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Se fue el 2011 y lo hizo como otros años a los que se ha impreso una característica particular: fue el año anterior al cambio del poder presidencial. A partir de este criterio, una buena cantidad de los acontecimientos, de los discursos y de las intenciones estuvieron impregnados de la visión cortoplacista que significa pensar en las urnas del primer domingo de julio de 2012.
Pero más allá del interés político-electoral de una carrera anticipada, como se ha hecho uso y costumbre en un país como éste, en el que la ley electoral sanciona tanto y lo permite todo, la realidad nacional también tuvo su propia inercia y sus propios signos.
En el ámbito del país, la inseguridad continuó al frente de todas las preocupaciones ciudadanas, y las razones no faltaron. De acuerdo con el Grupo Reforma, en el año que terminó 12 mil 359 personas perdieron de la vida en hechos relacionados con la delincuencia organizada. De las víctimas, 11 mil 455 fueron hombres; 904, mujeres; 48 militares cayeron, hubo mil 79 casos documentados de tortura, 854 “narcomensajes”, y una de las cifras más alarmantes fue la aparición de 596 personas decapitadas. Coahuila, Nuevo León, Veracruz y Zacatecas, además de la Región Laguna, en la que se incluyen los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, del estado de Durango, ocuparon los primeros planos en el mapa de la violencia.
Según Reforma, al término del 2011 el número de las muertes de la guerra de Felipe Calderón en contra de la delincuencia organizada llegó a 50 mil 285. A pesar del evidente fracaso en la pacificación del país, el mandatario federal aseguró: “la lucha por brindar mayor seguridad a los ciudadanos seguirá hasta el último día de mi mandato”.
El segundo tema de preocupación sigue siendo la economía. Para contextualizar la realidad, vale considerar el informe del Centro de Estudios Económicos y Empresariales que ubicó a Brasil como la sexta economía más fuerte del planeta, sólo por debajo de EU, China, Japón, Alemania y Francia. Además, en el reporte global de la economía se dio a conocer que Panamá (uno de los países “menores” frente al Hermano Mayor que México fue alguna vez) cerró el 2011 con un PIB del 10.5 por ciento; en el caso azteca, el crecimiento se estacionó en 4.0 y el promedio de los cinco años de Calderón apenas va en 1.48 por ciento. De acuerdo con la CEPAL, en el año que se fue sólo dos economías de la región no reportaron crecimiento real: Honduras… y México, una vez más.
En la microeconomía, el ciudadano continuó siendo el gran olvidado. Factores internos, como la peor sequía de los últimos ochenta años y la ausencia de reformas, y externos, como la inestabilidad en Europa y las dificultades de Barack Obama en EU, principal socio comercial de México, generaron que el 2011 cerrara con un 20 por ciento más de padres de familia que no pueden comprar una canasta básica, con productos básicos encarecidos hasta en un 85 por ciento y con un 4.2 por ciento de aumento al minisalario (poco más de dos pesos) que, literalmente, nació muerto. El colofón de esto es el millón y medio de jóvenes que heredarán la pobreza de sus padres, informó el Coneval.
En el ámbito local, Durango acabó con 933 personas que perdieron la vida en hechos de la delincuencia organizada (en 2012 fueron 777;Reforma, 2 de enero), además de cerca de 300 cadáveres inhumados en fosas clandestinas; la BBC de Londres dedicó al estado un reportaje al que tituló: “Durango, la tierra que escupe muertos”. Los secuestros, el robo de autos y los delitos del fuero común crecieron como un cáncer sin freno.
En el plano de la economía, la sequía apenas ha mostrado el inicio de un efecto que se agravará en 2012, dijo Francisco Javier Mayorga, secretario de la Sagarpa. El veto presidencial a los 10 mil mdp, “para que no haya discrecionalidad y despilfarro electorero”, hace prever un panorama crítico en el año que apenas comienza. El propio director del DIF Estatal, Marco Antonio Aguilar Martínez, aseguró que la situación generará incluso violencia intrafamiliar.
Se fue el 2011 y mientras la política (asunto que importa a sólo nueve de cada cien, según Consulta Mitofsky) ocupa los primeros planos en el interés de los que hacen el Gobierno en sus distintos niveles, el ciudadano de a pie mira con incertidumbre a un año en el que no sabe qué va a pasar. Más allá de la política, la vida sigue para los demás.