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J Trinidad de la Cruz Crisóstomo fue encontrado muerto el pasado 7 de diciembre con cuatro impactos de bala, huellas de tortura y con la oreja izquierda a punto de desprenderse. Un día antes había sido secuestrado por paramilitares que detuvieron a una caravana de observación, la cual salía del poblado nahua de Xayakalan, Ostula, en el estado de Michoacán. En noviembre fue amenazado por personas que la comunidad ubica como miembros del crimen organizado, y con las cuales los indígenas mantienen una disputa por más de 1 mil 300 hectáreas. Don Trino era líder moral de los nahuas de la costa michoacana
 
“Nos desplazábamos hacia la cabecera [municipal] de [Santa María] Ostula, cuando el camión fue interceptado por un grupo de cuatro personas armadas, encapuchadas; identificaron a Don Trino [como conocían a J Trinidad de la Cruz] y con las pistolas nos obligaron a todos a replegarnos en la parte de atrás del camión”, narra Citlali Hernández, integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).
Según un comunicado de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, el cuerpo de Don Trino fue encontrado sin vida en el paraje Barranca de los Reyes, cerca de Xayakalan, municipio de Aquila. Había recibido cuatro impactos de bala, luego de ser maniatado por la espalda. En el sitio también se encontraron dos cartuchos percutidos de calibre .38 súper, otro de calibre 7.62 y una ojiva al parecer de calibre .38 súper.  El diario La Jornada publicó en su edición del jueves 8 de diciembre que el cuerpo presentaba huellas de tortura y la oreja izquierda casi desprendida.
Los integrantes de la caravana –compuesta por 12 personas– participarían como observadores en la consulta interna de los comuneros de Ostula, previa a la negociación que tendrían con la Secretaría de la Reforma Agraria y el gobierno de Michoacán para solucionar el conflicto agrario en el que se encuentran desde hace años.
Fue a finales de junio de 2009 cuando la comunidad de Ostula recuperó 1 mil 300 hectáreas que, basándose en sus títulos originales, aseguran que les pertenecen. Sin embargo, pequeños propietarios de la comunidad vecina La Placita reclaman también dichos terrenos (Contralínea 201).
Conjuntamente, los pobladores de Ostula crearon sus propias formas de gobierno y seguridad, amparándose en el artículo 39 constitucional. La Asamblea General de Gobierno es la máxima autoridad del pueblo. La Guardia Comunal y la Policía Comunitaria son los órganos internos de seguridad.
Don Trino fue juez tradicional y jefe de tenencia de la tierra, además se desempeñó como comandante de la Guardia Comunal. Por dichas actividades fue amenazado en varias ocasiones: el 14 de noviembre pasado fue golpeado enfrente de la comunidad por Prisciliano Corona Sánchez, conocido como el Chalano, acompañado de Iturbide Alejo, alias Turbinas, y Margarita Pérez, la Usurpadora, quienes, según pobladores de Ostula, trabajan para el crimen organizado.
El relato continua: “Hubo un primer disparo al aire, los tipos armados nos obligaron a retroceder sobre el camino, llegamos al fondo de una vereda, primero bajaron a don Trino, después a todos los demás, y nos obligaron a tirarnos en el piso”.
“No pidieron nuestros celulares, nos amenazaban diciendo iba haber una masacre, que nos matarían a todos. Mientras esto pasaba golpeaban a don trino: escuchábamos su gemidos; la impresión que tenemos es que lo estaban acuchillando.”
Horas antes de anunciarse oficialmente el asesinato de J Trinidad de la Cruz, se llevó a cabo en el Centro Nacional de Comunicación Social una conferencia de prensa por parte de integrantes del MPJD. Participaron los activistas Pietro Ameglio, Citlali Hernández y Raúl Romero; además de David Peña, miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y asesor jurídico de los comuneros; Araceli Rodríguez, cuyo hijo fue desaparecido en Michoacán en 2009; y Clara Jusidman Rapoport, Presidenta Honoraria de Iniciativa Ciudadana y de Desarrollo Social, Incide Social, AC.
Explicaron que al asesinato de don Trino se suma el de Nepomuceno Moreno, ocurrido el pasado 28 de noviembre en Hermosillo, Sonora. Nepomuceno Moreno era activista del MPJD, buscaba a su hijo Jorge Mario Moreno desaparecido desde julio de 2010.
También condenaron el ataque que sufrió Norma Andrade el dos de diciembre pasado. Integrante de la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, fue baleada al salir de su casa en Ciudad Juárez, el saldo: tres lesiones en el hombro izquierdo y tres en la mano derecha. El 7 de diciembre fue dada de alta del hospital por supuestamente presentar mejoría en su estado de salud. No obstante, su hija denunció que fue debido a las amenazas telefónicas que recibió el personal del hospital por atender ahí a su madre.
Además se informo de la desaparición de Eva Alarcón y Marcial Bautista, miembros de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, así como del MPJD. El martes 6 de diciembre alrededor de las 11pm fueron bajados por desconocidos del autobús que se dirigía de Chilpancingo al Distrito Federal. Hasta el cierre de esta edición no se tienen noticias sobre su paradero.
Respecto a la caravana, señalan que ésta iba acompañada por la Policía Federal, sin embargo, los policías federales desaparecieron antes de que llegaran los hombres armados que sometieron a los defensores de derechos humanos. David Peña señala que el Gobierno Federal es responsable por omisión o complicidad con los agresores, “al retirar la protección de la Policía Federal, se permitió que fuera agredida la caravana y asesinado el comunero”.
Agrega que existe mucho riego en Ostula, y que toda la comunidad debería de tener medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cuales se han pedido en tres ocasiones. Serían alrededor de 5 mil personas las obtendrían dichas medidas, si es que las otorga la Comisión.
“A golpes, obligaron a don trino a levantarse para que nosotros nos pudiéramos ir, se lo llevaron hasta donde ya no alcanzamos a mirarlo. En ese momento nos pidieron que nos paráramos y subiéramos a la camioneta, no habría manera de maniobrar, por lo tanto salimos reversa, nos dijeron que nos fuéramos directamente hasta [el puerto de] Lázaro Cárdenas, si regresábamos dijeron que nos volarían en pedazos.”
Con la voz entrecortada Citlali Hernández comenta: “Ahí dejamos a don trino. Llegamos a Lázaro Cárdenas y ahí esperamos hasta que llego la Procuraduria de Michoacán”, finalmente señala: “Tomaremos medidas pero no tenemos miedo, porque el miedo paraliza, y este movimiento tiene que seguir adelante; seguiremos luchando por la paz”.
Horas después se encontró el cuerpo de don Trino, sumando así 28 asesinados en Ostula desde que comenzó el conflicto y cinco integrantes del MPJD agredidos en menos de dos semanas: dos asesinados, dos desaparecidos y uno herido con cinco impactos de bala.