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Por primera vez en la historia, la cifra de ancianos será mayor a la tasa de natalidad. Hacia 2050, habrá 2 mil millones de personas mayores de 60 años, pero desde ahora ya parece insuficiente la mano de obra joven que soporte a las personas que, por su edad, no pueden trabajar. Las naciones, incapaces de afrontar los gastos de seguridad social y salud que se avecinan

Katia Monteagudo / Prensa Latina

Para mediados de este siglo, además de tener el mundo más de 9 mil millones de habitantes, las personas de mayor edad superarán en número a las más jóvenes.

Por primera vez en la historia, el crecimiento poblacional mundial no estará impulsado por la tasa de natalidad, sino por el incremento en la cifra de ancianos.

Tal transformación demográfica impactará en la vida individual, comunitaria, nacional e internacional, además de implicar cambios sociales, económicos, políticos y culturales en todo el mundo.

Para la División de Población de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), este proceso presenta pocos indicios de cambio en la tendencia mundial, y lo cataloga como generalizado, pues afecta a casi todos los países.

Mientras continúe el descenso de la mortalidad en la vejez y permanezca bajo el índice de fertilidad, la proporción de personas mayores continuará en aumento, asegura la entidad de la ONU.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que esta revolución de longevidad comenzó en el siglo XX, periodo en el que creció hasta 66 años la esperanza de vida.

Las estadísticas registran grandes crecimientos de poblaciones en Estados Unidos y Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial, además del boom natal de las décadas de 1960 y 1970 en gran parte del mundo en vías de desarrollo.

En la medida de que todas esas generaciones envejezcan, éstas irán alimentando la explosión demográfica de ancianos prevista, aunque en varias naciones desarrolladas hoy se observa ese incremento.

Japón, Alemania, Italia, Suecia y Grecia, según la División de Población de la ONU, al finalizar 2010, eran los cinco primeros países en el mundo con los mayores porcentajes de personas con edad avanzada.

A nivel global, la esperanza de vida podría subir 10 años más, y para la mitad de esta centuria se calcula que habrá unas 2 mil millones de personas mayores de 60 años.

Los expertos y la OMS explican que ese incremento será más notable y rápido en los países en desarrollo, donde los longevos se cuadruplicarán.

Estudios destacan que este resultado es muestra de mejoras sanitarias y de higiene humana, y un general aumento del nivel de vida en muchas regiones.

También, añaden, una mejor producción alimentaria y progresos en su distribución, y el desarrollo de políticas de crecimiento más eficaces.

Los estudiosos señalan la baja fecundidad como otro factor decisivo en el acelerado envejecimiento poblacional de hoy, tanto en las naciones más avanzadas como en las tercermundistas.

Este descenso ha estado ligado a un determinado concepto, que implica muchos años de formación educativa, la incorporación de las mujeres al mundo laboral, el cambio de la estructura de autoridad en la familia, los modos de vida urbanos y otras aspiraciones legítimas, al margen de la formación de familias.

Para Ángel Luis Toledano, autor del libro Hacia el equilibrio de la población mundial, resultan muy complejas las causas de la actual disminución de la fecundidad en el mundo.

En sus estudios, refiere que en los bajos nacimientos está influyendo la numerosa incorporación de la mujer al trabajo, sin el desarrollo de medidas que concilien armoniosamente la vida familiar y laboral.

La ausencia o el retraso de los gobiernos en implantar verdaderas políticas familiares igual han influido, según Toledano, en los actuales desequilibrios demográficos, que desde hace décadas se constatan en varias regiones del planeta.

También señala la existencia de un cambio de mentalidad, en cuanto a la reproducción humana, provocado por los nuevos valores de la sociedad postindustrial, en la que predominan otras aspiraciones por encima de la procreación y de la formación de familias.

Análisis refieren que Asia, donde se concentra la mayor parte de la población global, se aproxima a una era de híper envejecimiento.

Japón ya no es una excepción, también Corea del Sur y Taiwán tienen muy bajos índices de natalidad y empezarán a perder población de aquí a 15 años.

A Asia, los expertos le pronostican una escasez crónica de mujeres, que puede dejar a la región más poblada de la Tierra con un desequilibrio entre la proporción de hombres y féminas similar al del viejo Oeste estadunidense.

Y dado que la fertilidad está disminuyendo en el mundo, los estudios alertan que también habrá menos manos para mantener a los ciudadanos mayores.

Según la División de Población de la ONU, la proporción de trabajadores activos respecto de la población de adultos mayores pasivos cayó de 12 a nueve, entre 1950 y 2009.

Para 2050, habrá sólo cuatro trabajadores por cada jubilado, lo que podría traer un gran impacto en la economía y en las políticas de seguridad social. Japón tendrá uno por cuatro.

Según la Administración del Seguro Social de Estados Unidos, la cantidad de personas de 65 años o más en ese país aumentará de 40 millones en 2010 a 89 para 2050.

Se prevé que el gasto en seguro social y Medicare se elevará radicalmente para la mitad del siglo, ya que la cantidad de estadunidenses que reciben esos beneficios también crecerá.

Hoy ese gasto representa el 8 por ciento del producto interno bruto estadunidense, pero dentro de dos décadas representará casi el 15 por ciento.

Tal ascenso significará un enorme reto para la economía de ese país, pero nunca mayor al que deberán enfrentar las naciones menos favorecidas que igual envejecen y siguen arrastrando un fardo cada vez más pesado de desigualdades.

Fuente: Contralínea 217 / 23 de enero de 2011

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