La Bufa desata conflicto social

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Uno de los emblemas del estado de Guanajuato, el cerro de La Bufa, podría perder su valor ambiental e histórico. El proyecto de urbanización apoyado por las autoridades de la capital pone en riesgo la categoría alcanzada por la urbe ante la Unesco: Ciudad Patrimonio de la Humanidad. El empeño del alcalde Nicéforo Guerrero y de la empresa Azacan por tener cerros “lisitos” en áreas de reserva ecológica ha desatado un movimiento social como desde hace décadas no se veía en esa entidad

Andrés Guardiola / corresponsal

Guanajuato, Guanajuato. Un año de cisma social para la capital del estado fue 2010. Jamás en la historia contemporánea del municipio, la sociedad se había unido para defender los intereses comunes. Y es que el gobierno local ha pretendido urbanizar el área de reserva ecológica de las montañas que dan identidad a este lugar.

Se registraron al menos tres manifestaciones multitudinarias luego de que el alcalde de Guanajuato, Nicéforo Guerrero Reynoso, promulgara su preferencia por tener los cerros “lisitos”.

Por si fuera poco, la población manifestó su descontento durante la inauguración del festival de cine Expresión en Corto y durante la apertura del Festival Internacional Cervantino, donde se levantaron pancartas de repudio al presidente municipal.

Nicéforo Guerrero ha mostrado públicamente su apoyo a la empresa Azacan, propiedad del empresario local Alejandro Marcoccio Rodríguez, para que realice un desarrollo comercial y habitacional que afectaría permanentemente la zona natural.

Todo ello sin contar que Guanajuato podría perder la denominación de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, otorgada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), y con ello todos los apoyos económicos y políticos. Todo por alterar el entorno natural de las cañadas, cumbres y minas de Guanajuato.

El 5 de diciembre de 2010 se llevó a cabo el primer plebiscito en la historia de esta capital, en donde más del 80 por ciento de los votantes exigió se respeten los cerros de Los Picachos, El Hormiguero y La Bufa; sin embargo y pese al compromiso de la autoridad de hacer caso de la voluntad ciudadana, el síndico priista Gabino Carbajo Guzmán aconsejó a la empresa Azacan demandar al ayuntamiento y ampararse ante la resolución.

“Si no les parece la resolución que tomará el ayuntamiento, que nos demanden”, dijo el síndico en entrevista.

Aunado a ello, insultó al ayuntamiento de la administración pasada: llamó “tontos” a los exregidores, quienes le enviaron una carta para exigir actuar con legalidad, al tiempo en que reiteró que Azacan puede construir hoteles o complejos habitacionales “legalmente” en el terreno al que le fue cambiado el uso de suelo.

“Cualquier resolución de autoridad puede ser atacable por un particular, por lo que Azacan, si se da la revocación, claro que se puede inconformar. Ese derecho lo tendrá siempre ante cualquier resolución.”

Ante estos visos de impunidad, la población de Guanajuato teme que todos sus esfuerzos hayan sido en vano, y el gobierno local cumpla con el apoyo que desde el principio le ha ofrecido a la empresa privada sin que nadie explique documentadamente la razón, aunque haya sido revocado el cambio de uso de suelo cinco días después del plebiscito.

Los hechos

El 13 de julio de 2010, el ayuntamiento de Guanajuato cambió el permiso de uso de suelo a 38.80 hectáreas para que el empresario local y dueño de la constructora Azacan, Alejandro Marcoccio Rodríguez, realice un desarrollo comercial y habitacional catalogado de alta densidad.

De esta forma, la zona natural de los Picachos podría ser destruida al urbanizarla, al tiempo en que la Unesco dejaría a Guanajuato fuera de la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Pero hasta hace unas cuantas semanas y antes del resultado del plebiscito, para el alcalde Nicéforo Guerrero Reynoso, el punto es claro, y se trata, dijo, “por el bien de los guanajuatenses”.

