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El sinarquismo nació en la década de 1930 como expresión de una derecha católica que en ese tiempo tuvo cierta fuerza (la que ha ido perdiendo, debido al progreso de la sociedad). Su principal dirigente histórico fue Salvador Abascal, padre de Carlos Abascal, exsecretario de Gobernación.
 
A lo largo de su historia, los sinarquistas impulsaron varios partidos políticos, y hasta la fecha han tratado de mantenerse activos, apoyados por algunos empresarios y ultraderechistas.
 

Orígenes

 
El movimiento sinarquista –término que significa “con orden” o “con autoridad”– se creó el 23 de mayo de 1937 en León, Guanajuato. Era –como después sería el Partido Acción Nacional (PAN), fundado en 1939– una expresión de la oposición derechista católica contra la Revolución Mexicana.
 
Nacidos en pleno auge de los movimientos totalitarios, como el nazismo y el fascismo, los sinarquistas adoptaron uniformes, saludos y principios de organización y disciplina inspirados en esas corrientes.
 
De manera furibunda se oponían al cardenismo, a la revolución en general y al Estado laico, aunque actualmente grupos que pretenden reivindicar al sinarquismo soslayan ese pasado.
 
Durante años, en documentos internos, el sinarquismo pregonó nada menos que la subordinación del Estado a la Iglesia Católica, en los siguientes términos: “La Iglesia y el Estado son, respecto del bienestar integral de los pueblos, lo que el alma y el cuerpo son al ser integral del hombre. […] Lo que el alma racionalmente propone (no impone), debe aceptarlo y practicarlo el cuerpo para bien del compuesto” (Sinarquía nacional sinarquismo, México, Ediciones UNS, 1953, página 139).
 
El 26 de junio de 1937, relata Alfonso Taracena en La verdadera Revolución Mexicana, se llevó a cabo en Querétaro un mitin para “propagar una nueva y extraña doctrina nacida en León, Guanajuato, a la que se le da el nombre de ‘sinarquismo’”. Los sinarquistas, resumió acertadamente Taracena, “son fanáticos católicos que odian a la Revolución con toda su alma”.
 

Los frutos del sinarquismo

 
Uno de esos personajes fue Salvador Abascal Infante, quien dirigió la Unión Nacional Sinarquista en sus momentos de auge, en 1940 y 1941.
 
Abascal Infante fue uno de los católicos más conservadores del México del siglo XX; furibundo enemigo del Estado laico e incluso de la democracia –a la que consideraba producto del “complot judeomasónico”–; fue defensor de un conservadurismo a ultranza, por lo que reivindicaba la conquista de México, la Inquisición, la infalibilidad del papa, etcétera.
 
Fue también padre de Carlos Abascal Carranza, secretario del Trabajo y de Gobernación en el sexenio de Vicente Fox. Identificado con muchas de las ideas de su padre, éste fue conocido por el proselitismo religioso que abiertamente llevó a cabo desde el poder.
 
Otro político de cepa sinarquista es Emilio González Márquez, el Góber Piadoso, quien inició su carrera en el Partido Demócrata Mexicano (PDM), bajo cuya sigla ganó en 1980 la presidencia municipal de Lagos de Moreno; en 1988 fue presidente de ese partido, al que luego renunció, y en 1992 se unió al PAN.
 
Fundado en 1971, el PDM, que perdió su registro en 1988, fue uno de los partidos que a lo largo de su historia promovió la Unión Nacional Sinarquista; pero también al Partido Fuerza Popular, creado en 1946; la Unión Nacional Opositora, coalición de diferentes fuerzas políticas creada en 1994, y al Partido Alianza Social, que existió entre 1998 y 2003.
 
En enero de 2008, se registró como partido político el Movimiento de Participación Solidaria, conformado por sinarquistas, como Enrique Pérez Luján y Magdaleno Yáñez Hernández, y por personajes de otros sectores de la derecha, como el panista René Bolio Halloran, y el dirigente ultraderechista Guillermo Velasco Arzac. Se comentó en ese entonces que la nueva organización contaba con el apoyo del empresario Lorenzo Servitje Sendra, dueño de Bimbo.
 

Ayer y hoy

 
A lo largo de su historia, la Unión Nacional Sinarquista estuvo al lado de grupos como Provida y la Unión Nacional de Padres de Familia en la lucha conservadora contra el Estado laico y las libertades sexuales, situación que se recrudeció en épocas como la del pontificado de Juan Pablo Segundo (1978-2005).
 
A la fecha, la Unión sigue ocupando un local, ya semiabandonado, en la calle de Lucerna 13. En los últimos años, su dirigente ha sido Gerardo Escamilla Medina. En mayo de 2009, durante la celebración de los 72 años de la Unión Nacional Sinarquista, éste afirmó que revivirían el Partido Demócrata Mexicano; al mismo tiempo, en congruencia con las raíces de ese movimiento, se opuso radicalmente a los derechos aprobados en el Distrito Federal, como el aborto, el divorcio exprés y el matrimonio homosexual. Dijo en esa ocasión que la Unión tenía presencia en 20 entidades del país, con un total de 10 mil militantes.
 
En julio de 2010, el exdiputado panista Iván Manjarrez Meneses, anunció la creación del Grupo Cívico Ciudad de México, AC, que aliado con organizaciones como Provida y la Unión Nacional de Padres de Familia, “coadyuvarán con el PAN en el lanzamiento de candidaturas para 2012” (Milenio, 19 de julio de 2010).
 
Manjarrez y su organización han hecho énfasis en la prohibición de la prostitución y de los establecimientos de table dance, además de la ya conocida agenda conservadora contra el aborto, el matrimonio homosexual, etcétera.
 
Se anunció que la presentación del fantasmal grupo sería en “las instalaciones de la extinta (sic) Unión Nacional Sinarquista, en la colonia Juárez”.
 
*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México