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En los municipios de Reynosa, Río Bravo, Miguel Alemán, Mier, Camargo y Díaz Ordaz, la Delegación de Transporte Público del Gobierno de Tamaulipas pretende rescatar un sistema de transportación de estudiantes que durante décadas ha operado fuera de la ley, con vehículos obsoletos e inseguros, mientras que en las vecinas ciudades de Texas los alumnos disponen de autobuses modernos y confiables para acudir a clases

 
Las comparaciones casi siempre son bochornosas, pero al estar situados geográficamente junto al país más poderoso del mundo, difícilmente puede ignorarse el contraste que existe entre algunos servicios del lado americano con respecto al mexicano.
Como ejemplo destaca el transporte escolar, al cual en Estados Unidos se le presta la mayor atención, mientras que en México es relegado a los últimos términos. De hecho, el encargado de regular este servicio ni siquiera sabe cuántos menores de edad son movilizados por esta vía.
En la Unión Americana son los distritos escolares los que se encargan de la movilización diaria de los alumnos desde preprimaria hasta la preparatoria, mientras que en el territorio azteca la Secretaría de Educación Pública ni interviene.
Este servicio es prestado por algunos padres de familia y transportistas, la mayoría sin reglas, quienes han tomado la responsabilidad de llevar y traer a un número cuantioso de estudiantes todos los días.
En Tamaulipas, y específicamente en Reynosa, parece ser que cualquiera que tenga una furgoneta puede otorgar este servicio sin la necesidad de tener los permisos correspondientes, que por lo general se sustituyen por arreglos de palabra directamente con los directivos de los planteles.
“Definitivamente he visto transportes escolares en una camioneta completamente gris, que puede parecer cualquier otro transporte de cualquier empresa, hasta de refrescos o golosinas, menos de transporte escolar”, comenta un padre de familia entrevistado afuera de la Escuela Primaria Miguel Hidalgo de Reynosa.
 
EL REZAGO
 
óscar Salinas Dávila, delegado del Transporte Público que comprende los municipios de Reynosa, Río Bravo, Miguel Alemán, Mier, Camargo y Díaz Ordaz, reconoció en entrevista que este sistema tiene deficiencias. 
“Bueno, más que nada tenemos nosotros que poner un poquito más de interés al transporte escolar. Ahorita estamos en pláticas con las autoridades competentes de la Secretaría de Educación y hemos tenido reuniones con los concesionarios que brindan ese servicio. 
Este funcionario explicó que actualmente se está haciendo un estudio a nivel estatal para establecer un mapa de las escuelas que carecen de vehículos y cuáles están sobradas, además de conocer las verdaderas condiciones en las que se encuentran las unidades.
“Necesitamos que los directores nos echen la mano cuando alguien vaya a prestar el servicio, para que verifiquen que éste tenga su concesión y su seguro, antes de darles la carta que autoriza su operación”, agregó.
Y es que con la simple anuencia de los maestros encargados de los planteles, cualquiera puede decir que traslada estudiantes, con el simple hecho de mostrar la autorización del director de la escuela. Por este motivo, aunque existe un reglamento para poder ofrecer dicho transporte, hay quienes lo ignoran y se quedan sin regulación.
Aceptó que una persona que empieza a llevar a los hijos de sus vecinos a la escuela y encuentra en esto una posibilidad de cobrar dinero, luego lo hace habitualmente sin ser un transportista.
“Hay veces que se juntan las vecinas y se llevan dos, tres niños, pero aquí lo que nosotros estamos regulando es lo del transporte escolar, porque queremos que el director sepa a quién le entrega los menores y nosotros saber con qué transporte contamos”, destacó Salinas Dávila. 
El funcionario estimó que en un número aproximado de 300 instituciones escolares en la zona delegacional hay distribuidas 400 concesiones de transporte escolar. Esto quiere decir que hay igual número de operadores y de vehículos recogiendo y dejando alumnos en sus escuelas y casas.
Entre los requisitos que un prestador de este servicio debe tener, se encuentra el pago del seguro de la unidad y que ésta se encuentre en buenas condiciones físicas y mecánicas, para luego acudir a solicitar el permiso ante la delegación.
“Necesita contar con todos los servicios, entre ellos un botiquín, una llanta de refacción, conitos de advertencia, para en caso de que se averíe, que tenga alarma de reversa”, reiteró óscar Salinas Dávila.
–  ¿Cómo cuántos alumnos se movilizan diariamente en transporte escolar dentro de su demarcación?
“No tengo la cantidad exacta, pero si sacamos un estimado son entre 15 y 20 estudiantes los que viajan en cada camioneta tipo ‘van’ y microbuses, podríamos hablar de quizás cuatro mil. Estamos considerando alrededor de 400 concesionarios, con posiblemente un promedio de 10 menores por unidad”, valoró.
Salinas Dávila agregó que este servicio de desplazamiento de alumnos sí es muy solicitado, mucho más común de lo que se piensa.
 
