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En el Distrito Federal la derecha, representada por el Partido Acción Nacional (PAN), está en plena decadencia, de tal suerte que su último recurso para competir por la jefatura de gobierno en las elecciones de 2012 ha sido la postulación de una candidata “ciudadana”, formalmente desligada de ese partido: Isabel Miranda de Wallace, activista cercana al gobierno que encabeza Calderón.
 
Evidentemente los jerarcas del oficialismo derechista son conscientes de que la sociedad capitalina rechazaría abrumadoramente a un personaje que representara abiertamente las ideas e intereses del clero católico y los grandes empresarios.
 
Wallace se ha prestado a hacer el papel de comparsa del panismo para engañar a electores, con la mentira infantil de que al votar por ella no lo hacen por el PAN, aunque sea su abanderada. Sin embargo, jerarcas católicos y activistas ultraderechistas han dejado claro que en el muy remoto, prácticamente imposible, caso de que ganara la elección, prevalecerían las tendencias reaccionarias de ese partido, como ha ocurrido en todos los estados gobernados por la derecha.
 

Admiradora de Calderón

 
Nacida en 1951, en el Distrito Federal, María Isabel Miranda de Wallace hizo estudios de comercio y pedagogía. En su juventud fue secretaria y luego maestra de escuela y directora del Colegio Aztlán; se dio a conocer en los “grandes medios” que la han respaldado en julio de 2005, con el secuestro de su hijo, el empresario Hugo Alberto Wallace Miranda, dueño de las empresas de publicidad exterior Outlook y Showcase Publicidad.
 
Por ello, creó la Asociación Civil Alto al Secuestro y propuso una ley a favor de las víctimas de secuestro, que después fue aprobada en la Cámara de Diputados; a tono con las tendencias y el discurso calderonista, en 2010 recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos de manos de Calderón.
 
De acuerdo con un reportaje difundido por la revista Proceso, en febrero pasado, “documentos oficiales y testimonios de quienes están acusados por el secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda acusan a Isabel Miranda de Wallace de haber incurrido en ilegalidades, que incluyen actos de tortura, al seguir el caso de su hijo. Los relatos de madres, hermanos y hasta tíos de las personas encarceladas por estos hechos coinciden en los señalamientos: la señora Wallace está utilizando el poder que le da su ‘’amistad con el presidente Calderón y con el ahora exprocurador capitalino Miguel Mancera…” (Jorge Carrasco, “Lo sórdido del caso Wallace”, Proceso, 18 de febrero de 2012).
 
El 11 de enero pasado, fue presentada como la candidata “ciudadana” del PAN a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal, para el periodo 2012-2018, con lo que desplazó a conocidos aspirantes del blanquiazul, como el ultraderechista José Luis Luege Tamargo, actual director de la Comisión Nacional del Agua, y Mariana Gómez del Campo, parienta política de Calderón.
 
El 11 de noviembre de 2011, apenas dos meses antes de su postulación como candidata del PAN, la revista Quién publicó sus siguientes declaraciones: “Mi lucha no tiene color, no sé de política ni quiero hacer organizaciones, sólo quiero recuperar a mi hijo, ayudar a otros secuestrados y conseguir cambios legales para que la justicia sea eficiente”. Esas palabras no eran sinceras, pues a la postre su activismo sí ha tenido colores: los de la derecha.
 
De forma pública también ha expresado su admiración por Calderón –el presidente producto del fraude electoral de 2006–: por ejemplo las palabras que pronunció en Baja California Sur, el 10 de junio de 2011: “Siempre he admirado al presidente de la República. Aunque a veces me critiquen y me digan que lo defiendo, pero creo en esta lucha que él ha emprendido, creo en sus valores” (http://www.sinembargo.mx/12-01-2012/118535). También ha respaldado la gestión de Genaro García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública. Incluso ha llegado a proponer la implantación del toque de queda como una medida “para proteger”, según ella, “a la ciudadanía”.
 

El aborto

 
El PAN y la jerarquía católica han encabezado la oposición contra las libertades sexuales en el Distrito Federal, y una de sus prioridades, como han hecho en el resto del país, es encarcelar a mujeres que recurren al aborto.
 
Sin embargo, luego de su presentación como candidata del PAN al gobierno capitalino, Miranda aseguró que “defenderá la libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo” y que “estoy por los derechos que se han logrado en el Distrito Federal y no nada más los voy a respetar, voy a fomentar que haya mayor libertad en la capital” (Reforma, 13 de enero pasado).
 
Tal vez, en realidad, tenga esas convicciones liberales; sólo ella lo sabe. Pero su pretendido compromiso de hacerlas respetar es totalmente falso, pues si así fuera no estaría encabezando el partido que sistemáticamente se ha opuesto a éstas. Es como si un político se dijera opuesto al antisemitismo y al mismo tiempo se prestara a servir a un grupo nazi.
 
En todo caso, al manifestar esas ideas, Wallace se topó con la Iglesia y grupos como Provida, pues mientras que el sacerdote Hugo Valdemar Romero, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, amenazó incluso con hacer propaganda en las iglesias contra ella, Jorge Serrano Limón, el desacreditado dirigente de Provida, advirtió que el PAN podría perder con declaraciones como ésas el apoyo del sector católico (Proceso).
 
En el Distrito Federal el PAN no puede ni siquiera encontrar un candidato con cierta popularidad y que a la vez comulgue con sus reaccionarias ideas.
 
*Filósofo; especialista en estudios acerca de la derecha política en México
 
 
 
 

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Fuente: Revista Contralínea 275 / 11 marzo de 2012