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Tras confirmar el incremento de casos de cáncer, intoxicaciones y contaminación del agua en comunidades del Chaco, la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial prohíbe las fumigaciones con agrotóxicos a no menos de 1 mil metros de las viviendas si el método es terrestre y a 2 mil metros si es con métodos aéreos; también, deja a salvo los cursos de agua. El inédito fallo pretende proteger a cientos de familias asentadas alrededor de las zonas agroindustriales

Darío Aranda / Página12 / IPS-Voces de la Tierra

Buenos Aires, Argentina.  Un fallo de segunda instancia de la justicia del Chaco confirmó una prohibición inédita para las fumigaciones con agrotóxicos. Limitó las aspersiones con químicos a no menos de 1 mil metros de las viviendas si el método es terrestre y a 2 mil metros si es con métodos aéreos.

La sentencia dio otro paso fundamental al proteger los cursos de agua. De esta forma, la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, que revocó una medida de primera instancia, dio la razón a vecinos de una arrocera que denunciaron efectos nocivos del glifosato y del endosulfán, entre otros químicos.

La justicia hizo valer también el principio precautorio (ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras) y remarcó que se debe dar prioridad a la salud de la población.

La Leonesa es una localidad de 10 mil habitantes y se ubica a 60 kilómetros de Resistencia. Vecinos del barrio La Ralera denunciaron, desde hace ocho años, el efecto sanitario de los agroquímicos utilizados en plantaciones de arroz.

Alertaron sobre el incremento de casos de cáncer, las intoxicaciones y la contaminación del agua. Apuntaron al glifosato, endosulfán, metamidofos, picloran y clopirifos, entre otros, químicos usados también en los cultivos de soya.

Laura Mazzitelli y Elio Servín son dos de los vecinos que denunciaron las fumigaciones. El hijo de Laura, Iván, padeció leucemia a los dos años. Sufrió ocho meses de quimioterapia y dos años de tratamiento en el Hospital Garrahan. El hermano de Elio, de 30 años, sufrió una leucemia fulminante y falleció. Los casos se repiten en el barrio, al igual que los niños con malformaciones. Los médicos le preguntaron a Laura si vivía cerca de cultivos con uso de agrotóxicos. Y todas las miradas apuntaron a las arroceras San Carlos y Cancha Larga, de 3 mil hectáreas.

En enero de 2010, los vecinos presentaron un recurso de amparo contra las arroceras, las municipalidades de La Leonesa y Las Palmas, el gobierno provincial y nacional. Solicitaron el cese de las fumigaciones, la relocalización de los arrozales y que se protejan las fuentes de agua, muchas de las cuales proveen a los habitantes.

El Juzgado Civil y Comercial 14 de Resistencia estableció la medida cautelar y prohibió las fumigaciones a menos de 1 mil metros de las viviendas (si las pulverizaciones se realizaban vía terrestre) y 2 mil metros si eran aéreas. Nunca un fallo había extendido tanto el límite para fumigar y, en un hecho sin precedentes, también prohibió fumigar en cercanías de cursos de agua.

En primera instancia, desde abril de 2010, la justicia había ordenado al Ministerio de Salud del Chaco realizar controles médicos cada 60 días a la población cercana a las arroceras. El fallo de segunda instancia afirma: “No se ha dado cumplimiento por parte del Ministerio de Salud respecto del control médico de la población vecina de los establecimientos arroceros, con el fin de constatar el estado de salud de la misma”.

En abril de 2010, un informe oficial de la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco reveló que, en sólo una década, los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron 400 por ciento. Los casos de cáncer estaban focalizados en La Leonesa. Fue la primera vez que un ámbito oficial elaboró estadísticas de ese tipo, con base en datos de los hospitales públicos. Nunca fue presentado oficialmente, pero trascendió a los medios en junio del año pasado.

El trabajo, llamado Primer informe, señaló la multicausalidad del cáncer, pero llamó la atención: “Este incremento de la casuística coincide con la expansión de la frontera agrícola (…) vulnerando la salud de la población, debido a que las prácticas y técnicas de cultivo incluyen pulverizaciones aéreas con herbicidas, cuyo principio activo es el glifosato y otros agrotóxicos”.

Laura Mazzitelli, ama de casa ahora militante luego de la leucemia de su hijo, argumenta y pregunta: “Los médicos y la justicia nos dieron la razón. Alcanza caminar por el barrio para ver los niños con malformaciones y cáncer. ¿Qué más van a esperar los funcionarios para reconocer este desastre?”.

Fuente: Contralínea 229 / 17 de abril de 2011

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