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Pareciera que todos tienen un diagnóstico sobre la forma en que la crisis económica ha golpeado la economía de la región. En Matamoros los representantes de la economía regional no parecen ponerse de acuerdo sobre la pérdida del poder adquisitivo y la recuperación del empleo… todos tienen sus cifras

Blanca Isela Martínez / Matamoros, Tamaulipas

Aunque las matemáticas son ciencias exactas, los números no coinciden en la economía del sector productivo local. Cada uno de ellos tiene una versión distinta sobre el avance o retroceso registrado en cuanto la calidad de los salarios, la inflación y empleo.

En este municipio -donde la ocupación laboral fue en declive desde el año 2007-, las autoridades resaltan las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) que colocan a México como la decimocuarta economía mundial y en niveles récord de crecimiento. Sin embargo empresarios y trabajadores tienen apreciaciones muy distintas.

El sector obrero afirma que hay un desplazamiento histórico en el poder adquisitivo de los salarios, que no se puede resarcir con el cuatro por ciento de incremento otorgado a fines del año pasado, porque los productos de consumo básico han registrado incrementos que superan el 300 por ciento en algunos casos durante los últimos dos años.

Factores como la inseguridad pública también abonan al aumento en los costos operativos de la industria maquiladora de exportación y que el empleo en la región norte de Tamaulipas no logre recuperarse de la caída sufrida en el 2009 durante la crisis global, que de acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Matamoros se contabilizó en cerca de 10 mil plazas menos, la mayor pérdida de puestos laborales en la década.

A pesar de que el 2010 se anunció por el gobierno federal como el año de la recuperación, los integrantes del sector comercio en esta misma localidad reportaron ventas contraídas, algo que en el mismo periodo afectó a tal grado que al menos 200 establecimientos pequeños cayeron en la quiebra.

En lo que va del 2011, el gas, la gasolina y el diesel sufren ajustes mensuales que tan solo en el primer trimestre de este año acumularon un alza del 11.77 por ciento, de acuerdo con datos del Banco de México. Esa institución además totalizó el aumento de la canasta básica en un 3.5 por ciento en el mismo lapso.

No obstante, la Secretaría de Economía a través de la subdelegación regional, que titula Víctor Hugo Moreno Delgadillo, destaca que la inflación en 1995 fue del 51.97 por ciento, pero para el 2000 se redujo al nivel de un 8.96 por ciento y en el 2006 al 4.05 por ciento de promedio anual. Y aunque para el 2010 hubo un retroceso al cerrar en 4.40 por ciento, precisa que la encuesta sobre expectativas económicas, que elabora el Banco Nacional Mexicano, pronosticó el 14 de abril que el 2011 cerrará ese indicador por debajo de su nivel el año pasado, pues alcanzará un 3.9 por ciento de promedio anual.

En lo referente al Producto Interno Bruto (PIB), la proyección es igualmente favorable, pues aumentó del 4.4 al 4.5 por ciento de crecimiento este año y el tipo de cambio se prevé hacia diciembre en 11.95 pesos por dólar, dado que la moneda nacional ha sostenido un ritmo de recuperación que en el 2010 fue del 5.5 por ciento.

En medio de tal escenario, el funcionario federal refiere estudios de centros especializados en análisis financiero como “DoingBussines” del Banco Mundial, y “Theworld in 2050” de PricewaterhouseCoopers, que visualizan a México en 39 años más como la séptima u octava potencia económica del mundo, superando a países como Francia, Italia, Canadá, España y Australia.

El futuro que se dibuja en dichas estadísticas parece ajeno a la realidad actual de los empleados cuyo sueldo promedio en el sector manufacturero –el más grande generador de ocupación laboral en esta zona del país-, es de 100 pesos al día, según la Federación de Trabajadores de Matamoros.

Esta misma también pone en contraparte que los residentes de esta región fronteriza deben sobrevivir a tarifas de transporte público y servicios de energía eléctrica superiores a los de otras ciudades con características geográficas semejantes, así como a costos de productos regidos por una economía de libre mercado, sin control oficial, entre otros factores que en conjunto han pulverizado el poder adquisitivo de sus salarios.

MÁS TRABAJO Y MENOS SUELDO

Los economistas definen la inflación como el incremento en el nivel general de precios, pero para Alma Tomasa Béas, representante del sector obrero en el Cabildo de Matamoros, el término utilizado no es relevante, sino sus efectos.

“Nosotros somos los que batallamos porque la canasta básica siempre aumenta el doble de lo que suben los salarios, no hay un tope para los precios pero sí para sí para los sueldos”, manifiesta.

Tras 28 años de laborar en fábricas con el puesto de operadora, ella dice tener conocimiento de la situación que viven las madres y padres que perciben 700 pesos o menos por semana, para satisfacer las necesidades de su familia.

