Autor:

Profesionistas, hombres y mujeres jóvenes, desempleados, trabajadores, estudiantes permanecen apostados frente a la Bolsa Mexicana de Valores desde el 20 de octubre pasado. Tiendas de campaña, anafres, libros, alimentos enlatados, propaganda y pancartas de resistencia son el panorama que día a día observan los corredores de bolsa y funcionarios que operan las acciones de los hombres más ricos de México y del mundo. Ellos, los de la calle, son los Indignados ante el sistema económico, el desempleo, la desigualdad y la pobreza

 
“Hay que arrancar el problema de raíz y cambiar el gobierno de nuestro país”, suena como música de ambiente en la “acampada”, asentada frente al edificio de Reforma 255.
 
“Gente que vive en la pobreza y nadie hace nada porque a nadie le interesa…”, sigue la rola del grupo Molotov a todo volumen. Ahí, de cara al Centro Bursátil de México, donde se han instalado unas 25 tiendas de acampar, ocupadas por profesionistas, estudiantes, mujeres y hombres indignados. El objetivo: demostrar su inconformidad ante un sistema que ha incrementado la desigualdad social y económica en el país y el mundo.
 
En los últimos días de octubre el frío cala hasta los huesos. El rayo del sol quema a los primeros minutos de exposición. La piel se reseca. La gente transita, mira hacia el piso, se detiene a leer la primera cartulina que aparece al paso: “Nos indigna la situación, pero nos duele más tu indiferencia”. Continúan. Una segunda aparece pegada al piso con una cinta negra: “¿Te conformas con caminar o quieres dejar huella?”. Los transeúntes cautivos levantan la mirada: “Mayor presupuesto a la educación”. Todo se ha llenado de pancartas, reclamos y resistencia, justo delante de la construcción cosmopolita que alberga a la Bolsa Mexicana de Valores.
 
Son alrededor de 200 personas las que conforman este movimiento. Van y vienen de atender sus trabajos, hogares, estudios, según se los permita el tiempo. En permanencia constante hay unos 30 Indignados, todos los días. Hacen guardias, se distribuyen las responsabilidades: preparar alimentos, organizar asambleas informativas, recabar recursos e informar a la gente en universidades, plazas, calles, transporte público. La idea, dicen, es poner un granito de arena para que el país mejore. “Una utopía”, comenta Aurora, mientras limpia las lentejas que formarán parte de la dieta del día.
 
Mientras, en el corazón financiero suben y bajan las acciones de 136 “empresas emisoras”. En este búnker de cristal cotizan las firmas más importantes de México: Televisa, Grupo Carso, Bimbo, Cemex, Vitro, Minsa, Maseca, Kimber, entre otras. El dólar aumenta en centavos. Afuera, se enciende un anafre, inicia la jornada en la “cocina” de los Indignados.
 
 

Mayor presupuesto educativo

 
Adrián, sociólogo recién egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco, es uno de los que ahí permanecen desde que se convocó a la manifestación de protesta, el 15 de octubre pasado. Recién terminó de ordenar los libros donados a la pequeña “biblioteca” de la “acampada”: autores como Carlos Marx, Paco Ignacio Taibo I, y clásicos de la literatura como Las mil y una noches y La Iliada.
 
Muestra el espacio que han decidido tomar como su “hogar” durante las últimas horas. Unas tres cajas se convierten en el almacén de alimento. Un equipo de sonido que es utilizado en asambleas y para amenizar el día en el centro del campamento; propaganda informativa, y una laptop que les permite subir información a las redes sociales son los objetos de mayor valor en el lugar.
 
El joven de 25 años terminó el ciclo pasado su carrera universitaria. Aún no cuenta con empleo.  “La precarización de la educación y del trabajo son dos de los puntos que nos impulsan a estar aquí –comenta–; por eso somos un movimiento social que se construye desde abajo y con los de abajo; se está edificando a su propio ritmo; es diferente porque no goza de ninguna plataforma política como podría ser un partido político o un movimiento social”.
 
El documento publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al segundo semestre de este año, titulado Informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública indica que en este periodo los salarios se incrementaron a una tasa anual de 4.5 por ciento en términos nominales, mientras que en 2010 el aumento fue de 4.8 por ciento.
 
