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Los noticieros nocturnos deL pasado 12 de agosto (cuando redoblan los encuentros a sangre y fuego de los sicarios del narcotráfico contra las fuerzas policiacas y militares) informaban con más detalle de la barbarie de que fueron objeto tres familias, cuando policías del desgobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, entraron a sus domicilios con metralletas, granadas de mano, encapuchados y, tras destrozar puertas y ventanas al grito de “¡abran la puerta, hijos de la chingada!”, encañonaron a sus moradores: Patricia Magaña, a su padre, Efraín Bartolomé y su esposa.

Pues bien, sólo el locutor Jesús Martín Mendoza, que se adorna de “analista” y no es más que un sermoneador que regaña a sus radioescuchas con sus peroratas, se permite justificar el ataque. A un comentario que reprobó la invasión, el locutor de marras refutó que los inocentes ciudadanos se “habían sacado la rifa del tigre”. Añadió que la policía no tenía otra manera de realizar su labor. “No lo justifico”, pero aprobaba al mismo tiempo la brutal agresión a las familias Magaña y Bartolomé. A éste, de paso, le robaron su reloj al grito de “¡matanga, dijo la changa!”.

Martín Mendoza desacredita a Radio Centro en general, a quien le parece bien este acto de brutalidad y que la policía de Ebrard no se presentara al llamado de auxilio de esos mexicanos, quienes no sabían si se trataba de delincuentes o no, que por los resultados da lo mismo.

El locutor Luis Pantoja y el sustituto del locutor panista José Cárdenas, en sus noticieros señalaron que tales actos sobrepasaron, por sus abusos, el límite establecido por la legalidad constitucional. En cambio, el locutor de Radio Red, con su voz de sermón justifica el asalto con la sobada frase de que se “sacaron la rifa del tigre”. Exageradamente derechista, (odia a Andrés Manuel López Obrador, al que también a la menor provocación se le va encima como a sus radioescuchas, que cada vez son menos), nada le importó que en ese salvajismo peñanietista se cometieran otros delitos como entrar al Distrito Federal con sólo avisarle al procurador Miguel Ángel Mancera, y no a la policía de la ciudad.

Martín Mendoza se ha mostrado fascistoide y usa el micrófono como un dictadorcillo para amonestar con su voz autoritaria. Esta vez se pasó al bando de los abusadores policiacos y afirma que no había otra manera para detener a un capo que la de allanar domicilios, amenazar a punto de jalar el gatillo a las familias que dormían creyendo que viven en un Estado de Derecho donde impera la ley, y no el terror con baños de sangre (van más de 50 mil homicidios, oficialmente). El atraco que justifica Martín Mendoza en su noticiero, es para que Peña Nieto y Ebrard sean llevados, al menos, a juicio político y previamente destituidos. Pero la derecha fascista en los micrófonos aplaude la “no guerra” del presidente Felipe Calderón y sus generales que, al parecer, ya impusieron el golpismo.