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A pesar de que los países del África subshariana presentan mayor densidad de población infectada por el VIH, el estigma contra quienes padecen Sida permanece intacto. Además, los fondos internacionales de ayuda para combatir el mal y sus efectos son desviados por los gobernantes para pagar campañas electorales y financiar proyectos personales

 
Miriam Gathigah/IPS-Voces de la Tierra
 
Busan, Corea del Sur. El Día Mundial de la Lucha contra el Sida se conmemoró el 1 de diciembre pasado, para detener “nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas”. Pero en África también se necesitaría cero tolerancia a la corrupción en el manejo de los fondos de ayuda a su combate.
 
“Solamente en África oriental, a Uganda le suspendieron la principal fuente de financiamiento en la lucha contra el VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del Sida, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida).
 
En varias ocasiones estuvo a punto de suceder lo mismo en Kenia, porque había evidencias de que se había generalizado la apropiación indebida de los fondos de la campaña”, señala John Peter Kaguruzi, analista de políticas públicas en Ruanda.
 
“En Yibuti, de los 5.3 millones de dólares de concesión de fondos destinados a la lucha contra el VIH, 750 mil dólares se usaron para gastos que no se pueden explicar. Historias similares abundan en Zambia y Malí. Es probable que más auditorías revelen el mal uso de esos fondos, lo que les ha negado a muchas personas el acceso a iniciativas preventivas y curativas”.
 
Crear conciencia es importante en lugares como Kenia, donde los afectados son estigmatizados y considerados promiscuos. Cuando fallecen los entierran en bolsas de polietileno.
 
Con el paso de los años, los keniatas se volvieron más conscientes de la pandemia, pero eso no redujo el estigma que se le asocia.
 
Tampoco las conductas sexuales de riesgo. Alrededor de 1.4 millones de keniatas son portadores del VIH.
 
Estadísticas del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida estiman que 22.5 millones de personas viven con esa enfermedad en África subsahariana. Poco más de la mitad son mujeres, y los niños y niñas representan 2.3 millones.
 
Años de investigaciones no han logrado una cura para el VIH/Sida, y solamente en África subsahariana la enfermedad se cobra por lo menos 1 millón de vidas cada año.
 
Pero si millones de africanos infectados con el VIH todavía están vivos es gracias a los fondos aportados por donantes, que les permiten acceder a fármacos vitales.
 
La enfermera keniata Mary Naliaka, indica a Inter Press Service (IPS), que “se necesita más financiamiento para brindar tratamiento”.
 
Pero quizá no sea esto únicamente lo que necesitan los países africanos. Una auditoría realizada en 25 de los 145 países que reciben asistencia para combatir el VIH reveló que, solamente en Mauritania, 67 por ciento de la ayuda fue indebidamente usada, explica Kaguruzi. Agrega que “esto no sólo es una señal de que hay una corrupción generalizada. En algunos países los controladores no evaluaron la subvención total, sino solamente una parte. En Yibuti, por ejemplo, se auditó apenas el 80 por ciento del fondo, lo que reveló un 30 por ciento de uso inapropiado”.
 
 
La falta de fondos afecta a programas que crean conciencia sobre el VIH/Sida, y a las campañas que brindan preservativos gratuitos.
 
“A menudo, los dispensadores de condones están vacíos”, indica a IPS la consejera Ann Kariuki, quien trabaja en un centro de análisis voluntarios en Kenia.
 
Cuando en enero de 2002 se creó el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria como una asociación público-privada, el objetivo era brindar apoyo financiero a las respuestas mundiales ante esas tres enfermedades. Sin embargo, con el Fondo en medio de una crisis financiera, tal vez esto no sea posible.
 
“El Fondo Mundial salva diariamente 4 mil 400 vidas en países pobres, como los africanos”, indica el activista ugandés Peter Mwendwa.
 
“Suecia ya le suspendió 83 millones de dólares hasta que se resuelva la crisis”. País que es uno de los principales contribuyentes al Fondo.
 
En Sudáfrica, la Treatment Action Campaign (una organización de activistas contra el Sida que brinda tratamiento gratuito a personas con VIH), indica que cerrará sus puertas si el Fondo Mundial no cumple sus compromisos monetarios.
 
Para realizar gran parte de su trabajo, la organización recibió un subsidio quinquenal del Fondo, que también financia el tratamiento de 70 por ciento de los pacientes con VIH en países pobres.
 
Pero una evaluación de cómo se gasta el dinero del Fondo Mundial en África reveló graves errores en el uso de las concesiones, lo que impide que muchas personas infectadas y que necesitan tratamiento antirretroviral tengan la oportunidad de llevar una vida saludable.
 
Desde febrero pasado, el Fondo Mundial dejó al descubierto el mal uso de dinero en 11 de los 145 países pobres receptores de estos aportes, por una suma total de 44.2 millones de dólares.
 
El Fondo Mundial “ya recuperó 4.5 millones de dólares y presentó evidencias que respaldan las investigaciones penales en Malí, Mauritania y Zambia”.
 
En estos países se llevaron a cabo por lo menos 20 arrestos, mientras el Fondo Mundial investiga los hechos de corrupción.
 
A Malí, Mauritania y Zambia también se les suspendieron sus concesiones. Lo mismo ocurrió con Chad, Uganda y Yibuti.
 
Este año el Fondo emitió un comunicado en el que declaró que había establecido medidas estrictas “para reforzar sus salvaguardas financieras y aumentar la capacidad de prevenir y detectar casos de fraude y de uso inapropiado de sus aportes, muchos de los cuales ya están en curso”.
 
De acuerdo con ese comunicado, estas medidas incluyen “expandir el mandato de las firmas que controlan los gastos en los países a fin de potenciar la prevención y detección de fraudes”.