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Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, hijo de Rafael Gutiérrez Moreno, el Zar de la Basura, quiere regresarle al PRI el gobierno de la Ciudad de México. Heredero de riqueza y poder político supuestamente derivado del liderazgo y capacidad de movilización de los pepenadores del Distrito Federal, Cuauhtémoc habrá de enfrentarse a Beatriz Paredes Rangel para representar al tricolor, la segunda fuerza política en la capital del país, rumbo a las elecciones en 2012

 
Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre quiere ser el jefe de gobierno capitalino y con ello, regresarle al Partido Revolucionario Institucional (PRI) la administración de la urbe, tras 14 años de gobiernos perredistas.
 
El precandidato es hijo de Rafael Gutiérrez Moreno, el Zar de la Basura, quien fuera líder durante 20 años de los pepenadores en el Distrito Federal, y quien gracias a su capacidad de movilizar a los recolectores de basura logró una diputación dentro del PRI. Gutiérrez Moreno además habría amasado una fortuna, hasta que en 1987 fue asesinado.
 
A lo largo de su carrera política, el diputado federal Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre se ha visto envuelto en confrontaciones con militantes priístas; inhabilitaciones; procesos de tipo penal; escándalos por, supuestamente, haber contratado edecanes a las que se les pedían favores sexuales; por protagonizar grescas en la calle en estado de ebriedad y hasta de ser “amigo” de Marcelo Ebrard.
 
El candidato del PRI
 
A la fecha, del Revolucionario Institucional, Beatriz Paredes Rangel y Cuauhtémoc Gutiérrez han expresado sus aspiraciones a competir por la jefatura de la Ciudad de México.
 
Para elegir al candidato que abandere al priísmo, la dirigencia habrá de definirse por la consulta directa a la base militante, la consulta abierta a los capitalinos, o la convención de delegados (la mitad se elije por el territorio y la otra mitad entre sectores, organizaciones, y cuadros del partido).
 
Aunque el diputado se muestra confiado frente al proceso de selección interno, puesto que dice, se ha dedicado a trabajar las bases sociales del PRI, la consulta ciudadana le inquieta. Su contrincante, Paredes Rangel, está a la cabeza en las encuestas de popularidad.
 
“Una cosa es ser el más conocido y otra el más querido. A la señora la tienen que conocer: lleva 30 años en esto”, increpa el servidor público.
 
Gobernadora de Tlaxcala, líder nacional del PRI, ocho veces diputada federal, Paredes Rangel, dice, fue favorecida de la herencia priísta. “Le heredaron la gubernatura. Los priístas le dieron los cargos de elección popular. Nosotros hemos tenido que luchar contra la adversidad siendo oposición”.
 
Pese a que el diputado federal reconoce la trayectoria de Paredes, y expresa su respeto, asegura que no coincide ideológicamente con ella.
 
La define como una priísta “one hundred per cent, ciento por ciento”, que ya tuvo su oportunidad. “Ella contendió en 2006 con el Partido Verde [Ecologista]  y fue la peor elección que el PRI ha tenido en esta Ciudad desde que somos oposición.
 
“Con todo respeto, tiene que darle chance a las nuevas generaciones. Oí que dijo quiero volver, volver, volver, pero no habrá unanimidad en la elección de candidato a jefe de gobierno por parte del PRI.”
 
Frente al cuestionamiento de si cree contar con posibilidades de ganar, Cuauhtémoc Gutiérrez habla de Enrique Peña Nieto. Cuando aspiraba a ser gobernador del Estado de México, refiere, los priístas mandaron a hacer una encuesta. El más alto era Carlos Hank Roon, con 20 por ciento de las preferencias electorales, en el último lugar estaba Peña Nieto con el 5 por ciento. Arturo Montiel se aferró a que fuera Enrique el candidato, cerraron filas y avasalló la elección sin tener la encuesta a su favor.
 
Agrega que para la elección del candidato panista a la presidencia de la República Santiago Creel tenía el 30 por ciento de las preferencias y Felipe Calderón el 3 por ciento. “Creel no era un panista de cepa; la mitad de los panistas lo conocían. Calderón había trabajado mucho con las bases panistas, porque primero tienes que pasar la ?aduana’ interna, primero tienes que pasar el proceso interno”.
 
Agrega: “Puede ser que yo no tenga la preferencia electoral que tiene la señora Paredes, pero me he dedicado a trabajar las bases del PRI. Hace un año pasamos elecciones delegacionales. Mi grupo controla 14 de las 16 delegaciones; ganó los 14 consejos políticos delegacionales”.
 
Gutiérrez se refiere al Movimiento Territorial, el Frente Juvenil Revolucionario y la Confederación Nacional Campesina. “Si hay una elección interna Beatriz [Paredes] y yo nos vamos a medir en la convención o en la elección directa a los militantes del partido”.
 
