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La guerra contra la delincuencia decretada por el Gobierno Federal llegó al punto que todos temían: la sociedad civil se ha vuelto el blanco de los delincuentes. El 25 de agosto pasado, la capital de Nuevo León fue escenario del peor ataque en contra de la ciudadanía que se ha registrado en el sexenio donde perecieron 53 personas

Redacción
Monterrey, Nuevo León
“Nadie nos dice nada”, expresó una madre de familia angustiada porque una de sus hijas se encontraba en el interior del Casino Royale, donde los pronósticos no eran alentadores y es que la cifra de víctimas registrada alrededor de las 21:30 horas se incrementó de 34 a 53, donde la mayoría pertenece al sexo femenino.
Autoridades de Protección Civil del Estado y de diferentes municipios del área metropolitana de Monterrey, así como de Bomberos, continúan con las labores de rescate, mientras que las personas lesionadas fueron trasladadas a diferentes nosocomios.
En las calles aledañas al inmueble se dieron cita decenas de ciudadanos en busca de sus familiares: sin embargo, pocos se retiraron con buenas noticias.
Cabe mencionar que para sacar los cuerpos del interior del local fue necesario agujerar las paredes del lado derecho con maquinaria pesada, mientras que los restos de clientes y empleados fueron colocados en diferentes unidades y posteriormente trasladados por el Servicio Médico Forense al Anfiteatro del Hospital Universitario.
 

PRESENTAN VIDEO DEL ATAQUE

 
El Gobierno de Nuevo León difundió un video que muestra cómo alrededor de nueve personas llegaron en tres autos a la puerta principal del Casino Royale y perpetraron el ataque.
El gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, el secretario de Gobernación, José Francisco Balke Mora, y el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, encabezaron una conferencia de prensa desde el Palacio de Gobierno y explicaron la situación que tiene consternada la nación entera.
Medina de la Cruz dijo que ninguna de las víctimas murió a consecuencia de balas, por lo que se deduce que fallecieron por intoxicación.
En el video se ve cómo un Mini-Cooper blanco con rayas negras entra primero al área de acceso del casino y atrás de él entra una Equinox gris y luego una Chevrolet negra.
De los autos bajan alrededor de nueve personas armadas e ingresan al lugar de apuestas. Clientes y trabajadores salen corriendo mientras los criminales bajan recipientes con líquidos flamantes.
En menos de dos minutos y medio comienza a salir humo negro del edificio y los malhechores regresan a sus autos para huir por la avenida San Jerónimo que registraba fuerte flujo vehicular.
El gobernador manifestó que hay 13 testigos retenidos para tomarles declaración en torno a los hechos y la autoridades buscan a los representantes legales del casino para tomarles declaración.
“Hemos puesto una mesa de atención a las víctimas en el Hospital Universitario para ofrecer apoyo jurídico, psicológico y funeral a las personas involucradas”, dijo el gobernador, quien dio el número 14-53-05-87 para pedir informes.
El secretario de Gobernación leyó un mensaje donde destaca que “llegó el momento de identificar a plenitud al enemigo de México… el crimen”.
Sobre el resto de los casinos que operan
-algunos de manera ilegal en Nuevo León-, el secretario no fue concreto en sus respuestas y dijo que eso se debe analizar con detenimiento.
Comentó que habrá que “establecer mayor rigor a la hora de dar los permisos”. 
 

