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En el marco de la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes 2010, la ciudad de México fue nombrada la urbe más verde de América Latina y la de mejor administración ambiental. El jefe de Gobierno fue electo en 2009 presidente del Consejo Mundial de Alcaldes sobre Cambio Climático y asistió como representante de los gobiernos locales de todo el mundo a la Conferencia de las Partes de la Organización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Sin embargo, desde 2010 su administración ha impulsado acciones que contribuyen al cambio climático y son contrarias a las características de una ciudad “sustentable”, explican especialistas

Amurallada por una extensa sierra, la ciudad de México vista desde arriba es un aglomerado de cemento. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía estima que más de 8 millones de personas la habitan. Es el centro político, financiero, comercial, educativo y de salud más importante de todo el país.

Con tan sólo 1 mil 500 metros cuadrados –menos del 0.1 por ciento del territorio nacional–, la metrópoli figura en la lista de las concentraciones urbanas más grandes del mundo, entre las que se encuentran Tokio, Japón; Nueva York, Estados Unidos; Bombay, India; Sao Pablo, Brasil; Shanghái, China; Dhaka, Bangladesh, y Buenos Aires, Argentina.

También es una de las más desiguales. Según cifras de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal, alrededor de 3 millones de sus habitantes viven en la precariedad, sin servicios de agua potable, electricidad, transporte e infraestructura. Si se cuenta a la población que vive en “mediana marginación”, la cifra alcanza los 5 millones de habitantes.

De acuerdo con el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio 2001-2006, las ciudades del país se sitúan sobre el 0.4 por ciento del territorio, en alrededor de 800 mil hectáreas. Ahí está el 65 por ciento de la población y se produce el 80 por ciento del producto interno bruto nacional.

En 2005, más de 3 mil 170 millones de personas vivían en núcleos urbanos de todo el mundo, según el Informe mundial sobre los asentamientos humanos, del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos. El documento estima que la cantidad de habitantes de las ciudades probablemente llegue a 5 mil millones en 2030.

Los centros urbanos ocupan menos del 1 por ciento del territorio del planeta. Son responsables de la mayor parte de emisiones de gases de efecto invernadero. La secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal y vicepresidenta del Comité Ejecutivo Mundial de Gobiernos Locales por la Sustentabilidad, Martha Delgado Peralta, afirma que el 50 por ciento de la población mundial se concentra en ciudades que consumen entre 60 y 80 por ciento de la energía del planeta.

En el marco de la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes 2010, presidida por Marcelo Ebrard, la ciudad de México fue nombrada la urbe más verde de América Latina y la de mejor administración ambiental, debido a las “acciones” desarrolladas por su administración para enfrentar el cambio climático.

Marcelo Ebrard recibió un reconocimiento por ser alcalde de la ciudad con el mejor promedio en el desempeño de las categorías: suministro de energía y dióxido de carbono (CO2); uso de suelo y edificios; transporte; agua; saneamiento; residuos; calidad del aire y gobierno ambiental, evaluadas por la Economist Intelligence Unit y por la empresa alemana Siemens.

Las 10 acciones del gobierno de la ciudad para hacerle frente al cambio climático se apoyan en el Plan Verde, cuyo objetivo fundamental es la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, y en el Programa de Acción Climática de la Ciudad de México 2008-2010, con los cuales se asume como una ciudad y un gobierno de “vanguardia” en materia de desarrollo de políticas para combatir el calentamiento global.

Las acciones son el Corredor de Transporte Metrobús; El Corredor de Transporte Cero Emisiones; el Sistema de Transporte Individual Ecobici; el Programa de Sustitución de Microbuses y Taxis; la construcción de la Línea 12 del Metro; el programa de Vivienda Sustentable; la Norma para el Aprovechamiento de Energía Solar; el Sistema de Administración Ambiental del Gobierno del Distrito Federal; el Programa de Azoteas Verdes; el Rescate de los Ríos Magdalena y Eslava, y la Restauración de Ecosistemas y Pago de Servicios Ambientales.