Alimentación, vivienda, vestido y educación son sólo algunos de los gastos que deben cubrirse con ingresos que, ni siquiera en pareja, alcanzan los seis mil pesos mensuales que el secretario de Hacienda y Crédito Público de México, Ernesto Cordero, consideró suficientes, en declaraciones que generaron reacciones de repudio en la opinión pública, en febrero de este año.

“Ya no se compra lo mismo que antes, porque aparte de que los productos han ido al alza, también tenemos que los salarios han ido a la baja”, dijo la regidora al recordar que desde hace cuatro años las empresas maquiladoras cambiaron la modalidad del contrato colectivo, que fue el primero a nivel nacional en instaurar jornadas de 40 horas semanales en los años ochentas.

A partir del 2007 inició una ola de despidos masivos y la recontratación de trabajadores con horarios más largos y menos remuneración, lo cual agravó la precariedad en la que ya se encontraban los cerca de 60 mil hombres y mujeres que laboraban en el sector obrero.

“Cuando contábamos con los contratos anteriores teníamos mejores prestaciones, se podía vivir bien, porque eran mejores los salarios y aparte, te repito, los precios de los artículos eran más bajos”, insiste.

Otro beneficio que perdió, en expresiones de la regidora es que los sábados eran libres y si los empleados asistían a laborar, entonces se les pagaba como tiempo extra, una forma de fortalecer aún más la economía de la familia, ahorrar o invertir en el arreglo de la casa, comprar un coche usado o viajar a otros estados de la República Mexicana.

Ahora el gasto corriente del hogar rebasa lo que gana la mayor parte de la población económicamente activa, la que se concentra principalmente en la industria maquiladora, seguida de otros giros como el comercio y los servicios.

“Se ha puesto muy difícil, y somos principalmente las mujeres quienes más nos esforzamos por salir adelante. Muchas de nosotras, casi todas, trabajamos para ayudar a nuestros esposos porque un solo ingreso no alcanza”, subraya.

Ella explica que además hay familias con un número amplio de integrantes, personas con capacidades especiales o de la tercera edad de las cuales se hacen cargo y por lo tanto requieren más recursos.

Todo eso ha orillado a que las madres de familia se integren al campo laboral y pasen menos tiempo con sus hijas o hijos, ya que también son las que organizan tandas, rifas o venden mercancías por catálogo, que van desde cosméticos, hasta zapatos y joyería, para ganar más dinero.

Alma Tomasa Béas considera necesario que tanto los funcionarios de gobierno como las empresas y las organizaciones sindicales tomen en cuenta el impacto social que genera la falta de calidad en los sueldos y el desarrollo de los infantes lejos de la atención materna, pues esto a la vez ocasiona consecuencias relativas a la falta de valores, que puede deparar a futuro en su desviación hacia caminos como la delincuencia, lo que podría evitarse si en la economía actual se entre todos se aplican acciones para otorgar salarios que permitan a los trabajadores tener condiciones de vida digna.

COMERCIOS EN QUIEBRA

Los trabajadores no son los únicos afectados por el encarecimiento de comestibles, el transporte y la gasolina, por mencionar algunos insumos.

También las empresas y en especial las del sector comercio en escala micro y pequeña, se han visto perjudicadas por la incapacidad del salario para cubrir las demandas de subsistencia que hay entre los asalariados, debido a que éstos recortaron su consumo y en consecuencia se han desplomado las ventas de los establecimientos.

Lauro Peña García, distribuidor de abarrotes al mayoreo hace hincapié en que el aumento sistemático en los carburantes conllevó a las compañías fabricantes de productos alimenticios a trasladar el alza en su gasto operativo hacia el consumidor, ya su el traslado resulta más caro que unos meses atrás.

También destaca que una serie de hechos violentos ocurridos en la frontera de Tamaulipas están llevando a las compañías a reforzar sus medidas de seguridad, a realizar trayectos más largos para evitar zonas de riesgo y todo eso se traduce en precios más altos que van degradando el alcance económico de la clase trabajadora.

Esa misma situación fue reconocida por el Consejo Nacional de la Industria Manufacturera y Maquiladora de Exportación (CNIMME), organización que calcula haber elevado al menos un tres por ciento su presupuesto para el reglón de seguridad.

En el caso del comercio, al aumento de los gastos operativos se suma el cambio en los hábitos de compra de los consumidores, pues para efecto de hacer rendir su economía han dejado de utilizar múltiples artículos y remplazado los de mayor calidad, por otros menos onerosos.

Como fundador de varios grupos de comerciantes, Lauro Peña García ha pasado por la experiencia de ver que los negocios menos consolidados y sin un capital de respaldo para resistir las malas temporadas han acabado por cerrar sus puertas y estima que en los últimos 24 meses en Matamoros casi 200 estanquillos o tiendas familiares quebraron.