Con ello, la zona de los cerros de Los Picachos, El Hormiguero y La Bufa perderían su vocación de área natural y ecológica para que pueda construirse un complejo habitacional, un hotel y un centro comercial.

Ante lo ocurrido en julio de 2010, el regidor Israel Cabrera, quien se negó a dar el voto para el cambio de uso de suelo, acusó al alcalde de Guanajuato de pagar con ello el financiamiento de su campaña política al empresario.

Por si fuera poco, el mismo Alejandro Marcoccio insultó en pleno Palacio Municipal al edil por negar su voto, y hasta lo amenazó a pesar de la cantidad de personas que se encontraban presentes.

La pretendida urbanización no solamente afectaría a la flora y fauna del lugar, sino que también acabaría con la tradicional Fiesta de la Cueva que se celebra el 30 y 31 de julio de cada año. De hecho ya han sido colocadas cercas para impedir el paso de los guanajuatenses al cerro.

Coincidentemente, las casi 40 hectáreas de tierra que serían urbanizadas en la zona natural están a un costado del acceso Diego Rivera, construido en 2006 precisamente por Marcoccio Rodríguez. Antes de que fuese construido el nuevo acceso a Guanajuato, el empresario obtuvo las tierras a su alrededor a un precio increíble, no mayor a cinco pesos por metro cuadrado.

El regidor Israel Cabrera manifestó su desacuerdo por la obra y por el actuar del mismo Nicéforo Guerrero y es que, dijo, “el alcalde actuó fuera de la ley”.

El edil narró que el Departamento Jurídico elaboró el dictamen por órdenes del mismo Guerrero Reynoso, el cual fue presentado a la Comisión de Desarrollo Urbano, cuyo titular, el mismo regidor Israel Cabrera, se negó a firmar.

Ese terreno, que inicialmente tenía vocación de Reserva Ambiental y Parque Urbano, ahora fue cambiado con uso de suelo de alta densidad.

Para los guanajuatenses, la probable urbanización del área ecológica del cerro de La Bufa, El Hormiguero y Los Picachos obedece a intereses económicos y corrupción.

Octavio Escudero, integrante de la organización ciudadana Guanajuato Somos Todos, destacó que es un secreto a voces el negocio que está por detonar el alcalde Nicéforo Guerrero Reynoso, ya que la ciudadanía fue testigo de que el empresario Alejandro Marcoccio facilitó instalaciones para que Guerrero Reynoso hiciera su campaña política. El empresario es dueño de la empresa Azacan, misma que pretende la urbanización del área natural.

María del Carmen Ortega Rangel, regidora por el Partido Verde, quien votó en contra del cambio de uso de suelo, fue cuestionada sobre los probables negocios gestados al interior del ayuntamiento y sólo acertó a decir: “¡Pero cómo quiere que le pegue a mi compadre!”.

La edil es comadre del regidor panista José Morán Velázquez, uno de los principales defensores del proyecto. También, oriundo de la capital del estado.

“Me gustaría que estuviera más lisito”

Hasta hace unas cuantas semanas, para Nicéforo Guerrero el cerro de La Bufa y sus alrededores no eran dignos, por eso había que “ordenarlos” y hacer el cerro “más lisito”.

“Yo creo que es mejor, por ejemplo, tener una zona ecológica adecuada, tener ordenada la parte correspondiente a estos terrenos. Dignificar es tener un lugar. Quizá para usted esto le parezca perfecto, pero a mí, me gustaría que estuviera más lisito”, dijo el edil priista-perredista en entrevista el pasado 31 de julio.

Durante esa charla, Nicéforo Guerrero estaba tan molesto que hasta amenazó a los periodistas, llamando a que se cuiden, aunque solamente desató risas entre el gremio periodístico.

El fenómeno social por la red

Internet ha sido una herramienta vital para que la sociedad guanajuatense se haya organizado y detenido, por lo pronto, los intentos de Nicéforo Guerrero por destruir La Bufa.

