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En menos de 70 páginas, aparecen dos charlas-entrevistas al periodista Miguel Ángel Granados Chapa. Una, llevada a cabo por Víctor Roura en 2007; la otra, por José David Cano en 2008. Sus hilos conductores son el quehacer periodístico, a cuya tarea, sólo vinculada al lector (“… uno le debe ser leal, sin duda, a los lectores”), Granados Chapa le ha dedicado su vida de trabajador puntual y consecuente a la divisa de Zarco: “El único juez del escritor es la opinión de sus conciudadanos”. En las dos charlas, queda fundamentado lo que desde 1964 ha practicado, permaneciendo desde 1977 como el constructor impecable e implacable de la columna Plaza pública. En ella, irrumpe el reportero que siempre ha sido, que habla con dios y el diablo, para constantemente informar, buscar la información e irse haciendo periodista… con un periodismo no del cuarto poder, sino del contrapoder.

Víctor Roura y José David Cano nos ofrecen dos textos platicados con Granados Chapa, quien, a las preguntas implícitas, contestó conforme a su aprendizaje formal en la Universidad Nacional Autónoma de México (en las licenciaturas de derecho y periodismo), y en las redacciones ya con su decisión del “yo siempre quise ser periodista”, como articulista, redactor, editorialista; en donde su prosa, con todos los requisitos de la gramática cada vez con mayor rigor usados, emprende el vuelo del columnista vigilante del republicanismo-democrático para velar por los intereses sociales, políticos, culturales a la par de las injusticias individuales y colectivas de la nación. Siempre presente contra abusos de los funcionarios y en la vanguardia para hacer valer las libertades constitucionales, en general, y de los periodistas, ante los excesos judiciales que intentan, con inquisiciones, limitarlas para impedir la información y censurar la crítica.

Adicionados a esas entrevistas, están los discursos pronunciados en el Senado de la República, cuando recibió la medalla Belisario Domínguez; con motivo de investirlo con el doctorado honoris causa, otorgado por la Academia Mexicana de la Lengua, para ingresar en ella como miembro de número, y el texto para agradecer el reconocimiento que le brindó el Tecnológico de Monterrey. Así se completa la recopilación para uno de los cuadernos que ha editado El Financiero, con Víctor Roura como director de la colección. En la portada de este cuaderno aparece una fotografía del periodista acreditada a Gretta Hernández. El diseño y formación son de Herminia Espinosa de Anda. E inicia con el prólogo de Roura, que es una biografía periodística sobre el reportero-columnista Granados Chapa, a quien Víctor Roura le otorga la medalla: el tejedor de palabras. Intransigente defensor de la libertad de prensa, a lo largo de su obra está presente Zarco, con quien sostiene que “en la democracia debe haber una libertad absoluta para escribir y que nada hay tan augusto ni tan sagrado que no pueda ponerse a discusión”.

Ficha bibliográfica:

Autor:                   Miguel Ángel Granados Chapa

Título:                  Los periodistas no deben ser socios de los políticos

Editorial:               Cuadernos de El Financiero

*Periodista

Fuente: Contralínea 228 / 10 de abril de 2011