ABUSO EN TRANSPORTE ESCOLAR
 
Pero pese a los beneficios que destaca el delegado, hay papás que, aseguran, tienen contratado este servicio porque no encuentran otra manera de llevar y recoger a sus hijos de la escuela; no obstante, denuncian que los concesionarios se aprovechan de la necesidad para cobrarles, incluso, durante los días que no trabajan.
–  ¿La escuela es la que estaría solapando eso?
“De alguna manera debe ser así, porque no hay otro tipo de transporte. La escuela no cuenta con un autobús que diga, estos niños van a pasar por aquí y este camión va a pasar por acá. Un transporte que la escuela lo ofrezca gratuitamente o cobrando no lo existe. Estas son personas particulares que tienen algún tipo de convenio con el plantel, con el director y que prestan ese servicio. “Llegas a la escuela y preguntas, te dicen, allá afuera hay un transporte escolar, ponte de acuerdo con el chofer,”, lamentó el entrevistado, quien reveló que no recibe ningún comprobante de pago.
 
ESCUELA RESPONDE
 
En entrevista Jaime Lozano Soto, director de la primaria Miguel Hidalgo, fundada hace 103 años, negó saber de la existencia de irregularidades en cuanto a las cuotas estudiantiles de materia vehicular en su plantel ni tampoco que haya quejas al respecto.
“Yo desconozco cuánto cobren y si cobran vacaciones o no. Definitivamente no estoy enterado, en virtud de que yo no controlo ese tipo de aportaciones”, declaró.
Mencionó que “el transporte escolar es un trabajo más que se presta a la comunidad, independientemente del costo que representa”, dijo. 
Este profesor mencionó que en su plantel el transporte de estudiantes tiene más de una década funcionando de manera formal, pero que la Delegación de Transporte es la que pone las reglas.
“Yo les doy una constancia de que dan el servicio y de alguna manera les brindo la seguridad en cuanto a mis alumnos. Desconozco cuánto cobren, esa tarifa ellos la manejan. Yo no tengo acceso”, invitó. 
 
