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Aunque se trata de una organización no gubernamental dedicada a la protección de los derechos humanos, y asegura que su financiamiento proviene de contribuciones de particulares y fundaciones de todo el mundo, Human Rights Watch tiene su sede principal en Nueva York, y sus “investigaciones” e informes apuntan principalmente a países pobres o a aquellos con los que Estados Unidos tiene conflicto permanente, por lo que para algunos observadores y dirigentes políticos, esta organización obedece y sigue los lineamientos que le marcan desde Washington.

 
De ser esto cierto, su informe sobre el fracaso de la “guerra” del presidente Felipe Calderón en contra del narcotráfico, formaría parte también de la campaña de desprestigio en contra de México que desde hace un año incrementó Estados Unidos por conducto de varios funcionarios gubernamentales para preparar el terreno, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, de una intervención militar en el país, al sustentar que el descontrol del crimen organizado y el incremento de la violencia ponen en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos.
 
Pero sea esa o no la intención de Human Rights Watch de desacreditar a las instituciones militares, policiales y políticas mexicanas, lo cierto es que dicho informe no tiene desperdicio y mucho de lo que ahí se expone ha sido ya publicado por la prensa nacional, además de que millones de compatriotas piensan lo mismo, sólo que Calderón y su gobierno, como siempre sucede, sólo hacen caso hasta que la crítica y la denuncia vienen del exterior.
 
Uno de los objetivos principales de las críticas que provienen de Estados Unidos, son las Fuerzas Armadas mexicanas, principalmente el Ejército, con el propósito desgastar su imagen y cuestionar su actuación controlada desde la Presidencia de la República. Los mexicanos podemos criticar y reprochar a militares y marinos las muertes de civiles inocentes en esta “guerra” absurda de Calderón, pero en el caso de un intento de intervención militar estadunidense, son esas mismas fuerzas armadas y nacionalistas las que tendrán que hacerle frente a cualquier invasión de Estados Unidos.
 
El informe de esta organización precisa que todo lo que ha hecho Calderón y su gabinete de papel para combatir al crimen organizado y al narcotráfico, es un verdadero fracaso, pues lejos de exterminarlo o disminuirlo, va en aumento y ha generado la peor violencia de la que los mexicanos tengamos memoria.
 
“En vez de reducir la violencia, la ?guerra’ contra el narco ha provocado un incremento dramático en la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”.
 
De inmediato, a Calderón se le ocurrió responder que la principal amenaza para los derechos humanos son los criminales que asesinan, secuestran y extorsionan. Una vez más, el presidente eleva a rango institucional al crimen organizado, y cree que los criminales deben realizar sus actividades delictivas defendiendo los derechos humanos. ¿Qué tal si alguien le explica a Calderón que es el Estado, por conducto del gobierno, el responsable de garantizar esos derechos universales?
 
El gobierno y el presidente sintieron tan dura la crítica de Human RightsWatch, que también el secretario de la Defensa, Guillermo GalvánGalván,salió a declarar –pocas veces lo hace desde que Calderón lo hizo responsable de esta “guerra”–, y dijo que el Ejército enfrenta 5 mil 678 denuncias, de las cuales 2 mil 306 corresponden a cateos, 1 mil 844 a detenciones ilegales y 393 por ejercicio indebido del servicio público. Además, precisó ante senadores, sólo en este año la Defensa ha recibido 1 mil 187 denuncias contra militares, hay 167 indiciados, 89 procesados, nueve sentenciados y 11 prófugos.
 
De acuerdo con un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en la actual administración 276 militares resultaron muertos; 122 por agresiones con armas de fuego; 29 fueron ejecutados; 45 en accidentes aéreos; 52 en accidentes automovilísticos; 11 ahogados; uno deshidratado; cinco atropellados; cinco por accidentes con armas de fuego; tres por descargas eléctricas; dos por golpe de calor; y uno en accidente en sus instalaciones.
 
También efectivos militares pertenecientes al Ejército enfrentaron 1 mil 840 agresiones en lo que va del gobierno de Calderón. En esos hechos violentos, el Ejército dio muerte a 2 mil 137 agresores, 331 resultaron heridos y fueron detenidos 2 mil 78 personas.
 
En esos 1 mil 840 enfrentamientos entre militares y delincuentes, hubo 169 víctimas civiles ajenas a los hechos. En los cinco años del actual gobierno, 47 personas civiles resultaron muertas y 122 heridas. El año más violento para personas civiles –que nada tenían que ver con el crimen organizado–, fue 2010, cuando hubo 19 muertos y 61 heridos, mientras que en 2011, 12 personas fallecieron y 40 resultaron heridas. La relación año por año, de acuerdo con este informe de la Sedena, revela que ha sido creciente el incremento de muertos y heridos civiles ajenos a los hechos criminales.
 
*Periodista