En Facebook, la organización ciudadana Guanajuato Somos Todos cuenta ya con 4 mil 154 seguidores, que se oponen al cambio de uso de suelo del área de reserva ecológica.

Se trata de estudiantes, académicos de diferentes universidades, políticos de todos los partidos, incluso del mismo Partido Revolucionario Institucional; empresarios, amas de casa, profesionistas y hasta periodistas.

Gracias a la red social, fueron convocadas las marchas en contra de Nicéforo Guerrero; la sociedad organizada llevaba consigo mantas, carteles y hasta se realizaron representaciones, como el cargar un ataúd que simbolizaba la zona ecológica.

“Alcalde Duende, el cerro no se vende”; “Di no a Nicéforo”; “Sí a la naturaleza, no al hotel”, eran algunas de las consiganas de la gente, que era acompañada por sus hijos, padres y hasta por mascotas.

Incluso, a través de Facebook se dieron a conocer fotografías de prácticas antidemocráticas y de “mapachería” que fueron utilizadas para convencer a la población para votar a favor de la urbanización de La Bufa, el mismo día del plebiscito y en distintos puntos del municipio.

Cecilia Barrera, abogada y una de las dirigentes de Guanajuato Somos Todos, destacó que la belleza natural y la utilidad ecológica de la zona terminaría si se concretara la urbanización iniciada por Nicéforo Guerrero.

María del Carmen García Nieto, integrante de Guanajuato Somos Todos y también estudiante de la Universidad de Guanajuato, lamentó el actuar del edil, porque al urbanizar los cerros, destruirá el patrimonio de la humanidad.

Las consecuencias

Políticos y especialistas en medio ambiente y agua coincidieron en que la urbanización de la zona podría no sólo significar un golpe contra la naturaleza, sino que podría ocasionar desgracias de niveles catastróficos, por obstruir el paso de los torrentes que bajan por las laderas de las montañas con las lluvias, sin contar derrumbes de los puntos rocosos.

La coordinadora del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional en el Congreso de la Unión, Josefina Vázquez Mota, advirtió que podría haber desastres naturales incontrolables si se deforesta y urbaniza la zona de las montañas de La Bufa, El Hormiguero y Los Picachos.

Vázquez Mota destacó que “hemos visto lo que ocurre cuando el agua encuentra su cauce, y que pudo evitarse”. Recordó que cuando era titular de la Secretaría de Desarrollo Social, fue testigo de desastres naturales ocasionados por la deforestación, la mala planeación y los negocios inmobiliarios, sobre todo al Sureste del país.

“Viví muy de cerca el [huracán] Stan, y quiero decir que en mi trayectoria política nunca he visto tanto sufrimiento al mismo tiempo, como lo pude ver en el estado de Chiapas, y, en gran medida, parte de ese sufrimiento y de esa pérdida se hubiera evitado si no se hubiese deforestado como se deforestó en Chiapas.”

La legisladora recomendó a Nicéforo Guerrero respetar el medio ambiente, ya que en el caso de Stan, si se hubiese asumido que lo de la naturaleza es propio, es para todos y es para siempre, aunque pasen muchos años, el agua siempre encuentra su cauce.

Para el presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de Guanajuato, Carlos Chacón Calderón, los peligros y las consecuencias son claras, ya que existen posibilidades reales de deslaves relacionados con la pérdida de la carpeta vegetal, ya que en la zona hay matorral, vegetación arbustiva y arbórea.

La urbanización propiciaría una amplia carpeta asfáltica, terminando de paso con todo un ecosistema, porque se impide la absorción del agua de lluvia que llega a los mantos acuíferos del municipio, por lo que cuando haya tormentas, el agua correrá sin que nada ni nadie la pueda detener, arrastrando todo a su paso.

