Editorial febrero 2011

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Comenzamos 2011 y los partidos políticos se preparan para sus campañas. Emprenderán una nueva plataforma política. En este siglo XXI, en donde la cultura de nuestros antepasados sigue perdurando y tras la Independencia, la Revolución y las Leyes de Reforma, en México nació una nueva democracia con nuevos partidos políticos y una educación universal que se plasma en cuatro vertientes: Platón, Buda, Quetzalcóatl y Fray Bartolomé de las Casas.

Actualmente, nos damos cuenta que con una buena educación nace la justicia, la verdad, el carácter, la vergüenza, la humildad, el orgullo y lo más importante: la democracia. Una democracia laica, con un respeto a la equidad de género, que dejamos de ser ateos para poder creer en algo, que nuestro país se convierta en una gelaguetza para el mejor progreso del país.

Que tengamos una libertad de expresión objetiva, concisa y legible, para que todos los días en la mañana despertemos con un buen sabor de boca y de saber que sí existe y tenemos una democracia que beneficia a todos por igual.

Aunque todavía falta poco más de un año, esperemos que las contiendas se realicen con mucho respeto en las campañas de los próximos candidatos, que se prohíben los golpes bajos, que respetemos tanto al ganador como al perdedor, que aceptemos con valor y con verdad a los futuros gobernantes independientemente del partido al que pertenezcan.

Que nos apoyemos entre nosotros mismos para sacar al país de este colapso que nos está ahogando, en donde lo único que nos rige es nuestra Constitución.

Hoy en día, el país cuenta con mas de 112 millones de mexicanos, de los cuales 10 millones son mayores de 60 años, 40 millones están entre 31 y 59 años de edad, 30 millones de entre 18 y 30 años de edad, y 40 millones menores de 17 años de edad, es decir que para 2012 más de 80 millones de mexicanos participaran en los sufragios.

Pero lo más importante es evitar el abstencionismo, ya que eso es lo que nos perjudica en los comicios federales. Tratemos de corresponder a todos los demás que hacen su trabajo incondicionalmente, que reflexionemos y analicemos con mucho cuidado nuestra decisión en el asunto de elegir a nuestros próximos gobernantes, tanto en el ámbito federal, como estatal y municipal.

Que sigamos una ideología más real y madura; que enseñemos a nuestros hijos a participar en estos momentos que estamos buscando un cambio para el bien del país y de nuestras familias y cuidando nuestros intereses particulares sin afectar a lo demás. Es por eso que en este 2011 les deseo lo mejor para prepararnos para recibir con mucho cuidado las próximas campañas.

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