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Cuatro elecciones estatales se celebrarán el próximo domingo. La función parece repetirse como cada tanto: derroche de recursos, saturación de anuncios en medios electrónicos, toneladas de basura electoral y discursos huecos. Pero hay nuevos actores: una ciudadanía harta de las promesas incumplidas, y los cárteles de la droga que buscan ganar en el río revuelto. Además, el gobierno de Felipe Calderón se estrena en la persecución política para incidir en resultados locales. El desenlace del 3 de julio reajustará el escenario político y acelerará las campañas para la grande: la elección presidencial de 2012.

Las entidades federativas que celebrarán elecciones son Estado de México, Coahuila, Nayarit e Hidalgo. En la primera –donde el proceso electoral se ha visto como una escaramuza entre el actual gobernador Enrique Peña Nieto; el “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador, y el presidente Felipe Calderón– se elegirá gobernador.

En Coahuila –donde los Moreira y el gobierno federal han utilizado recursos extraelectorales para ganar la contienda– se elegirá gobernador y se renovará el congreso local: 16 escaños de mayoría relativa y nueve de representación proporcional.

Nayarit –una de las entidades federativas menos pobladas, pero en la que los candidatos de los tres partidos principales rebasaron los topes de gastos de campaña– elegirá, además de gobernador y congreso (18 diputaciones de mayoría relativa y 12 de representación proporcional), 20 nuevas presidencias municipales.

Finalmente, Hidalgo –donde el Partido Revolucionario Institucional consolida su hegemonía en medio de regiones con pobreza extrema– renovará sus 84 presidencias municipales.

Las alarmas deben estar encendidas en Acción Nacional; para el partido del presidente Calderón todo será retroceder, aseguran especialistas.

Estado de México, rumbo a 2012

Fuente: Contralínea 239 / 26 de junio de 2011

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