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El régimen del dictador tunecino Ben Ali, derrocado el 14 de enero por una movilización juvenil harta de la corrupción, del desempleo exorbitante y del aumento de precios, lleva irremediablemente a elaborar reflexiones sobre países con problemáticas similares. Para el caso mexicano, sobre el cual ya se han levantado voces de alarma en torno a un estallido social, hay motivos de inquietud similares o aun más graves que aquellos que detonaron la reacción de los jóvenes en Túnez:

1. Si revisamos los indicadores de 2010 de Transparencia Internacional, encontramos que el índice de percepción de la corrupción es menos desfavorable en Túnez, pues aquel país se encuentra en el nivel 59, en un orden de menor a mayor percepción de la corrupción, mientras que México ha sido colocado en la categoría 98.

2. El índice de desempleo en Túnez es de 13 por ciento. Para la Organización Internacional del Trabajo, México es uno de los países con mayor deterioro en las condiciones de empleo para los jóvenes de 15 a 24 años de edad.

3. En Túnez, la revuelta comenzó el 17 de diciembre de 2010 con la autoinmolación del joven Mohamed Bouaziz, de 26 años, frente al ayuntamiento de su pueblo Sidi Bouzid. Lo hizo después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras por carecer del permiso necesario. Bouzaiz falleció finalmente el 6 de enero. A partir de entonces, el país africano ha vivido jornadas de violencia que se han saldado con centenares de muertos. En México, un estudio del Instituto Mexicano de la Juventud, publicado en 2010, señala otras formas de inmolación de los jóvenes: el suicidio, el cual creció 275 por ciento en las pasadas tres décadas y cuyas principales víctimas son hombres y mujeres de 15 a 29 años de edad.

4. La publicación de documentos secretos sobre las tropelías de la familia tunecina gobernante dados a conocer por Wikileaks, junto con la red social Facebook, que funcionó como un poderoso catalizador social, llevó al derrocamiento del dictador Ben Ali. Según la información del Departamento de Estado estadunidense filtrada por Wikileaks, Túnez es un país enfermo por la falta de libertades y la corrupción. Para la revista Foreign Policy, cabe preguntarse si nos encontramos ante la primera revuelta-Wikileaks. En México, por ese mismo medio, se sabe que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ordenó un informe sobre el perfil sicológico e íntimo de Calderón; sobre sus costumbres, así como las relaciones y disputas de su grupo cercano. También por ese sitio se dio a conocer la enorme incertidumbre en los círculos gubernamentales en torno a las posibilidades reales de ganar la guerra contra el narcotráfico.

5. En cuanto a las miradas externas de las potencias vecinas, cabe mencionar que en Francia, Michèle Alliot-Marie, ministra de Exteriores del derechista presidente Nicolas Sarkozy, propuso abiertamente ante la Asamblea Nacional de su país aplicar en Túnez el savoir-faire de las fuerzas de seguridad francesas “que permitan arreglar situaciones de este tipo”. En cuanto a México, la secretaria de Estado Hillary Clinton afirma que este país vive una narcoinsurgencia y que se parece cada vez más a la Colombia de hace 20 años; declaraciones que llevan a pensar ineludiblemente en un Estado fallido.

Las perspectivas para los jóvenes mexicanos de llevar una vida digna son tan escasas como para los tunecinos en el momento del estallido social. La guerra contra la narcoinsurgencia ha dado como resultado un alto y costoso nivel de inseguridad que equivale, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, a casi 15 por ciento del producto interno bruto, algo así como unos 130 mil millones de dólares. Ese monto equivale a poco más del doble de lo que el país gasta en educación en un año, de acuerdo con afirmaciones del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado. En este contexto, ¿qué expectativas puede tener la juventud mexicana de desarrollarse conforme a los referentes establecidos por los organismos internacionales? Recordemos que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha definido el desarrollo humano como un paradigma “…que va mucho más allá del aumento o la disminución de los ingresos de un país. Comprende la creación de un entorno en el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses. Las personas son la verdadera riqueza de las naciones”. ¿Será entonces México la segunda revuelta-Wikileaks?

*Doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia

Contralínea 218 / 30 de enero de 2011

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