La mayoría ha sido cuestionada por expertos urbanistas y ecólogos, pues no contribuyen a la conformación de una ciudad sostenible, e incluso los acusan de ser ecocidas y sectarios. Tal es el caso del Sistema de Transporte Individual Ecobici. Este sistema cuenta con 1 mil 114 bicicletas y 85 ciclo estaciones ubicadas únicamente en las colonias Hipódromo, Hipódromo Condesa, Condesa, Roma Norte, Juárez y Cuauhtémoc.

El Corredor de Transporte Metrobús, que cuenta con tres líneas, vende bonos de carbono, en el mercado voluntario, al Fondo Español de Carbono. A la fecha, ha obtenido ingresos por 448 mil 331 euros correspondientes a la venta de 107 mil 257 toneladas de bióxido de carbono acumuladas en tres años.

El gobierno capitalino asegura que sus planes y programas contra el cambio climático han tenido resultados positivos; sin embargo, a decir de Luis Zambrano, investigador en el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los proyectos de infraestructura y transporte propuestos y desarrollados por el gobierno de Marcelo Ebrard no son suficientes para reducir las emisiones de CO2.

Suelo de conservación

Del total del territorio en el Distrito Federal, el 42 por ciento corresponde a área verde. De acuerdo con información proporcionada por Zambrano, de 2005 a 2009 el 15 por ciento del suelo de conservación ha sido urbanizado.

No obstante, la página electrónica de la administración de la ciudad afirma que se concretaron logros en materia ambiental con la declaratoria de Los Encinos, La Loma y San Bernabé Ocotepec como áreas naturales protegidas.

La Loma fue declarada Área Natural Protegida por el gobierno de Marcelo Ebrard el 20 de noviembre de 2010. El decreto que le otorga dicha categoría permite que se realice una vialidad subterránea en la zona ecológica (Supervía Poniente), la cual “ordenará la circulación de más de 4 millones de vehículos”.

La declaración de la Barranca de Tarango como Área de Valor Ambiental, en julio de 2009, también considera “indispensable” la construcción de una vía rápida de peaje (Supervía Poniente), cuyo tendido cruce por la zona.

Debido a la construcción de la vía de peaje que uniría Santa Fe con Periférico, señala la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial, se talarán y afectarán alrededor de 30 mil árboles.

De las 71 hectáreas del predio Los Encinos con alto valor geológico y ambiental en la delegación Tlalpan, 25 hectáreas fueron declaradas Área Natural Protegida. No obstante su valor ambiental e histórico, 46 hectáreas habrán de ser urbanizadas para la creación de una ciudad “sustentable” (Biometrópolis), lo que pone en riesgo la vida de especies animales y vegetales protegidas, endémicas y en peligro de extinción; y la permanencia de cuevas de origen lávico, calificadas como Monumento Natural.

Aunado a los “logros”, la urbanización desmedida sobre zonas de conservación ecológica, la construcción de vialidades que incentivan el uso del automóvil y sin una política o instancia que detenga el crecimiento horizontal de la ciudad, el Gobierno del Distrito Federal es opuesto a sus programas y acciones para combatir el cambio climático, dice Luis Zambrano.

Devastación

Diversas organizaciones y ciudadanos hicieron llegar una carta a los alcaldes que integran el Consejo Mundial Sobre Cambio Climático en la que dan a conocer que el gobierno de Marcelo Ebrard no trabaja por una ciudad sustentable, puesto que al construir autopistas urbanas y vialidades, incentiva el crecimiento del número de automóviles privados y las emisiones de dióxido de carbono, además de devastar áreas ecológicas que son prioritarias para la recarga de los mantos acuíferos.

El 29 de noviembre de 2010, integrantes del Frente Amplio Contra la Supervía Poniente de Cuota en Defensa del Medio Ambiente recibieron a la segunda de seis caravanas que recorrieron el país por comunidades y ciudades, a las que denomina Andrés Barreda, catedrático en la Facultad de Economía de la UNAM, “puntos exquisitos en materia de devastación ambiental”, donde existen movimientos contra megaproyectos, despojo de tierras, privatización y ecocidio.

Contralínea 217 / 23 de enero de 2011

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