laborales, ya que los despidos temporales, paros técnicos y la reducción de jornadas laborales son práctica común en la entidad, lo que repercute en que en dichas coyunturas Coahuila se coloque entre los estados con mayores índices de desempleo.
Por lo anterior, se puede decir que los años regidos por el modelo de economía abierta han significado para Coahuila una evidente reestructuración y redefinición de su orientación productiva, que ha sido provechosa para el capital en términos generales. Sin embargo, para los trabajadores no se ha traducido en el mejoramiento de sus condiciones laborales ni salariales, lo que habla de la necesidad de acceder a esquemas más justos en la distribución de la riqueza que se genera.
 
*Economista