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Las aeronaves de la Armada utilizadas en las acciones de la “guerra” contra el narcotráfico se encuentran desgastadas, reconocen al interior de la Secretaría de Marina. Además, la institución admite que no cuenta con suficientes elementos para pilotarlas. En el documento Visión de la Armada de México en materia de seguridad nacional y continental 2010, la institución acepta la carencia de unidades para transporte aéreo y movilización rápida de infantes de Marina y Fuerzas Especiales pertenecientes al Grupo de Alto Impacto

El aumento de las misiones navales en el sexenio de Felipe Calderón para cumplir con las operaciones Inflexible y Alto Impacto provocó que las horas de vuelo de las aeronaves de la Secretaría de Marina (Semar) se incrementaran en 75 por ciento a partir de 2007, explica el balance del Estado Mayor General de la Armada (EMG). A este escenario se agrega la falta de personal suficiente, reconocido por la Armada, aunque no detalla cuáles son las necesidades de personal naval para enfrentar el crimen organizado de manera óptima.

El balance elaborado por el EMG, Visión de la Armada de México en materia de seguridad nacional y continental 2010, advierte que la intensidad de las operaciones navales para combatir a los cárteles de la droga ha impactado en el desgaste de las aeronaves (sobre todo, los helicópteros). La institución reconoce que las carencias y limitaciones para cumplir la misión contra los cárteles de la droga persisten y que éstas aumentan en la medida en que se incrementa la persecución contra los grupos delictivos.

Para la Armada de México, la guerra contra las drogas encabezada por el presidente Felipe Calderón es “un éxito sin precedentes” que puede traducirse en cifras y datos duros para ejemplificar el involucramiento de la institución en esta lucha y, al mismo tiempo, el desgaste y la falta de recursos para llevar adelante sus operativos contra el narcotráfico.

En este sentido, el balance indica que “se requieren más recursos financieros para compensar el desgaste de las aeronaves, ya que los servicios de mantenimiento y reemplazo de componentes por periodo de vida útil son más frecuentes al requerírseles mayores horas de trabajo para el apoyo aéreo en las operaciones. En consecuencia, se requiere mayor cantidad de refacciones para las aeronaves por estar expuestos a mayor ocurrencia de desgaste”.

Para este año, el Congreso le asignó a la Armada de México un presupuesto de 18 mil 270 millones 177 mil 440 pesos. De esa cantidad, 13 mil 321 millones 915 mil 312 pesos se destinarán a cubrir los sueldos del personal naval (civiles y marinos), según lo indica el Presupuesto de Egresos de la Federación 2011 (Ramo 13, Secretaría de Marina) en el apartado “Análisis funcional programático económico”. El resto se aplicará al gasto corriente y gastos de operación de la Marina.

El análisis funcional de la Marina detalla 14 proyectos que sí cuentan con recursos aprobados por la Secretaría de Hacienda para aplicarse este año, como la compra de seis aviones CASA (de la española Construcciones Aeronáuticas, SA) para vigilancia marítima y transporte militar; la compra de vehículos para la Infantería de Marina, y el equipamiento de batallones de Infantería de Marina, así como la construcción de buques de aprovisionamiento logístico.

El presupuesto asignado a la Armada de México para 2011 menciona otros 38 proyectos de inversión que no cuentan con recursos aprobados, pero que están en lista de espera. Entre esos proyectos, destacan la construcción de 17 lanchas interceptoras Polaris II, la construcción de cinco buques patrulla vigilancia del mar territorial y la construcción de dos buques de vigilancia oceánica.

Sobre este punto, el balance del EMG precisa que la Marina sí cuenta con la tecnología suficiente para hacerle frente a los cárteles de la droga y que los recursos existentes han permitido fortalecer el combate al narcotráfico, especialmente en operaciones marítimas. Sin embargo, el documento indica que aún “falta incrementar la tecnología de las unidades operativas para hacer frente y anular las capacidades que poseen los narcotraficantes”.

Los cárteles de la droga mexicanos han desarrollado “nuevas formas de actuar, rutas y medios más sofisticados, como vehículos, embarcaciones, equipos y armamento”, se reconoce en el balance de la Marina.

De acuerdo con las estimaciones del EMG, actualizadas hasta febrero de este año, las acciones terrestres y anfibias de los marinos se incrementaron en 8 mil 800 por ciento, al pasar de 2 mil 843 operativos en diciembre de 2006 a 34 mil 830 en 2010.

El “éxito” en el combate al narcotráfico, según la Armada, se refleja en las cifras totales de aseguramiento de drogas hecho por efectivos navales y que tiene un impacto, por ejemplo, en operaciones efectuadas en “recintos portuarios”, en los que se han asegurado, hasta febrero de este año, cerca de 29 toneladas de cocaína.

Además, de acuerdo con cifras registradas en los cuatro informes de labores emitidos por la Secretaría, han sido aseguradas 60 mil 9 toneladas de cocaína en alta mar o en puntos terrestres.

Los datos más recientes de la Armada, actualizados hasta febrero de este año, indican que, en el actual sexenio, el personal naval ha asegurado y destruido 109 millones 277 mil 945 plantas de amapola y 360 millones de plantas de mariguana.