Las cifras oficiales destacan que el pasado bimestre abril-mayo, “las percepciones reales por persona ocupada en la industria manufacturera tuvieron una disminución anual de 1.2 por ciento: los sueldos y las prestaciones sociales se redujeron 9 y 1.1 por ciento, respectivamente, en tanto que los salarios cayeron 7 por ciento. Durante el mismo periodo, las remuneraciones reales del personal ocupado en los establecimientos comerciales al mayoreo se expandieron a una tasa anual de 2 por ciento, mientras que en los establecimientos al menudeo éstas se redujeron a una tasa anual de 2.3 por ciento”.
 
 

La “cocina”

 
Mueve cacerolas, acomoda cajas, supervisa los alimentos que se están preparando. Es Otto, uno de los encargados de preparar y organizar la dieta de losIndignados. De oficio artesano, estudió hasta la preparatoria en la Universidad del Valle de México, una institución de educación privada. La falta de recursos y el incremento de precios en las colegiaturas le obligaron a truncar temporalmente sus estudios.
 
Él, junto con Aurora, se disponen a preparar los alimentos del día: lentejas y ensalada para la tarde; no hay más. Forma parte de este movimiento desde la segunda quincena de octubre. Su motivación, la falta de acceso a la educación, a empleos bien remunerados que permitan a la mayoría de los mexicanos vivir dignamente.
 
Es la primera vez que participa en algo así. Sus primeros días al frente de la cocina, relata, sirvieron para ver cómo es capaz de organizarse la gente. Su sorpresa fue la disponibilidad de todos para contribuir en cualquier quehacer: lavar ollas, limpiar granos, cortar verdura, cargar garrafones de agua, “lo que se tenga que hacer, para estar bien todos”.
 
Con hábitos vegetarianos, Otto ha promovido entre sus compañeros, “comer sanamente”. Basa su dieta en granos, pastas, verduras, soya, huevo y carne en menor porción, café y té. Aquí, platica, “la gente ha sido muy solidaria, se detienen, preguntan por qué estamos aquí, cooperan con algunas monedas, que es con lo que podemos comprar los alimentos. Otras [personas] llegan en sus coches y bajan con bolsas de arroz, frijol, cereales, con lo que pueden, pero nos ayudan a resistir”.
 
Mientras el joven continúa con su tarea, Aurora, sicóloga de profesión, limpia las lentejas que comerán ese día. “Soy hija de personas que participaron en movimientos sociales”. Sus padres formaron parte del movimiento estudiantil de 1968. Entonces “uno crece con cierta ideología, escucha conversaciones que nos ayudan a formarnos y a ser más empáticos con nuestros iguales; por eso estoy aquí”.
 
La mujer de 39 años permanece sentada en una caja de refresco; la tapa de una cacerola le sirve de apoyo para limpiar los granos. Se dice preocupada por los problemas de la niñez, la pobreza del país y la desigualdad. “Por eso es importante participar; no quedarnos en silencio con las injusticias que vemos a nuestro alrededor”.
 
Después de estar unas horas en el campamento, irá a dar consulta, atender a su hija y realizar sus labores de madre. “Es necesario que como mexicanos tomemos conciencia de lo que está pasando; ser más humano. Alejarnos de lo que nos dan los medios masivos de comunicación y formar nuestro propio criterio. Quizá esto nunca se vaya a acabar, pero quizá limpiando lentejas estoy poniendo mi granito de arena”.
 
Cifras oficiales demuestran que en México más de la mitad de la población sobrevive en algún grado de pobreza. La cuarta parte se encuentra en la pobreza extrema, pues no alcanza a cubrir los costos de alimentación.
 
En mayo pasado, Contralínea publicó que sólo 19 millones 530 mil mexicanos tienen “asegurado” un bienestar económico y social; el equivalente al 18.3 por ciento de la población, considerada “no pobre” y “no vulnerable” por el gobierno federal.
 
“Los otros 87 millones 150 mil mexicanos son pobres, admite el Informe de pobreza multidimensional en México 2008, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. De éstos, más de 47 millones son pobres multidimensionales”.
 