LUTO NACIONAL

 
El presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, declaró tres días de luto nacional por la muerte de 53 personas en Monterrey.
“Este es un ataque que carece de razón”, dijo el mandatario, “es el más grave atentado contra el país en mucho tiempo”.
Informó que ha dado órdenes para que las fuerzas federales refuercen aún más el Estado de Nuevo León y todo el noreste de la República.
A los ciudadanos les pidió que denuncien y también dijo que darán una recompensa a las personas que aporten información fidedigna para capturar a los autores del atentado.
“No son delincuentes comunes, son terroristas”, enfatizó el presidente desde la residencia oficial de Los Pinos.
Calderón Hinojosa dijo que la corrupción que impera en los diversos ámbitos de las autoridades ha provocado que estos hechos pasen y que la gente ya está cansada de que los criminales no reciban el castigo que merecen.
También hizo énfasis en que el consumo excesivo de drogas en los Estados Unidos provoca que México sea paso natural y, por ende, zona para que los cárteles se ubiquen en gran cantidad.
“México ya no puede ser la puerta de acceso”, le dijo a los norteamericanos, “somos vecinos pero ustedes también son responsables”.
Calderón Hinojosa mencionó que “no vamos a dejar solos a los regiomontanos… no nos vamos a rendir porque queremos un México en paz”.
Posteriormente, ya en Monterrey, Calderón montó una guardia de honor a las afueras del Casino Royale en Monterrey.
El mandatario mexicano estuvo acompañado de su esposa, Margarita Zavala de Calderón, además del gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, y el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal Bretón y su esposa, Eleonora Cárdenas de Larrazábal.
Visiblemente consternado, Calderón permaneció alrededor de cinco minutos en el lugar al cual llegó alrededor de las 11:40 horas y minutos más tarde fue transportado a Palacio de Gobierno.
Vestido todo de negro, igual que sus acompañantes, el presidente observó los restos del inmueble donde hace menos de 24 horas se produjo una de las mayores tragedias en la historia de Nuevo León.
No hubo discursos, no hubo palabras, simplemente la guardia de honor y el minuto de silencio, tras lo cual se retiraron del sitio rumbo al Palacio de Gobierno donde tuvo una reunión para analizar el alcance de la tragedia y la manera en que se va a desarrollar la investigación. Calderón Hinojosa no hizo declaraciones.

 

“Yo duermo en mi casa de Nuevo Laredo, donde siempre he vivido, donde vivo con mi esposa y con mis tres hijos, están en la escuela en Nuevo Laredo, ahí hemos estado, mis padres son de Nuevo Laredo, ahí hemos vivido, es una ciudad a la que le quiero”, sentenció. 

Dijo que en Nuevo Laredo como en todo el país se tienen problemas de inseguridad, por ello es necesario que los tres órdenes de gobierno hagan su parte, así como la propia sociedad.
“Reconozco que en todo México se viven situaciones difíciles, pero también reconocemos que tenemos que hacer la parte que nos corresponda, en este tema de inseguridad todos debemos de hacer la parte que nos corresponda el municipio, el gobierno federal, el estatal y la sociedad civil”, finalizó.
 

Una peligrosa actividad

 
Amenazados, sin policías confiables, con escasez, regateos o sin claridad en la aplicación de recursos en materia de seguridad pública o incluso carentes del respaldo de los gobiernos estatales y federal, en tres años un total de 26 presidentes municipales de 13 Estados del país han muerto a manos de la delincuencia que aqueja las zonas donde gobernaban.
Víctimas de secuestros, emboscadas o asesinados en sus domicilios, incluso en sus propias oficinas o por los propios policías que los resguardaban, la lista de los alcaldes que han sucumbido ante grupos criminales durante este sexenio comenzó el 1 de junio de 2008, cuando se perpetró el homicidio del munícipe de Villa Madero, Michoacán, Juan Marcelo Ibarra Villa, quien fue ultimado por un grupo armado que interceptó el vehículo en el que viajaba con su esposa.
El mayor número de ediles asesinados se registra en Durango y Oaxaca, en cuyas entidades se tiene un conteo de cuatro munícipes abatidos por cada una; le siguen Michoacán y Chihuahua donde han muerto tres ediles en cada Estado, de acuerdo con cifras de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm).
En Guerrero, Nuevo León y el Estado de México se reportan dos alcaldes asesinados en cada uno; mientras que en Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Coahuila, Morelos y Zacatecas se tiene registro de un presidente municipal ultimado por cada Estado, según el organismo que agrupa a todos los Ayuntamientos del país.
El año más “negro” para los alcaldes en este sexenio fue 2010, cuando fueron asesinados un total de 14 jefes de gobiernos municipales de nueve entidades, reportó la Fenamm.
En lo que va de este año suman cinco munícipes víctimas de homicidio en Coahuila, Morelos, Oaxaca, Zacatecas y el último de ellos en el Estado de México, donde fue secuestrado y asesinado hace menos de una semana el alcalde de Zacualpan, José Eduviges Nava Altamirano, cuyo crimen al igual que el de la mayoría de sus homólogos sigue impune.
Cada uno de los homicidios de presidentes municipales han causado conmoción, pero uno de los que más indignó fue el cometido contra el alcalde de Santiago, Nuevo León, Edelmiro Cavazos Leal, a quien sus propios policías secuestraron y asesinaron. Igual en San Luis Potosí, el alcalde de El Naranjo, Alexander López García, fue ultimado por un grupo armado en sus oficinas del palacio municipal.