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Hace 19 años, en Río de Janeiro, Brasil, durante la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Medio Ambiente y el Desarrollo, se estableció la recomendación para dedicar un día internacional al agua. En diciembre de 1992, la Asamblea General de la ONU estableció –en su resolución A/RES/47/193– que el 22 de marzo de 1993 sería el primer Día Mundial del Agua. A partir de ese momento, se recuerda la importancia de evidenciar ante la humanidad la situación compleja en la que se encuentra el vital líquido y la desigual distribución en el mundo.

Carlos Ventura Callejas* / Clara G Meyra Segura*

La situación del agua para 2011 a nivel mundial no es nada alentadora. En este año, se estableció denominarle “Agua para las ciudades: respondiendo a un desafío urbano”. Este tema lo definió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) como una manera de recordar que la mayor parte de la población mundial vive en las ciudades: aproximadamente 1 mil millones de personas habitan en estos contextos. Se reconoce que “el crecimiento de la población urbana no va a la par del desarrollo de las infraestructuras de gestión, tratamiento y saneamiento del agua”, mencionó Irina Bokova, directora general de la Unesco, en el marco del Día Mundial del Agua.

Blanca Jiménez Cisneros, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, declaró que más de 2 mil 500 millones de personas en el mundo viven sin sistemas sanitarios adecuados, mientras que 884 millones no tienen agua potable. Aunado a esto, se contempla que 1.5 millones de niñas y niños mueren cada año en el planeta a causa de enfermedades causadas por agua contaminada. Otro elemento que aborda la investigadora, el cual hace más compleja la situación, es que aproximadamente entre 40 y 60 por ciento de los daños totales por el cambio climático viene de los efectos del agua. Esto afecta los ámbitos social, político y económico.

¿Qué sucede en México en el marco del Día Mundial del Agua?

La Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (COMDA), en el marco del Día Internacional, contempló la necesidad de pronunciarse ante la situación del líquido en México, la cual no dista de la realidad mundial, ya que, argumenta, las cifras oficiales sobre el acceso al agua y el saneamiento son inciertas debido al desacuerdo de las instituciones. Detrás de los promedios, se ocultan enormes desigualdades en el acceso al líquido, así como a los servicios. Es evidente y tangible la creciente sobreexplotación y contaminación de los cuerpos de agua, la escasez, tandeo e irregularidad en el suministro, las constantes inundaciones y deslaves durante las lluvias.

La COMDA evidencia las situaciones que la población vive a diario: la amenaza de grietas, hundimientos y deslaves por la sobreexplotación del agua subterránea, la pérdida de áreas de recarga, las enfermedades por la contaminación y el deterioro en la calidad de vida por la falta de acceso a agua en cantidad y calidad adecuada. Todos estos problemas, agravados por la pobreza, la condición de género y de etnia, hacen urgente la atención por cada una de las instancias responsables en atender el tema.

De acuerdo con la COMDA, es lamentable que la Comisión Nacional del Agua festeje el Día Mundial del Agua con la presentación de su Agenda del Agua 2030: documento con el que se pretende orientar la gestión del agua en México durante los próximos 20 años y que privilegia estrategias para favorecer a los grandes proyectos de infraestructura, en lugar de planes integrales que permitan satisfacer la demanda y saneamiento bajo la perspectiva del desarrollo sustentable.

Entre los proyectos que se presentan actualmente, se encuentran, al menos, 350 para construir presas en comunidades de varios estados del país, como lo declaró el Movimiento de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos. Se estima que 650 embalses en operación desplazaron, al menos, a 200 mil personas. Entre algunas de las situaciones que se presentan en México, se encuentran las de Tabasco; los intentos por obtener el permiso de núcleos agrarios para la edificación del embalse en La Parota, Guerrero; así como las obras de las presas Yesca y El Zapotillo, en Jalisco.

¿Y en el Distrito Federal?

La iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la ley que crea el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) y se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley de Aguas del Distrito Federal y de la Ley Orgánica de la administración pública del Distrito Federal, suscrita por Marcelo Ebrard, fue turnada a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) el 18 de febrero de 2011. Este documento plantea un giro relevante en los aspectos centrales en torno a la gestión pública del agua en la ciudad de México y no se limita a una mera reforma sobre el régimen del SACM. Hay al menos tres temas significativos que son dignos de preocupación y debate público.

El primero tiene que ver con la apertura al control privado del agua para consumo humano. En el artículo 6 de la iniciativa se establece que el SACM es competente para suministrar agua en bloque a personas físicas y morales, públicas y privadas, para consumo propio o para su venta; la tarifa de venta será fijada por el SACM. No se cuenta con ningún documento público que ofrezca una evaluación transparente e imparcial del desempeño de las empresas que desde 1993 han realizado funciones de levantamiento del padrón de usuarios, lectura de consumos, emisión de boletas y recepción de pagos –no obstante que el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal lo contempla entre sus líneas de acción sobre el derecho al agua?. Sin ello, resulta todavía más inaceptable dejar que se siga profundizando el proceso de privatización del servicio. Las experiencias en otras latitudes han mostrado que la intervención privada no ha servido para subsanar la falta de recursos.

El segundo elemento de alerta es la determinación de las tarifas del agua que, a diferencia de lo que sucede en la actualidad, ya no sería competencia de la ALDF, sino de la Junta de Gobierno del SACM, máxima autoridad del organismo descentralizado.

En ningún artículo de la iniciativa se establece que el precio del agua deberá ser adecuado a los ingresos de las personas (asequibilidad económica), como se establece en la Observación General 15 de la ONU. Es importante resaltar que existe un riesgo al otorgar autosuficiencia del SACM, pues uno de los objetivos fundamentales de la Iniciativa es eliminar los subsidios existentes y fortalecer la prevalencia de un criterio comercial y mercantil del agua. El que el SACM sea en un órgano representativo donde se analizan y determinan las tarifas permite el debate público y abre la puerta a la vigilancia ciudadana.

Finalmente, la iniciativa dota al jefe del gobierno del Distrito Federal de facultades que exceden lo deseable en términos de una gestión integral y orientada a una gobernabilidad democrática del agua, pues, entre otras cosas, le adjudica el nombramiento de todas las personas integrantes de la Junta de Gobierno, lo que limita la participación significativa de los sectores sociales.

Actualmente, se viven grandes problemáticas por el tema del agua; también existe una alerta por la crisis alimentaria. La bióloga Evelyn Pallotta declaró que “el agua tiene un papel protagónico en la seguridad alimentaria de la población”. Se calcula que el 70 por ciento del agua dulce que existe en el planeta se destina a actividades agrícolas.

En el Día Internacional del Agua, desde México, la COMDA reitera la importancia de generar un amplio debate sobre los temas que tienen que ver con agua en todos los niveles. Es indispensable la adopción del enfoque de derechos humanos y equidad en el diseño de las políticas hídricas, las atribuciones de las instituciones públicas y las leyes de acuerdo con las obligaciones internacionales y nacionales a las que México se ha comprometido.

*Investigadores del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria

Fuente: Contralínea 227 / 3 de abril de 2011

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