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Tienen meses desarmados y cumpliendo sus turnos de trabajo encuartelados en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de Matamoros, aún así los policías de esta frontera se resisten a renunciar, pues quieren seguir en un empleo que les gusta y con el que esperan reducir el impresionante incremento de los delitos del fuero común

 
Nadia Irene González Guzmán/Matamoros, Tamaulipas
 
Apenas amanece, pero la mayoría de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública en Matamoros ya se encuentran en las instalaciones de la corporación… sin hacer nada.
Recargados en vehículos, resguardándose del sol dormitan por el intenso calor del medio día o interceptan a quien acuda las instalaciones para someterlo a un breve interrogatorio buscando, quizás, no perder la agudeza en la tarea de vigilancia.
Algunos intentan pasar el tiempo jugando cartas y platicando, esperando el momento en que les ordenen regresar las calles y ser reintegrados oficialmente a sus tareas.
No hay jornada en la que no extrañen realizar sus recorridos por los sectores de la ciudad. Esta nostalgia es por el tiempo en el que la gente los reconocía como guardianes del orden y eran vistos con respeto (por la ciudadanía) o con miedo (por los maleantes).
De los 600 policías preventivos que existen en Matamoros, sólo 30 se encuentran asignados a la vigilancia de las áreas turísticas de la ciudad, el resto permanece “encuartelado” y quizá sea en mayo del próximo año cuando se les reintegre a sus labores, todo depende a que se sometan en tiempo y forma a las evaluaciones del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Mientras tanto estos agentes ignoran cuál será su porvenir dentro de la corporación.
Los elementos, incluyendo los mandos, permanecen desarmados, sin permiso para salir del área perimetral del edificio de SSP y con una paciencia a prueba de todo, esperando que se les defina su situación.
Aún así son pocos los que han decidido renunciar a sus puestos, como ha sucedido en otros municipios.
 
UNA ESPERA COSTOSA
 
Los policías municipales que acuden a estas jornadas que transcurren en la inactividad le generan al municipio un gasto por concepto de salarios cercano a los 3 millones de pesos mensuales, señaló David Morales Vélez, presidente de la Comisión de Seguridad Pública en el Cabildo.
“Nosotros creemos que ahí hay un desperdicio importante de recursos, no entendemos el mecanismo que tiene el gobierno federal, junto con la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas, para poder realmente garantizar la tranquilidad de la ciudadanía… Si éste era el objetivo, está lejano”, dijo el regidor perredista.
Calificó de “sentimientos encontrados” los resultados de la transformación que sufre la corporación, pues hay quienes aplauden que se hubiera retirado a los policías que abusaban de su autoridad, pero sufren con la disminución de la vigilancia y el aumento de los delitos comunes como robos y asaltos.
“Algunos ciudadanos inocentes eran extorsionados, según denuncias, pero en la actualidad atribuyen a la inoperatividad policiaca el incremento de robos y otros delitos”, indicó.
Según resultados de una valoración efectuada por el Cabildo de Matamoros, se están inhibiendo muy poco los delitos y esto es costoso para la ciudadanía, que se ve vulnerada en su patrimonio.
Explicó que su comisión recibe de siete a ocho llamados de auxilio por semana que no son atendidos y esto es un efecto multiplicador porque estos son sólo los que se hacen del conocimiento al Cabildo.
De hecho los únicos preventivos que están trabajando, solamente actúan contra el comercio informal y no contra delincuentes.
“El bando del policía y buen gobierno es violado constante y flagrantemente por pedigüeños y ambulantes y por eso se implementó en la zona centro, la calle Abasolo, Puente Nuevo y por el área del Seguro Social, la intervención de policías desarmados, que en grupo pueden actuar”, explicó.
Indicó que se trata de 30 policías jóvenes y capacitados, uno de ellos egresado de la última generación de la academia policiaca.
“Esta medida refleja una ligera mejoría, pero es poca por el bajo porcentaje de productividad para evitar robos, sí sólo en el corazón de Matamoros se cometen hasta 200 robos domiciliarios por mes”, dijo.
Después del centro, las colonias que siguen en el top del llamado “mapa delincuencial”, pues registran hasta 140 denuncias de robo por mes, están ubicadas en ocho sectores considerados conflictivos, entre los que se encuentran: fraccionamiento Las Brisas, la colonia Popular y 27 de Marzo, entre otras.
 
