El PAN, una farsa

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En busca de justicia y libertad de pensamiento, el 13 de enero de 1898 se publicó –­­en la primera plana del diario francés L’Aurore– el famoso texto “Yo acuso”, en el cual el escritor y periodista Émile Zola hace una defensa a favor del capitán Alfred Dreyfus, acusado y sentenciado injustamente por un tribunal militar a 35 años de prisión por el delito de alta traición.
 
El texto del conocido caso Dreyfus, publicado en forma de carta abierta en el periódico francés, se convirtió en un clásico de la libertad de expresión que, a través de la prensa, exige justicia ante los abusos de los poderosos enquistados en el gobierno.
 
La semana pasada el todavía diputado panista Manuel J Clouthier nos hizo recordar el “Yo acuso” de Zola, con su carta con el mismo título y publicada como desplegado pagado en un diario capitalino. El hijo del legendario Maquío, excandidato presidencial y también del mismo nombre, acusa al Partido Acción Nacional (PAN) de incongruencia, de corrupción, de injusticia y de traicionar los principios democráticos que le dieron vida a ese órgano político.
 
En una dura y consistente carta, Clouthier critica la incongruencia del PAN al negarle su derecho a participar en la contienda interna para buscar la candidatura a la senaduría por Sinaloa y le recuerda a los líderes de ese partido que no pueden ser promotores de la democracia en el país cuando internamente su organización carece de lo mismo.
 
Igual que lo hiciera Zola hace más de 100 años, el panista argumenta en su “Yo acuso” la falta de libertad de expresión, en este caso para los militantes y simpatizantes del PAN, “cuando esta libertad es pilar fundamental de toda democracia”.
 
En esta denuncia pública sobre los abusos del partido en el poder, Clouthier compara al PAN con el viejo régimen priísta autoritario y antidemocrático, y lo acusa de incongruente al decir que promueve el respeto a la dignidad de la persona y al mismo tiempo coaccionar el voto de los militantes que trabajan en los gobiernos panistas, al más puro estilo del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI).
 
A unos meses de que se lleven a cabo las elecciones para la Presidencia de la República, el hijo de Maquío hace una severa acusación en contra del gobierno federal: asegura que éste usa los programas sociales con fines partidistas y clientelares. Al tiempo, critica al PAN por promover el terror cuando debería fomentar un ambiente de libertad.
 
Como pocas veces vemos, un destacado panista revela la verdad acerca de lo que se ha convertido ese órgano político, una vez que asumió el poder hace 11 años, cuando Vicente Fox ganó la Presidencia, y ahora con Felipe Calderón en Los Pinos.
 
Así, desmitifica a ese partido como supuesto promotor de las buenas conciencias y de las libertades democráticas, de pensamiento y de expresión, y lo ubica como autoritario, antidemocrático y falso en su moral y su ética política que pregona. Lo compara con las etapas más oscuras, corruptas y autoritarias del PRI, cuando éste mantenía el poder político del país.
 
A los dirigentes panistas, encabezados por Gustavo Madero, los acusa de intolerantes y excluyentes, y al PAN de pregonar por más de 70 años de regímenes priístas que se puede gobernar con principios y “en 11 años de ser gobierno federal no hacerlo”.
 
Otro señalamiento puntual es sobre el grave problema de la corrupción. En su “Yo acuso”, Clouthier precisa la incongruencia del PAN al decir que promueve la justicia y no combatir los privilegios y fomentar una sociedad desigual. Esa incongruencia, agrega, se incrementa cuando, con dedo flamígero, señala la corrupción del viejo régimen priísta y hoy solapa la corrupción en los gobiernos panistas.
 
Lo acusan, señala el legislador del PAN, de dañar al Partido al denunciar sus desviaciones, “cuando lo que hace daño es taparlas impunemente y no corregirlas o sancionarlas, convirtiendo complacencia en complicidad”. El PAN, continúa, fomenta el paternalismo, el populismo, la demagogia y la mentira.
 
Manuel J Clouthier dice de Felipe Calderón que es incongruente cuando se permite que el presidente de la República, emanado de Acción Nacional, detente la autoridad como máximo líder del Partido, como hacía el PRI. Al presidente del PAN, Gustavo Madero, también lo califica de incongruente por acatar las opiniones de Calderón y del gobernador sinaloense Mario López Valdés, Malova, sin importar la opinión de los panistas y los ciudadanos sinaloenses.
 
El hijo de Maquío acusa que en México la política ha sido secuestrada por los partidos y, en consecuencia, los ciudadanos libres no pueden participar en ella ni ser votados.
 
Manuel J Clouthier, un panista ejemplar que se cansó de tantas mentiras y abusos de su partido en el poder, denuncia en su “Yo acuso” –igual como lo hizo Zola hace más de un siglo– las injusticias y la farsa de ese partido fascista.
 
*Periodista