Autor:

Emilio González Márquez, el polémico “gobernador piadoso” de Jalisco, se considera uno de los prospectos panistas para las elecciones presidenciales de 2012.

Con el pretexto de difundir los Juegos Panamericanos que se llevarán a cabo en Jalisco en 2011, el mandatario estuvo haciendo giras de promoción personal en otras entidades; en Chihuahua, en diciembre de 2010, declaró que él “no se descarta” para la contienda por la Presidencia.

El 6 de abril, en una reunión realizada “a puerta cerrada” con unos 300 miembros del blanquiazul en Querétaro, el mandatario jalisciense afirmó que “en el momento que la ley lo permita, así como también el PAN [Partido Acción Nacional] emita la convocatoria, me apuntaré para ser candidato a la Presidencia”.

Su actitud evoca la que adoptó Vicente Fox, años antes de las elecciones de 2000; todavía era gobernador de Guanajuato, cuando comenzó sus actividades proselitistas con miras a los comicios presidenciales.

Al lado de Juan Manuel Oliva, de Guanajuato, y de Marco Antonio Adame, de Morelos, Emilio es uno de los gobernadores panistas vinculados al Yunque y a la jerarquía católica.

En particular, González Márquez se ha dado a conocer por su oposición a los derechos sexuales y por su respaldo a la jerarquía católica, lo mismo que por sus conflictos con instituciones, como la Universidad de Guadalajara, a la que le ha negado presupuesto.

Trayectoria ultraderechista

Nacido el 12 de noviembre de 1960 en Lagos de Moreno, proveniente de una familia sinarquista, Emilio González Márquez siempre ha estado vinculado con la ultraderecha.

Se le identifica como miembro del Yunque, grupo al que ya pertenecía cuando inició su militancia en el extinto Partido Demócrata Mexicano, del que fue presidente nacional interino en 1988.

Se unió al PAN en 1992; en 1995 fue regidor en el ayuntamiento de Guadalajara, presidido entonces por el panista César Coll, también militante ultraderechista, quien se dio a conocer por la famosa prohibición de las minifaldas.

En 1997, Emilio González fue electo diputado federal; después fue presidente estatal del PAN y en 2003 fue electo presidente municipal de Guadalajara, cargo que dejó en 2005 para ser candidato de su partido al gobierno del estado, al que llegó en las elecciones de 2006.

Cuando era presidente municipal, evidenció sus tendencias confesionales en la publicación de un libro de texto de “historia y geografía” de Guadalajara, donde se hacía apología del papel del clero católico en la entidad. En la redacción del texto participaron dos sacerdotes, y su coordinación estuvo a cargo del entonces secretario de Educación de Guadalajara, y actual titular de Cultura en la entidad, Alejandro Cravioto Lebrija, quien ha militado en el grupo conservador Fundación Iberoamericana de Cultura y Educación, dedicado a difundir la visión clerical y derechista de la historia.

Gobierno clerical

Al llegar Emilio González a la gubernatura, su compromiso con el clero se manifestó en mayor proporción en hechos, como la llamada “megalimosna” de 90 millones de pesos, que otorgó en marzo de 2008 para la construcción del llamado Santuario de los Mártires, destinado al culto de los cristeros, quienes con las armas en la mano lucharon contra el Estado laico a principios del siglo pasado.

En estado de ebriedad, el piadoso gobernador respondió con una sonora “mentada” a los críticos del donativo; sin embargo, ante las protestas populares, el cardenal Sandoval Íñiguez supuestamente devolvió el dinero.

Jalisco fue uno de los principales escenarios de la guerra cristera. Actualmente, las autoridades panistas pretenden desarrollar una “ruta turística” de los principales lugares de culto de los cristeros en la zona de los Altos.

El gobierno de Jalisco ha estado apoyando con grandes recursos no sólo a proyectos clericales, sino a Televisa, cuyos espectáculos ha financiado. Por ejemplo, en mayo de 2007, le otorgó a esa empresa 67 millones de pesos para Espacio 2007, evento juvenil que anualmente lleva a cabo la televisora. Dichos recursos salieron del llamado Fondo de Desastres, cubierto por la partida 4603 de “Erogaciones imprevistas”. También financió la telenovela Las tontas no van al cielo, de la misma televisora, y tan sólo en 2010 aportó 35 millones de pesos al cuestionado Teletón.

En el ámbito de los derechos sexuales, Emilio González se ha enfrentado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la distribución de la pastilla de anticoncepción de emergencia, a la que se opone el conservadurismo católico, y a la autorización del matrimonio homosexual en el Distrito Federal.

Ha sido decididamente homofóbico, y su gobierno ha patrocinado eventos de grupos como Courage Latino, que pretenden “curar” la homosexualidad. Él mismo ha expresado que esa práctica le da “asquito”, por lo que organizaciones sociales lo han acusado de incurrir en actitudes discriminatorias.

Se ha opuesto a la distribución de condones, al grado de que, en agosto de 2007, destituyó al entonces titular del Consejo para la Prevención del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida en Jalisco, Sergio Zúñiga Quiñones, por organizar una feria del condón en Guadalajara.

En contraste con esas actitudes mojigatas, Emilio González ha sido criticado por su falta de ética en el manejo del ejercicio del poder, por ejemplo, por nepotismo: a unos meses de haber asumido el gobierno estatal, contrató a su hermano Samuel González Márquez como gerente de Saneamiento del Sistema de Alcantarillado y Agua Potable de Jalisco, con un salario de poco menos de 100 mil pesos mensuales, y con muy poca experiencia en el área; mientras que su cuñado, Eduardo Agredano, fue ascendido en el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud; su cuñada, María Graciela Guzmán de León, fue designada administradora de la residencia oficial de los mandatarios jaliscienses, conocida como Casa Jalisco (La Jornada, 6 de marzo de 2007).

Precisamente en esa Casa, funcionarios del gobierno estatal fueron adoctrinados por teólogos de la Universidad del Valle de Atemajac, dependiente del Arzobispado de Guadalajara, quienes les impartieron “cursos bíblicos”.

Entre los funcionarios que tomaron estos cursos, estaba el secretario de Educación en Jalisco, Miguel Ángel Martínez Espinosa, quien actualmente es subsecretario de Educación Media Superior, de la Secretaría de Educación Pública.

Cuando se le preguntó a Emilio González por qué usaba un inmueble público para actividades de proselitismo religioso, respondió: “En mi tiempo libre y en mi casa, yo decido cómo emplearlo, porque Casa Jalisco es la casa del gobernador. Una vez le pregunté a mi esposa: ‘¿Ésta es tu casa?’, y me dijo: ‘Sí, aquí están mi esposo y mis hijos; ésta es mi casa’” (La Jornada, 20 de julio de 2007).

Al lado de Emilio González en todos esos proyectos de corte confesional, ha estado Fernando Guzmán Pérez Peláez, también señalado como yunquista y exdirigente del grupo Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana.

Medios como Proceso Jalisco han denunciado que el proyecto de Presupuesto 2011, presentado por Emilio, enfatiza el apoyo a los posibles precandidatos del PAN en los municipios, así como la continuidad de las donaciones al clero (Proceso Jalisco, 12 de diciembre de 2010).

Hacia 2012

En suma, la hipotética llegada de Emilio González Márquez a la Presidencia representaría un escenario aún más catastrófico del que se ha vivido con Calderón, pues se trataría de un gobierno de la más radical filiación cristera, enemigo aún más radical del Estado laico, del bienestar popular y de las libertades individuales.

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

Fuente: Contralínea 232 / 08 de mayo de 2011