—¿Y ahí cree usted pasar su “aduana”, el proceso interno?
 
—Estoy seguro. Sé lo que traigo. Sé lo que he trabajado. Yo, a diferencia de Beatriz [Paredes], regreso todos los días a visitar a los militantes del Distrito Federal. Cuando Beatriz fue presidenta (del Comité Ejecutivo) Nacional del PRI, no hizo una sola gira o un sólo acto con priístas del Distrito Federal; esa es la diferencia, y eso es lo que van a tener que valorar los priístas cuando nos elijan.
 

El rechazo a la candidatura de René Arce

 
Recientemente integrantes del Movimiento Territorial y diputados priístas locales dieron a conocer su rechazo frente a la posible candidatura del senador sin partido René Arce por el Revolucionario Institucional.
 
Al respecto, Cuauhtémoc Gutiérrez responde que éste no puede transitar dentro del PRI porque los estatutos del partido son claros. Para ser candidato a jefe de gobierno, se debe cumplir con 5 años de militancia en el PRI. “René Arce no los tiene, ni siquiera está afiliado. Por ese lado está totalmente descartado”.
 
Señala que la única forma de que Arce sea candidato por el PRI, es la alianza con el Partido Verde Ecologista. Sin embargo, “los pesos entre partidos son sumamente diferentes. No vamos a cederle al Partido Verde la candidatura a jefe de gobierno.
 
“Tampoco podemos ir con el señor Arce porque en los últimos 25 años se la pasó en la Tribuna diciéndonos rateros, corruptos, asesinos, de todo, y esas son afrentas que no podemos olvidar los priístas. Aunque no tuvimos ni vela en el entierro en los gobiernos de Miguel de la Madrid, [José] López Portillo, [Luis] Echeverría o Carlos Salinas [de Gortari], nos tuvimos que tragar todo lo que nos decía y ahora quiere ser el candidato del PRI, ¡por favor!, que lo compre quien no lo conoce, como ?los tolucos’”.
 

La candidatura de Mario Delgado

 
Sobre la supuesta preferencia de Marcelo Ebrard por el secretario de Educación Pública del Distrito Federal para que lo sustituya en la jefatura, Gutiérrez de la Torre se muestra obsequioso: “Si Marcelo se aferra a que su candidato sea Mario Delgado ¡bienvenido!, para nosotros los priístas mucho mejor”.
 
Para el diputado, el integrante del gabinete no representa un obstáculo; es un buen tipo, dice, con buenas intenciones, pero “ni con levadura levanta”. A su decir, Delgado en lugar de aparecer en triatlones, marchas o paseos en bicicleta, tendría que vigilar si los planteles escolares tienen mantenimiento, si los pupitres están en optimas condiciones, si los baños son de buena calidad, que no haya conserjes que abusen sexualmente de los niños como en el jardín de niños Maestro Andrés Oscoy Rodríguez, en la delegación Iztapalapa.
 
Con todo, el militante priísta prevé una competencia “real” entre el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el PRI para la jefatura de gobierno del Distrito Federal en 2012.
 
“La gente ya está tomando una decisión. En años anteriores, los priístas éramos un asunto de caricatura; sólo nos presentábamos para la foto; ahora no, vamos a dar una guerra de cuerpo a cuerpo, de tú a tú, y vamos a luchar por los espacios. Sabemos que tenemos posibilidades de recuperar delegaciones, distritos, y la jefatura de gobierno.”
 

El PRI en el DF

 
En 1997, el Revolucionario Institucional perdió el gobierno de la Ciudad de México y se convirtió en la segunda fuerza política. “Perdimos el poder popular. Esta Ciudad se pintó de amarillo y negro. Pagamos un costo de muchas décadas”.
 
El regreso del PRI al Distrito Federal, a decir del diputado, significaría mucho. A su parecer, después de la Presidencia de la República, la jefatura de gobierno es el puesto más importante que se tiene gubernamentalmente. “La Ciudad de México es el escaparate de toda la república. Un presidente y un jefe de gobierno priístas, darían un verdadero rostro social, caritativo, de unidad y de trabajo con la gente”.
 
—¿Qué necesita hacer el PRI para llegar a la jefatura?
 
—Hablar muy con la neta con los capitalinos; hoy por hoy lo que los capitalinos quieren son resultados rápidos, ágiles, sin trabas. La calificación de los electores dependerá del tipo de propuestas que hagamos.
 
La mejor gestión ha sido la de Ebrard
 
Aunque la impresión que le dejan 14 años de administraciones perredistas en la capital, es de matices. “No puedo decir que todo ha estado mal, pero tampoco bien. Se ha privilegiado el paternalismo, el corporativismo, aún cuando se nos criticaba”. Considera que en términos de avance en infraestructura, servicios, inversión, seguridad y programas sociales, el mejor y más exitoso gobierno perredista ha sido el de Marcelo Ebrard.
 
