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Tengo a la mano el Diccionario del crimen de Oliver Cyriax (Anaya & Mario Muchnik), traducido del inglés por Marcelo Cohen, Andrés Ehrenhaus, Aurora Fernández, Matilde Fernández y Jorge Pérez; y el Diccionario de los asesinos (Dopesa), traducido por Jaime Muls de Liarás. Recordé ambas obras por el libro Los rostros del narco, 54 breves ensayos periodísticos de reporteros, corresponsales y cronistas de Proceso, como lo indica en la presentación Rafael Rodríguez Castañeda, coordinador de éste.
 
Por más de 300 páginas desfilan los capos del narcotráfico: delincuentes del crimen organizado, jefes de los 12 o 14 cárteles, que tienen en un hilo a México con sus enfrentamientos por la compra, tránsito, venta y control piramidal de drogas, y los combates a muerte en modalidad de guerrillas, sabotajes, asesinato de inocentes y contra las fuerzas militares y policiacas que ya infiltraron.
 
Los periodistas Ricardo Ravelo, Alejandro Gutiérrez, J Jesús Esquivel, Jesús Belmont, Luciano Campos, Ignacio Ramírez, Luis Ángeles, Carlos Puig, Patricia Dávila, Julio Scherer, Jorge Carrasco, Felipe Cobián, Francisco Ortiz, Agustín Ambriz, Raúl Monge, Guillermo Correa, Roberto Zamarripa, Enrique Maza, Hermenegildo Holguín y Fernando Ortega ofrecen sus investigaciones del periodismo que informa, analiza y retrata a los 54 protagonistas de la criminalidad del neoliberalismo económico o capitalismo salvaje inaugurados por el salinismo, con antecedentes en el delamadridismo. Y que hoy, fascios armados hasta los dientes demuestran su fuerza (tour de force, frase para referirse a una situación arriesgada o difícil y que requiere para enfrentarla una gran dosis de virtuosismo y fortaleza) contra el gobierno de Felipe Calderón, quien con su guerra-no-guerra, tiene a la nación entre la espada del golpismo y la pared de más de 50 mil homicidios (más que los del pinochetismo, por ejemplo).
 
Son 54 radiografías periodísticas de los nuevos trogloditas que matan, drogan, secuestran y siembran el terror a sangre y fuego, mediante la delincuencia y la impunidad de la corrupción política. Son vasos comunicantes de la mayoría de los políticos y funcionarios que roban, pisotean derechos, ordenan homicidios y son enemigos de la sociedad, pues ambos atacan a los mexicanos.
 
Los panistas, de Vicente Fox a Calderón, aumentaron esa impunidad y atropellos (al grado de dejar escapar al Chapo, ya visto por la opinión pública como el narco consentido del Partido Acción Nacional).
 
La lectura de estos reportajes muestra una cara del dramático problema que nos invade como una peste que deja cadáveres, heridos, huérfanos, familias destruidas, drogadicción, filtración en las fuerzas institucionales, en una historia sin fin, de todos los días.
 
La otra cara es la corrupción e impunidad de muchos políticos. Cara o sol, nos va igual a los mexicanos que caminamos en el filo del golpismo o las revueltas y no podemos deshacernos de los malos gobernantes ni de los delincuentes. Los rostros del narco es una introducción a una u otra solución, salvo que sobre el agonizante calderonismo-panista la sucesión electoral presidencial tenga a un estadista que sepa el cómo, para impedir el golpe de Estado y terminar con la delincuencia.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autores: Reporteros de Proceso
Título: Los rostros del narco
Editorial: Temas de hoy, 2011
 
*Periodista