Empleos dignos

 
Egresada hace año y medio de la carrera de sociología, por la Universidad Autónoma Metropolitana, Almendra es otra de las jóvenes que no han podido obtener un empleo seguro. Vive de trabajos temporales o del llamado freelanceo, al que ya recurren muchos profesionistas por la escasez laboral.
Actualmente participa en este movimiento con la organización de asambleas, pláticas y botea para recolectar recursos que les permitan mantenerse en el plantón frente a la Bolsa Mexicana de Valores. No le sorprende que sean pocos sus compañeros de protesta. “Los mexicanos también ya estamos hartos del hartazgo”.
 
Comparado con los movimientos que hubo a la par el 15 de octubre en España, Londres e Italia, y en donde se registró una gran afluencia de personas en la calle reclamando a sus respectivos gobiernos la inestabilidad económica en la que viven, Almendra comenta: “Nuestra coyuntura material e histórica es diferente; nosotros llevamos de Indignados 200 años. Estamos viviendo en una ‘guerra’ en donde la gente tiene miedo de salir a la calle, le tienen miedo a la represión”.
 
Agrega: “Yo estoy indignada porque el sistema no nos favorece, pese a que vivimos en una nación rica en recursos, culturas y tierra para sembrar alimento; somos de los países más desiguales en América Latina. Tenemos al hombre más rico del mundo, según la revista Forbes, y tres estados en pobreza extrema: Chiapas, Oaxaca y Guerrero”.
 
El mismo informe de la SHCP muestra que la tasa de desempleo aumentó este año, respecto de 2010. Según las cifras oficiales, éste fue de 5.52 por ciento, mayor en 0.38 puntos porcentuales que el del trimestre anterior.
 
El documento Informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública indica que durante el segundo trimestre de este año el desempleo en las principales áreas urbanas fue de 5.94 por ciento de la población económicamente activa, comparado con el 6.46 por ciento del mismo periodo en 2010.

El impulso de los Indignados

 
El 15 de octubre pasado una convocatoria mundial llamó a todos los ciudadanos a salir a las calles a manifestarse. Las redes sociales Facebook y Twitter fueron las plataformas de la convocatoria. “Es sagrado el derecho a la indignación; es una forma de demostrar que estamos vivos”, decía un mensaje enviado a la sociedad mexicana por el escritor uruguayo Eduardo Galeano.
 
“Trabaja, consume, vota, obedece”, imágenes de políticos y gobernantes contrapuestas con la clase trabajadora, música de fondo, “¿recuerdas cuando te atrevías a soñar lo imposible? Lo imposible ya inició”, se leía en un video que convocaba a participar en la asamblea ciudadana del 15 de octubre en México.
El comunicado del escritor y activista francés Stéphane Hessel daba la vuelta al mundo en apoyo a esta convocatoria. En éste se lee: “Es nuestra obligación velar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos, y no ésta de indocumentados, de expulsiones, de sospechas con respecto a la inmigración; no ésta, en la que se ponen en cuestión las pensiones, los logros de la seguridad social; no ésta, donde los medios de comunicación están en manos de los poderosos.
 
“El motivo principal de la Resistencia era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a vivir y transmitir la herencia de la Resistencia y de sus ideales. Nosotros les decimos: tomad el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos e intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben dimitir ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenazan la paz y la democracia”, dice el escrito del integrante del Consejo Nacional de la Resistencia en Francia.
 
Con ello, dice Almendra, “vemos que cada movimiento tiene una dirección diferente. En México, estamos en una coyuntura extraña, en donde la gente está un poco harta de todo, hasta harta de hartarse. Aquí han llegado todo tipo de personas; incluso empresarios que dicen que se sienten irritados porque la economía del país los ha orillado a despedir gente, recortar salarios, pagar muchos impuestos que les impiden crecer. Éste es un movimiento en el que mucha gente se puede sentir identificada. Vamos lento porque vamos lejos”.
 
Adrián, compañero de profesión y de guardia en la “acampada”, agrega: “Somos un movimiento antipartidos políticos, contra la clase gobernante, la especulación financiera, los privilegios de la burocracia, rechazo a la guerra, a la violencia, a la sangre; [somos] un movimiento incluyente, que se construye desde abajo y con los de abajo. Todo necesita su periodo de gestación y esto se está edificando a su propio ritmo. Llegaremos a tener más fuerza”.