LOS CONCESIONARIOS
 
Por su parte Norberto Villegas, quien tiene ya 18 años de prestar este servicio en la escuela Miguel Hidalgo, calificó como regular el sistema de transportación escolar en Reynosa.
Además reconoce que hacen falta muchas mejoras, pero considera que las economías están dañadas, por lo cual este trabajo ya no es negocio.
“Por desgracia hay gente que trabaja fuera de la ley y a nosotros nos presionan. Para el engomado tuvimos que darnos de alta los que estamos concesionados y ahí es una competencia desleal, porque los otros no están dentro del paquete”, opinó.
Este operador mencionó como ejemplo que si él cobra un peso y uno de sus colegas la mitad, es lógico que le va a perjudicar.
“De aquí le estoy dando estudio a mis hijos. Yo le doy gracias a Dios por este trabajo y no me cierro a hacer mejoras, siempre y cuando todos le entremos, porque si yo traigo una unidad al corriente y me entra una americana y la dejan circular ya estamos hablando de una competencia desleal”, insistió.
Norberto mencionó que ha pensado en abandonar este oficio nada más que su tercer hijo logre terminar la universidad, pues el margen de ganancias, subrayó, es mínimo.
“Por decir, la gasolina, que se ha incrementado mucho, nos ha lastimado considerablemente. Cobramos 100 ó 120 la cuota por alumno y no hemos podido aumentarla; sin embargo, el combustible sigue subiendo y no podemos nosotros también subirle porque la economía de las familias no lo resiste”, manifiesta.
Reveló que en el pasado 2011 no ha sido llamado para la revista mecánica.
“Yo ando al corriente en cuanto a engomados, pero a decir verdad se necesitan mejores unidades, no hay dinero y no creo que mi camión pase la revista mecánica, ninguno, porque ésta es muy exigente.
“Piden muchos requerimientos, pero tampoco la ciudad los reúne. Si vas a la periferia hay calles pésimas, que si metes una unidad buena no te aguanta tres años porque falta infraestructura. De que se están haciendo muchas mejoras, sí, pero todavía falta mucho”, dijo.
Norberto, quien maneja un camioncito GMC modelo 90, explicó que le pone 1 mil 800 pesos de gasolina a la semana y sólo le quedan de ganancia 1 mil 200 pesos. Menciona que tiene que buscar hacer recorridos en otras escuelas, porque no le alcanza.
“Yo tengo una camioneta 2001 y no la he metido por lo mismo, porque no es justo que yo meta mi camioneta y otros anden circulando sin reglas y nadie les diga nada.
“Necesitamos que el gobierno se ponga las pilas y que concesione a todos los compañeros, que les eche la mano, porque todos necesitamos de un trabajo para sobrevivir así como está la situación y nada más”, pidió.
En tanto, Carmen Cobos es una concesionaria que trabaja para el mismo plantel, aunque no está regulada y su camioneta tiene placas fronterizas en color blanco con rojo, en vez de las de transporte escolar.
“Aquí nada más somos tres los que estamos trabajando, pero andamos todos al corriente y estamos trabajando bien, dentro de lo que cabe”, asegura ella.
No obstante, acepta que no posee un permiso oficial de la Delegación de Transporte Público para poder operar, por lo cual pide ayuda.
“Nomás hemos metido papelería, pero no nos han dicho nada definitivo. Yo hice mis trámites en un grupo y me tuve que salir y ahorita estoy con otro a ver si ese me apoya a sacar mi concesión.
“Ahorita yo no he ido a la delegación, pero sí esperamos que nos echen la mano en eso. No nos han llamado a la revista mecánica”, comentó.
Especificó que lo que se cobra por cada niño de manera mensual depende del lugar de donde se traslade, pero que hay cuotas de 120, 130 y 150 pesos.
– ¿Usted cobra vacaciones?
“Yo sí tengo que cobrarlas, porque si no, no me costea”, respondió.  
Ante la pregunta de que si su unidad cuenta con todos los requerimientos de seguridad, Cobos manifestó no tener ningún problema en ese sentido, pero lo cierto es que su furgoneta no tiene asientos de fábrica, sino que éstos fueron retirados por bancos de metal y tela, para incrementar la capacidad de niños desplazados. 
–  ¿Cree que le falte seguridad a su transporte?
“Lo único que queremos es trabajar al corriente y que nos den la concesión”, concluyó.
 
CAMIONES NUEVOS, LA OTRA CARA DE LA MONEDA
 
Aún cuando en los municipios de la frontera tamaulipeca difícilmente se destinan vehículos de modelo reciente para la transportación de escolares, en el lado americano ésta es una regla habitual que ayuda a tener siempre una flotilla moderna y renovada para las 120 rutas que tienen en existencia.
“En este 2011 nos acaban de llegar 10 autobuses nuevos para completar un grupo de 150 camiones, con los cuales se le da servicio a la zona del Distrito Escolar de McAllen, en lo que concierne solamente al ‘middle school’ y ‘elemental’ (secundaria y primaria)”, expresó uno de los operadores. 
Añadió que cada año este transporte presenta novedades destacadas, las cuales benefician directamente a los usuarios. 
“Uno de los adelantos que tienen estos camiones es que traen un sistema que cuando nosotros terminamos nuestro recorrido suena una chicharra, misma que sólo se desactiva desde la parte trasera de la unidad.
“Esto nos obliga a venir por el pasillo y de paso revisar si no se quedó nadie dormido en los asientos, pues se han presentado casos de niños que debieron bajarse con anticipación y se quedaron encerrados o se les olvidó algún objeto”, relató. 
Escuetamente, comentó que la diferencia entre estos camiones y los anteriores es la tecnología, ya que estos tienen múltiples sensores, además de mejoras para obtener mayor visibilidad y equipo médico de primeros auxilios. 
A diferencia de los vehículos escolares de Reynosa, los de Texas cuentan con aire acondicionado y a todos les funcionan las puertas de emergencia. Dijo que las unidades más antiguas son ocasionalmente empleadas cuando a las recientes se les debe dar algún mantenimiento.
Por su lado, Elizabeth Suárez, directora de Transporte Público de McAllen, manifestó que el transporte escolar en esa ciudad no pertenece ni a la regulación del Estado de Texas ni a la del municipio, sino que se maneja por medio de agencias escolares que lo coordinan. 
“Nosotros sólo nos hacemos cargo de los sistemas donde se paga dinero para poder abordar la unidad, pero los camiones escolares son gratuitos. El transporte escolar es un concepto muy distinto, porque ellos lo dirigen bien diferente al sistema urbano, aunque al igual que nosotros, ellos también están sujetos a normas y reglamentos de seguridad”, ejemplarizó.
No obstante, pese a no tener autobuses exclusivos, Suárez indicó que el Metro de McAllen posee descuentos para estudiantes.
“Nosotros no podemos reemplazar ese sistema escolar, porque las leyes federales prohiben que yo maneje una ruta dirigida a los planteles educativos, pero si el alumno se sube al camión de paga le hacemos un descuento de 50 centavos.
 