“La parte de los programas sociales es algo que tendríamos que reconocer. Si el PRI llegara a gobernar la Ciudad tendría que ampliarlos”.
 
La inconformidad por parte de los habitantes del Distrito Federal, debido a los megaproyectos de infraestructura como la Supervía Poniente, o el Foro Estadio Azcapotzalco, dice va a traer costos sociales y políticos para el PRD en 2012. “No solamente el asunto de las obras, sino el desgaste propio del gobierno”.
 
Según el aspirante, el gobierno de la Ciudad, a excepción de Ebrard y de uno que otro secretario, está secuestrado por las tribus perredistas. Lo que deriva en pactos del Ejecutivo local con grupos a cambio de puestos gubernamentales.
 
A su parecer, los pendientes en la capital son la recuperación del agua pluvial, la falta de agua en la zona Oriente, la seguridad, la erradicación de las narcotienditas, la conservación de las áreas verdes, la reforma política y la descentralización de la educación.
 
 

La UACM disfuncional

 
El funcionario pone especial énfasis en la revisión de la política educativa. Resalta el caso de la Universidad Nacional Autónoma de la Ciudad de México (UACM), donde, dice, desde su fundación con Andrés Manuel López Obrador, únicamente se han titulado 100 personas. “Eso al erario público le ha costado más de 200 millones de pesos”.
 
De acuerdo con la respuesta a la solicitud de información 37000000027011, presentada por Contralínea mediante la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal, de la UACM se han titulado 243 estudiantes.
 
—La UACM está en medio de un conflicto. ¿Qué haría usted con la Universidad como jefe de gobierno?
 
—Habría que platicar, poner controles más estrictos de ingreso. Hay que abrirle las puertas de la educación a todos los jóvenes, pero a los que verdaderamente quieran estudiar porque me parece un gasto excesivo lo que va a parar a la Universidad; la propia rectora Esther Orozco lo ha dicho.
 
—¿Desaparecer la UACM sería una opción?
 
—No.
 

La basura, un tema pendiente

 
Además de los pendientes en educación, a Gutiérrez de la Torre se le cuestiona sobre si considera que la recolección, separación y confinamiento de la basura también es un pendiente del gobierno de Ebrard y si debe de modernizarse. A lo que responde con una afirmación tajante. “Tiene que haber una modernización y una cultura del reciclaje. La ley que nosotros hicimos lo contempla”.
 
Para el diputado, la ley que impulsó junto con el entonces diputado Arnold Ricalde de Jager, la cual permite la participación de la iniciativa privada en el confinamiento, recolección, traslado y disposición de la basura, es “letra muerta” porque no hay campañas de difusión para decirle a la gente que si entrega la basura revuelta va a ser sancionada. Afirma que para no verse impopular, el gobierno (capitalino) no sanciona.
 

La cercanía con Marcelo Ebrard

 
Militante del PRI desde los 14 años, Gutiérrez de la Torre conoció y fincó una relación de años con el ahora perredista y entonces priísta Marcelo Ebrard.
 
—Hay quienes dicen que es cercano a Ebrard. ¿Se conocen personalmente?
 
—Nos conocemos desde 1988, cuando él era Director General del Gobierno del Distrito Federal [bajo el mando de Manuel Camacho Solís]. Cierto, es mi amigo; yo no niego a mis amigos, pero no nada más ha sido amigo mío, ha sido de muchos priístas, incluso de Beatriz Paredes, de María de los Ángeles, de muchos. Sin embargo, en el terreno político estamos en lados contrarios y él sabe que yo voy a hacer todo lo humanamente posible porque el PRI, mi partido, en el que he militado por 29 años, recupere la Ciudad de México.
 
El priísta narra, desde su oficina en la delegación Magdalena Contreras, que conoció al jefe de gobierno en una reunión que se organizó con jóvenes de diferentes fuerzas políticas. Yo tenía 18 o 17 años y Marcelo 27 o 26 años. Cuenta que un año más tarde volvieron a encontrarse, él ya como líder del Frente Juvenil Revolucionario del PRI y Ebrard como Secretario General del Partido en el Distrito Federal, “por ende tenía una cercanía con Marcelo y con Enrique Jackson”.
 
Cuauhtémoc Gutiérrez, rodeado de estatuillas y figurines de porcelana, macetas con flores de plástico y el ruido de una televisión que mira siempre de reojo, muestra presto una vieja credencial enmicada, donde aparecen las firmas de Ebrard y Enrique Jackson para comprobar lo dicho.