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La zona norandina de Perú terminó el 2011 en medio de movilizaciones. Una huelga general que inició el 24 de noviembre y terminó el 4 de diciembre había logrado la suspensión de un proyecto minero. Luego de        que el gobierno de Humala hubiera limitado derechos en la región e insistiera en impulsar la extracción de oro, la huelga se reinició con más comunidades participantes. La corporación estadunidense Newmont explotará 61 mil hectáreas a través de 69 concesiones

 
Ecuachaski/IPS-Voces de la Tierra
 
Cajamarca, Perú. Los movimientos populares de la región norandina de Cajamarca obligaron al gobierno de Ollanta Humala y a la empresa Yanacocha a suspender indefinidamente el proyecto minero aurífero Conga, una controvertida iniciativa de la corporación estadunidense Newmont. La suspensión ocurrió luego de seis días de huelga con un saldo de decenas de heridos por disparos de armas de fuego y acusaciones al presidente Humala de no cumplir con sus compromisos electorales.
 
Los movimientos sociales de Cajamarca advirtieron que 32 pueblos sufrirían una contaminación severa si se ejecuta el proyecto Conga de extracción aurífera y cuprífera. El proyecto consiste en 69 concesiones que abarcan 61 mil hectáreas. Se localiza en el departamento de Cajamarca, al Norte de la mina Yanacocha (propiedad de Buenaventura-Newmont). Esta se considera la mina de oro más grande de América Latina. Se prevé secar dos lagunas para extraer oro y secar otras dos para usarlas como depósitos de relaves y demontes.
 
La inversión está estimada en 4 mil 800 millones de dólares. La explotación dejaría a Cajamarca al menos 800 millones de dólares por ganancias.
 
Este proyecto data de 2004. El 17 de noviembre de 2011 el presidente peruano autorizó su ejecución, bajo el argumento de que “no podemos entrar a adoptar posiciones extremas y eso hay que hacérselo entender a la población”.
 
El 24 de noviembre del año pasado, la población de Cajamarca decretó un paro indefinido en contra del proyecto minero Conga y en defensa de las fuentes de agua de la región. Se trata del mayor conflicto social que enfrenta por el presidente Ollanta Humala desde que asumió el cargo el 28 de julio de 2011.
 
El día que se decretó el paro indefinido, Humala llamó a la “cordura y al diálogo a nivel nacional, la mejor forma de construir desarrollo”, pero criticó el comportamiento de las mineras que no han cumplido el rol social de atender a las comunidades de su entorno, que genera un clima de desconfianza que “nos polariza y nos divide entre oro o agua; necesitamos resolver eso, porque ambos son regalos de Dios. Lo que pasa es que uno ha abusado del otro y eso ha generado pobreza y pobreza extrema”. El mandatario agregó: “Déjenme demostrar que sí se puede tener el oro y el agua a la vez”.
 
Humala ratificó el compromiso de transformar y diversificar la economía de su país para que no dependa de una sola actividad (en alusión a la minería).
 
Propuso “mejorar cualitativamente la relación entre el Estado, la minería y las poblaciones”, y afirmó que el proyecto Conga dará recursos para la “gran transformación y para los programas sociales del gobierno. Tenemos que proteger a las comunidades, sus recursos naturales y también a las actividades productivas”.
 
Sin embargo, la suspensión del proyecto, la movilización de Cajamarca y la crítica de su ministro, que objetó el estudio de impacto ambiental de Conga, provocaron la renuncia del viceministro de Gestión Ambiental, José de Echave, al señalar que el gobierno no cuenta con una “estrategia adecuada para enfrentar los conflictos sociales”.
 
Durante el conflicto fueron incendiadas las oficinas del proyecto Conga en la localidad cajamarquina de Celendón y una veintena de personas resultaron heridas por armas de fuego. El 29 de noviembre de 2011, la empresa Yanacocha comunicó a la opinión pública que “en aras de que se restablezcan la tranquilidad y la paz social en Cajamarca, ha decidido suspender las actividades del proyecto”.
 
En el comunicado, la compañía asegura que es consciente de los desentendimientos y enfrentamientos que ha tenido con la población cajamarquina en el pasado, por lo que asegura haber asumido la responsabilidad de retomar esa relación y recuperar la confianza ciudadana. “Reiteramos que haremos nuestro mejor esfuerzo y acataremos todas las exigencias del gobierno del presidente Ollanta Humala por una minería responsable”.
 
Sin embargo, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, y el presidente del Frente de Defensa Ambiental, Wilfredo Saavedra, anunciaron que la huelga continuará con el apoyo de regiones vecinas. Ambos dirigentes señalaron que la suspensión del proyecto Conga carece de significado y exigieron un decreto gubernamental que deje sin efecto el proyecto, “es la única salida a la crisis”.