CONFIABILIDAD A PRUEBA DE LO QUE SEA
 
Mientras en junio, en Reynosa, daban de baja a 114 policías preventivos por no adaptarse al nuevos sistema de operación bajo el mando militar, a Matamoros arribaron 165 elementos castrenses que en la actualidad brindan vigilancia de orden público ante el acuartelamiento de los agentes de la SSP.
Aun si los elementos de Seguridad Pública en Matamoros aprobaran los exámenes de confianza, se teme la inminente baja obligada de un gran número de oficiales, pues el 35 por ciento de ellos son mayores de 50 años, superando el rango de edad establecido en el nuevo perfil de la Policía única.
La evaluación realizada por el Sistema Nacional de Seguridad Pública califica el desempeño de los elementos mediante un sistema de control de confianza estricto.
Las pruebas establecidas por dicho ordenamiento son de polígrafo, toxicológicas, estudio socioeconómico y exámenes de conocimiento y de capacidad física, en caso de no aprobar uno de estos diagnósticos, el agente es dado de de baja inminente.
Morales Vélez solicitó la revocación de un convenio con el Gobierno de Estado para que el municipio obtenga nuevamente el mandato de la corporación, como constitucionalmente se establece en las facultades del Ayuntamiento.
En el citado convenio de Seguridad se ordena que los elementos reciban una capacitación en Santa Gertrudis, Chihuahua; sin embargo, muy pocos agentes han asistido, por lo que algunos han comenzado a renunciar.
“No nos han entregado una evaluación, sabemos de manera extraoficial que hay elementos que han solicitado su baja, no sabemos el número pues la Sedena lo maneja como información clasificada, ni el propio secretario de Seguridad Pública está enterado”, expresa Morales Vélez.
 
SE REQUIEREN MÁS POLICIAS
 
La necesidad de tener mayor seguridad es la razón por la que una ciudad como Matamoros requiere un estimado de 1 mil 200 policías en activo, aseguró el director de Seguridad Pública, el teniente coronel retirado del ejército, Gabriel López Ordaz.
Informó que la ciudad genera por lo menos 28 mil llamados de auxilio al mes y aunque alrededor del 60 por ciento son falsas, más de 12 mil llamados son reales.
Por ello varios sectores, principalmente el comercial, aseguran que el incremento de robos y asaltos ya provocó la quiebra del 60 porciento de los negocios en el área del centro, por lo que es urgente el regreso de los policías preventivos.
“La ciudadanía pide la presencia policiaca con mayor urgencia por el robo a casa habitación, robo a comercios, escuelas y transeúntes, además por robo de accesorios a vehículos y algunos casos de violencia, sobre todo intrafamiliar”, dijo el presidente de la Cámara de Comercio en Matamoros, Roberto Salas.
Sin embargo, mientras el centro de evaluación de control y confianza efectúe sólo 20 exámenes por semana, la inactividad de los policías puede extenderse por varios meses más e incluso hasta mediados del próximo año.
Durante el tiempo que duren dichas evaluaciones, los elementos que permanezcan en la corporación deben hacerlo bajo los lineamientos establecidos en el convenio entre el gobiernos municipal, estatal y federal.
Aún y cuando la mayoría se dicen dispuestos a que se les capacite fuera de Tamaulipas, como una condición para permanecer en la corporación, algunos se mantienen incrédulos de la efectividad de crear una nueva modalidad del orden público a partir de dicha capacitación.
 
ACABAR CON LA ANARQUIA
 
Al inicio de la administración, refirió Morales Vélez, había una anarquía directa en Policía y Tránsito.
"De hecho, este servidor recibió amenazas por parte de elementos cuando entramos con mano dura a pedir que los ciudadanos fueran respetados y pedimos que cesaran los operativos de Transito y Policía", indicó.
Explicó que con el arribo del teniente coronel Gabriel López Ordaz se imprimió una disciplina que dio como resultado que se dieran de baja a 70 elementos de irregular proceder en sus funciones.
De hecho, dijo, personalmente llevó a doce de estos elementos a la Contraloría y tras investigarlos, cinco fueron dados de baja, pues estaban utilizando el uniforme para delinquir a bordo de autos particulares. Estos exagentes fueron denunciados penalmente.
Un ejemplo del proceder de algunos malos elementos se hizo público cuando en el año 2007 el oficial Alvaro Camacho García, con 12 años de servicio, fue arrestado en Brownsville, Texas, con una cantidad de droga que en el mercado tenía un valor de 500 mil dólares.
En mayo de 2008, la Secretaría de Seguridad Pública dio de baja a 10 elementos, en su mayoría por cortejar en horario de trabajo a jovencitas de áreas que se suponía vigilaban, además de que 43 estaban bajo investigación.
 