Otro testimonio es el de Jesús Núñez González, presidente de la Unión de Propietarios del Mercado Norberto Treviño Zapata, quien recuerda la contingencia sanitaria por la influenza AH1N1 como un detonante para el descenso en la actividad de dicho conjunto comercial.

Detalla que a partir de abril del 2009 dejaron de arribar los turistas del valle de Texas hacia el lado mexicano de la frontera, quienes conformaban al menos el 50 por ciento de su clientela.

“Luego pasó la influenza y vinieron otras cosas, hicieron obligatorio el pasaporte para ciudadanos americanos, la inseguridad y todo eso, no nos hemos podido recuperar”, expresó.

Él también asegura que el dinero de las familias trabajadoras ya es insuficiente para alcanzar los precios de algunos productos que se han estado encareciendo sin dar marcha atrás, entre estos el tomate, que las últimas semanas ha superado los 40 pesos por kilogramo.

Una acción a la que han recurrido los empresarios establecidos en el mercado de abastos es la contratación de publicidad en diversos medios, con el objetivo de atraer a los residentes del lado Brownsville y otras poblaciones vecinas de Estados Unidos, ya que se espera con esto recuperar su presencia y la derrama económica que esta generaba.

SUMISIÓN SINDICAL

En el presente, la Federación Regional de Trabajadores, tiene en activo cerca de 60 mil miembros, que en promedio ganan 100 pesos de salario diario y se calcula que cerca de 10 mil agremiados permanecen desde hace meses a la espera de una oportunidad para colocarse en un puesto vacante.

Dicha agrupación está integrada por 40 organizaciones sindicales de distintas ramas, que van de la industria maquiladora a la construcción y al comercio, entre otras, adheridas también a la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

El secretario general de esa agrupación, Juan Villafuerte Morales, reconoce que aún hay compañías que en el inicio de sus operaciones ofrecen remuneraciones aún por debajo de la mencionada cantidad, que equivale a 1.67 salarios mínimos (índice que en la zona A, a la que pertenece Matamoros es de 59.82 pesos).

“Debe haber alguna que otra, son empresas pequeñas, con procesos sencillos o que apenas se acaban de instalar, y después de un tiempo le pueden pasar a otras categorías de salario, en las que los trabajadores pueden estar cobrando de 100 a 120, 150, 180, 200 pesos o más al día”, declaró.

Pero la adversidad económica no es solo para ellos, ya que hasta los mejor remunerados, es decir, los empleado de compañías con giros especializados como los de la industria petroquímica y otras que han incorporado innovaciones tecnológicas a sus procesos productivos, también tienen dificultad para satisfacer sus necesidades de subsistencia, aún cuando su sueldo puede alcanzar los 300 pesos diarios en promedio.

El líder obrero admite que el poder adquisitivo de su sector se encuentra desplazado en por lo menos un 80 por ciento respecto a los precios de los productos básicos, lo que no le permite a la clase trabajadora tener calidad de vida y en muchas ocasiones limita su acceso a múltiples beneficios a los que ésta tiene derecho, como es la vivienda o la educación.

De igual modo, reconoce que tal situación obliga a laborar a más de un miembro en la familia, a que en muchos casos las esposas sumen a su trabajo dentro de la casa el que les permita complementar el gasto.

En otros casos, los hijos mayores de 16 años, límite de edad legal para trabajar en México, son quienes entran a la población económicamente activa, para apoyar a sus papás o a miles de madres solteras que soportan solas la responsabilidad de mantener el hogar.

En todo ello, el papel de los sindicatos ha tenido una intervención severamente criticada, ya que ha accedido durante las negociaciones con el sector patronal a firmar contratos colectivos de trabajo con acuerdos salariales que no compensan el déficit generado a partir del alza en los productos y servicios.

En parte, esto lo han atribuido a que la Comisión de Salarios Mínimos establece el referente que se toma de base para la actualización de tabuladores cada año, la cual ha instaurado la política de no superar el índice de inflación, de modo que en el último lustro los sueldos no han podido subir más del cinco por ciento.

Sin embargo Villafuerte Morales destaca que en este tiempo ha predominado por encima de lo demás, el afán de preservar las fuentes de empleo, pues recordó que en años pasados la inflexibilidad de los gremios sindicales ahuyentó a decenas de empresas hacia países donde se paga menos por la mano de obra, ocasionando la pérdida de miles de empleos en Matamoros. Bajo esa referencia, la clase obrera desconoce cuándo mejorarán sus condiciones de vida, si en ese futuro en que se advierte a México como una potencia económica mundial recibirán compensaciones más justas, y mientras deben conformarse con una frase que en los últimos años se ha pronunciado con reiteración: “más vale tener el uno por ciento de algo, que el cien por ciento de nada”.