El diputado Carlos Chacón consideró como verdadero ecocidio lo que pasaría en La Bufa de iniciar la urbanización: “Van a meter el número de viviendas que se les dé la gana; es un proyecto de 900 casas; 900 casas significa que tendrán alrededor de 3 mil habitantes, a ello se le suma el número de personas que trabajen en los servicios, es decir, comercios, limpia, comida, y todo demanda agua. Y no hay agua en ese sitio”.

Con todo esto, la titular de la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato (CEAG), Angélica Casillas, advirtió que el municipio ya ha sido recomendado para que tome en cuenta los detalles técnicos antes de construir en una montaña, ya que la naturaleza podría ocasionar alguna desgracia.

“Hay que cuidar la planeación y va implícito el cuidado al medio ambiente y la protección de áreas naturales. Yo desconozco cómo esté el plan de ordenamiento; no sé si haya alguna modificación.”

Lamentablemente, dijo, la CEAG no puede dictar una norma a un municipio, sino simplemente recomendar. Angélica Casillas argumentó que hoy se sabe quién y quiénes son los responsables si llega a ocurrir algún desastre natural, porque fue el mismo alcalde Nicéforo Guerrero Reynoso y su ayuntamiento quienes detonaron la problemática, tal y como hoy padecen poblaciones de Chiapas, Tabasco o Veracruz.

Exige Unesco explicaciones

Para la Unesco, la situación es clara y no debe modificarse el entorno natural de Guanajuato, so pena de quedar fuera del listado de ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Y es que Guanajuato aún corre el peligro de perder su calidad de Ciudad Patrimonio de la Humanidad debido a la amenaza de Azacan: urbanizar las montañas de La Bufa, El Hormiguero y Los Picachos. Por ello, la Unesco exigió, y en breve podría enviar inspectores extranjeros, otorgar un dictamen sobre el caso.

El Centro de Patrimonio Mundial entregó una carta al presidente municipal de Guanajuato, donde le solicita abstenerse de construir o modificar de cualquier forma la ciudad hasta que exista una evaluación oficial al respecto.

El subdirector de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Francisco Vidargas Acosta, se reunió con Nicéforo Guerrero Reynoso el 9 de noviembre de 2010 para solicitarle una explicación sobre lo que ha sucedido en Guanajuato.

Francisco Vidargas ilustró que la conservación de una ciudad como Guanajuato no depende de la voluntad personal del gobernante, sino principalmente de dos instrumentos jurídicos: a nivel nacional, la Ley Federal de Monumentos, y a nivel internacional, la Convención de Patrimonio Mundial de la Unesco.

Por medio del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios de la Unesco, la dependencia de Naciones Unidas valorará el destino de Guanajuato como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Las modificaciones pretendidas podrían distorsionar todas las características que le dan un valor único y excepcional.

El proyecto de la urbanización de La Bufa pretende construir residencias exclusivas, una zona comercial y un hotel de lujo. El proyecto habitacional y comercial de Nicéforo Guerrero y la empresa Azacan poblaría las faldas de las montañas de Guanajuato, lo que terminaría con la zona de reserva ecológica.

Ciudades castigadas

En junio de 2009, la ciudad de Dresden, Alemania, fue borrada de la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad. Su gobierno construyó un puente para atravesar el Río Elba, situación no recomendada por los asesores de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) porque dañaba visualmente el entorno por el cual la ciudad germana era excepcional, pese a que el puente tenía una utilidad social.

En Sevilla, España, se discute actualmente la edificación de una torre comercial sobre la isla de la Cartuja, ya que daña la belleza visual de la Giralda, que está junto a la catedral. Cabe recordar que, solamente, la catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias conforman un breve polígono que ha sido calificado por Naciones Unidas también como Patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo y pese a que la Cartuja, así como la torre Pelli quedan fuera del centro de Sevilla, tanto la catedral, como el Alcázar y el Archivo de Indias corren el riesgo de perder la denominación de la Unesco por la edificación del rascacielos.

Fuente: Contralínea 217 / 23 de enero de 2011

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