‘BUENOS MUCHACHOS’
 
Tanto Morales Vélez como López Ordaz hablan de los “buenos policías”, de los que se han puesto la camiseta y hacen una labor en beneficio desinteresado por la ciudadanía, algunos de los cuales ayudaron claramente a bajar el índice delictivo de los sectores que solían vigilar.
A estos agentes no les importa que apenas ganen de 4 mil 200 a 9 mil pesos por catorcena, siguen trabajando en pro de la ciudadanía.
“Tenemos elementos que tienen alguna situación que pudiera incapacitarlos, pero aún así continúan trabajando y permanecen haciendo su máximo esfuerzo para permanecer en servicio”, dijo Morales Vélez.
José García González ingresó a la Policía Preventiva el 28 de agosto de 1985 y ha sumando 25 años de servicio. Se dice honrado de prestar su servicio dentro de la Policía de Matamoros, incluso después de las recientes condiciones en las que hace su trabajo.
Es uno de los 40 agentes con una antigüedad que supera los 20 años de experiencia, y aunque tiene meses desarmado, no ha dejado de cumplir con su trabajo.
“Algunos compañeros han localizado a personas desaparecidas, a jóvenes cuyos padres reportaban la aparente desaparición y que han sido localizados y regresados a sus casas inmediatamente”, señaló.
García González reconoció que le preocupa que no pueda alcanzar el mismo desempeño físico que los elementos más jóvenes, pero recordó que cuenta con la experiencia necesaria para realizar su labor con eficiencia.
Por ello, éste y otros policías como él no faltan a sus jornadas y llegan puntuales y con entusiasmo, esperando que con ello sus superiores aprecien su esfuerzo y les ofrezcan por lo menos un retiro digno.
A ninguno de estos agentes parece importarle que en los últimos dos años no se han otorgado estímulos económicos a los que se han destacado por una acción heroica o por la acumulación de antigüedad, apenas y les dieron un bono compensatorio el pasado mes de febrero.
La última entrega de beneficios a los elementos constó de 14 patrullas, 5 motocicletas, 90 chalecos antibalas, uniformes con fornituras y la aprobación de armas nuevas, que desde luego no portan. Sin embargo, la nivelación de salarios prometida desde la pasada administración municipal continúa en espera.
“Lo único que queremos es regresar a hacer nuestra labor, pero somos respetuosos de las instrucciones que nos den nuestros superiores y hasta que lo ordenen seguiremos aquí”, dice García González, mientras hace guardia en uno de los accesos a las instalaciones de Seguridad Pública.
 
EL DESARME
 
A mediados de enero de este año, el teniente coronel Gabriel López Ordaz asumió el mando de la policía Municipal de Matamoros, con una escolta conformada por 15 elementos, todos exmilitares.
Hasta su llegada se anunció que ocuparía el cargo el general Pedro Moisés Romero Tellez, pero no llegó en la fecha fijada y la espera trajo especulación acerca de quién le sucedería en el nombramiento.
Más tarde se anunció que se designó a Jesús Martínez Martínez, un general retirado que arribaría a la ciudad con 30 elementos en su guardia de seguridad, pero cuando había transcurrido casi un mes, fue López Ordaz quien ocupó el cargo en la tercera Reunión Extraordinaria de Cabildo.
Sumando 36 años de experiencia militar y su desempeño impecable en el Estado de Chihuahua, López Ordaz dio inicio a las acciones conferidas exhortando a los elementos que no se sintieran convencidos de hacer un trabajo de servicio ejemplar a la ciudanía a retirarse voluntariamente.
El pasado 9 de mayo, personal militar desarmó a más de 700 elementos de Seguridad Pública y Tránsito a fin de revisar que en su totalidad el armamento oficial se excluya de la participación de algún ilícito. Se dijo que se les devolvería al paso de un par de semanas.
Sólo se permitió que los elementos a cargo de la vigilancia del secretario de Seguridad Pública y del alcalde Alfonso Sánchez Garza permanecieran armados.
La incertidumbre del tiempo que habrían de estar desarmados creció con el paso de los meses y, a la fecha, no se ha definido cuánto tiempo más habrán de estar sin hacer un verdadero trabajo preventivo.