FALTAS AL REGLAMENTO
 
De acuerdo a la Ley de Tránsito para el municipio de Reynosa, el tabulador de infracciones y sanciones publicado el 25 de febrero de 2009 en el Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas, establece en el artículo 11 que “no cumplir con las obligaciones para pasajeros y ocupantes” amerita una multa de tres días de salario mínimo vigente del 2011 de 59 pesos con 82 centavos, para sumar 179 pesos con 46 centavos.
Una de esas obligaciones es cuidar la seguridad de los niños que viajan a bordo, pero para poder aumentar la capacidad de transportación, algunos operadores han sustituido los sofás por bancos más peligrosos.
“He visto que el transporte es una ‘van’ tipo panadera, en la cual como si fuera una pesera, le quitan los asientos para tener mayor capacidad de alumnos y alrededor de lo que es la parte interna le ponen banquitos de madera o metal. 
“Los alumnos se sientan en las orillas de la unidad. Esto habla de un fuerte riesgo de impacto, de accidentes, porque no llevan cinturón alguno, van agarrados con sus manitas, pero en un percance los niños van a salir volando y pueden pegar cabeza con cabeza, hombros con hombros, pies con cabeza; podría haber un accidente muy fuerte, que esperemos que nunca suceda por falta de seguridad en esos transportes”, replica uno de los padres de la primaria Miguel Hidalgo. Para evitarse represalias prefirió omitir su nombre. 
Irónicamente, no contar con lugares específicos para el ascenso y descenso de escolares también es una infracción de 598 pesos con 20 centavos, pero lo cierto es que Reynosa es una municipalidad que no posee tal infraestructura. 
De igual manera, realizar ascenso y descenso de escolares sin luces de advertencia equivale a la misma multa. Al menos las intermitentes deben encenderse para realizar esa maniobra.
En la lista le sigue la falta del cinturón de seguridad que, a decir verdad, en Reynosa la mayoría de los conductores desobedecen y mucho menos se aplica para trasladar a los niños. El cargo es de 299 pesos con 10 centavos.
Más abajo, en el artículo 29, define que “transportar a un menor incorrectamente” equivale a una infracción de 478 pesos con 14 centavos. 
La obstrucción en la visibilidad de los cristales es otro problema que atañe al transporte escolar, por lo cual en “teoría” hay que desembolsar 358 pesos con 92 centavos.
En tanto, la falta de lámparas especiales para este tipo de vehículos tiene un cargo de 598 pesos con 20 centavos, a los que se les deben añadir otros 598 pesos cuando se realiza el ascenso y descenso de escolares sin estar funcionando las lámparas, según el artículo 33.
Igualmente, el uso de unidades sin placas de circulación tiene una multa de 598 pesos con 20 centavos.
El artículo 124 establece que prestar el servicio de autotransporte de personas sin permiso amerita una sanción de 897 pesos con 30 centavos y la falta de póliza de seguro es de 598 pesos con 20 centavos. En Reynosa casi todas estas normas parecen ser letra muerta.
“Como te digo, vamos a tratar de seguir teniendo contacto con los concesionarios, para que cumplan y den un servicio correcto.
“El color de la unidad debe ser amarilla, de hecho en la revista nosotros les vamos a pedir la identidad cromática, qué colores debe de traer, qué señalamientos y requisitos”, dijo el delegado Salinas Dávila.
–  ¿Estamos hablando de que para este año 2012 vamos a poder ver unidades de transporte escolar en color amarillo?
“Así es”, concluyó el funcionario de Transporte Público, quien aceptó que es una transgresión a la ley llevar y traer niños sin el permiso correspondiente.
Lo real es que el tiempo dirá si la profesionalización y las mejoras que se prometen en materia de transporte escolar llegan o si, como siempre, se siguen quedando en el olvido.