Actualmente, la Secretaría de Marina Armada de México cuenta con una plantilla de 53 mil 776 elementos, de los cuales 7 mil 868 son mujeres militares, y 273, mujeres civiles, de acuerdo con datos de la institución proporcionados en junio de 2010 (el Cuarto informe de labores de la Marina no contiene datos al respecto pese ocuparse del tema de equidad de género casi al final del documento).

Operación inflexible

El texto sobre la actuación de la Armada en el combate al narcotráfico indica también que las acciones desarrolladas son parte de la Operación Inflexible, diseñada a principios del sexenio por el EMG y perfeccionada cada año para incrementar el poder naval y su capacidad de penetración en las organizaciones criminales.

Los informes de labores de la Marina en lo que va del sexenio precisan que la Operación Inflexible se creó en 2007 y permanece vigente como la punta de lanza de las acciones navales contra los cárteles de la droga.

Para reforzara y llevar la operatividad de la Marina a niveles de más contundencia, se pusieron en marcha otras operaciones y estrategias, como la Operación Caribe (2008); se han creado las Unidades de Inteligencia Táctico Operativas (en 2009), y se han efectuado operativos de reacción rápida con unidades pequeñas y aeromóviles para actuar contra blancos ubicados con alta precisión.

Estas operaciones se conocen como Golpe de Mano, y en ellas participan los integrantes de las Fuerzas Especiales de la Marina, incluyendo un grupo de 15 mujeres seleccionadas y adiestradas en abril de 2010 por mandos navales en el Distrito Federal.

El éxito de estas operaciones reside en la aplicación, por parte de la Armada de México, de procedimientos creados por la Marina estadunidense dentro de la Iniciativa de Protección Marítima de América del Norte (NAMSI, por sus siglas en inglés), explica el documento.

Bajo el esquema de coordinación con la NAMSI –que consiste en intercambio de información de inteligencia operativa de alto nivel–, la Armada de México interceptó el semisumergible cargado con 6 toneladas de cocaína; fue localizado por buques y helicópteros navales a unas 190 millas de las costas de Oaxaca en junio de 2008.

La información entregada por la Marina estadunidense a la de México mediante la NAMSI se tradujo también en otras cuatro operaciones de intercepción y aseguramiento de cocaína en alta mar o en puertos. Las operaciones se efectuaron en 2009 contra el buque pesquero Polar I, en el que se incautaron 7 toneladas de droga.

En 2008, se aseguraron 3 toneladas del alcaloide en el pesquero San Pascual, otras 3.5 toneladas en el buque Juan Alejandro y un cargamento más de 3.5 toneladas en el buque Caracol III.

Este nivel de colaboración hizo posible también la captura de Felipe Zurita Cruz, “presunto integrante y operador del cártel de Sinaloa”, señalan los mandos del EMG.

Mediante la aplicación de la estrategia NAMSI, se han asegurado también siete embarcaciones menores, 26 mil 596 kilogramos de cocaína y 17 mil 91 kilos de mariguana.

Cooperación binacional

Además de estrechar la colaboración y coordinación con la Armada y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, la Marina mantiene contactos e intercambio de personal e información con el Comando Norte de Estados Unidos, la Fuerza de Tarea Interagencial y la Flota de las Fuerzas de Comando, organismos con los que se tienen oficiales de enlace de la Semar de manera permanente.

La Marina también mantiene oficiales de intercambio con el Colegio de Guerra Naval, la Escuela de Fuerza Expedicionaria, el Colegio Interamericano de Defensa y la Escuela Naval de Posgrado, señala el documento Visión de la Armada de México en materia de seguridad nacional y continental.

El texto, de 80 páginas, indica que el “narcotráfico, la pobreza y los desastres naturales son los principales retos del país”.

Destaca que aunque México “no percibe la materialización de amenazas bélicas contra su integridad ni en el corto o mediano plazo”, reconoce el rápido desarrollo y crecimiento de fenómenos como el de la delincuencia organizada.

En este contexto, el documento precisa que “los litorales mexicanos son áreas de alta incidencia para el tráfico de drogas”. Señala que los cárteles de Tijuana, del Golfo, de Juárez y de Sinaloa dominan el trasiego de drogas por mar, y ubica en la costa del Pacífico 10 puntos recurrentes para la entrada de drogas al país y a territorio estadunidense (Acapulco, Lázaro Cárdenas, Puerto Vallarta, Mazatlán, Culiacán, Nogales, Agua Prieta, Mexicali, Tijuana y San Diego).

En el Caribe, la Semar señala que Cancún, Mérida, Veracruz, Tampico, Reynosa, Nuevo Laredo y Mc Allen, Texas, son los sitios de mayor afluencia de drogas provenientes de Colombia, Venezuela y Brasil.

En sus conclusiones, el documento detalla, como uno de los objetivos importantes por cumplir en esta administración, que es necesario mantener el estado de derecho, la coordinación con el Gabinete de Seguridad Nacional y el “reforzamiento de las relaciones cívico-militares”.

Fuente Contralínea 226 / 27 de marzo de 2011

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