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La economía estadunidense se muestra incapaz de crear los empleos que su sociedad demanda. Durante 2011, el nivel de desempleo de su población económicamente activa podría alcanzar el rango de los dos dígitos: 10 por ciento. Eso, según sus cifras oficiales; el nivel real podría situarse arriba del 20 por ciento

Masiel Fernández Bolaños / Prensa Latina

La economía estadunidense tuvo más que problemas a lo largo de 2010, sin embargo el elevado desempleo ha sido uno de los más acuciantes para el gobierno y, por supuesto, para los ciudadanos.

Luego de más de dos años en el poder, el nivel de cesantía, muy cercano al temido 10 por ciento, sigue siendo uno de los principales retos para la administración del presidente estadunidense, Barack Obama, y una de las causas de la desconfianza de los consumidores.

Eso, sin contar la tasa de paro real, próxima al 20 por ciento, la cual no se contempla en la población económicamente activa, pero que incluye a quienes abandonaron la búsqueda de trabajo o laboran a tiempo parcial por el pesimismo existente.

Al respecto, Obama reconoció que la economía no logra crear los puestos laborales necesarios para enfrentar las grandes dificultades del sector, para lo cual consideró indispensable fomentar el crecimiento empresarial. Reiteró la urgencia de acelerar el avance, mediante los recortes de impuestos a la clase media y la extensión de los subsidios a los cesantes.

Lo cierto es que aunque algunos se obstinen en hablar de recuperación, las cifras confirman que muchas empresas planean reducir sus nóminas.

Así lo reveló un sondeo de la Federación Nacional de Empresas Independientes, al destacar que el 16 por ciento de las entidades consultadas considera recortar empleos, frente al 13 por ciento pronosticado con anterioridad. También mostró que apenas el 8 por ciento prevé aumentar las contrataciones.

Desde el comienzo de la coyuntura recesiva, más de 8 millones de personas han perdido su empleo, por lo que los expertos calculan que se necesitan crear unos 150 mil puestos mensuales para absorber el crecimiento natural de la fuerza de trabajo.

Según una investigación de la Universidad de Michigan, la economía de Estados Unidos crecerá hasta la segunda mitad de este año. Sin embargo, el desempleo no disminuirá por lo menos hasta 2012.

Aunque se ha anunciado que Estados Unidos espera crear 1 millón 500 mil empleos durante 2011 y más de 2 millones en 2012, algunos analistas se mantienen reticentes, pues consideran que el alza del nivel de contrataciones no estará a la par del incremento de las personas en edad laboral.

Por ello, avizoran un panorama poco alentador, al menos a corto plazo, sobre todo por la desconfianza de los consumidores ante las malas perspectivas del empleo y de reducción de deudas y las dificultades en el sector inmobiliario.

También la Asociación Nacional de Economía de Negocios comunicó recientemente que el crecimiento estadunidense en 2011 será moderado, por el impacto de la crisis global.

Pronosticó que el producto interno bruto registrará un avance de 2.6 por ciento, muy lejano de repuntes significativos.

El estudio atribuyó la cifra principalmente al elevado nivel de deuda pública, al alto desempleo y al aumento del precio de las materias primas.

El 40 por ciento de los encuestados consideró que el proceso de recuperación se caracterizará por la pérdida de bienestar y la disminución de los gastos y los préstamos.

Estimaron que persistirá la difícil situación del mercado laboral, con una tasa de desocupación superior al 9.5 por ciento en el primer trimestre del próximo año.

A esa situación se unen las voces de varios analistas que hablan de los peligros de una segunda recesión.

Sobre el tema, el profesor de la Universidad de Yale Robert Shiller opina que las posibilidades de recaer son de más del 50 por ciento, por lo que considera pertinente el desarrollo de más planes para reactivar la economía.

Expertos de PNG Financial Services apuntaron que seguirán de cerca los acontecimientos en Europa, sobre todo por el impacto que pueden tener.

Añadieron que las medidas de austeridad adoptadas por varios países del viejo continente podrían provocar otra recesión europea y reducir la demanda de bienes importados de Estados Unidos.

En medio de los problemas existentes, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció el lanzamiento de un nuevo paquete de estímulo monetario de 600 mil millones de dólares, el cual ha sido muy criticado.

Expertos alertan sobre los riesgos de una nueva burbuja de especulación financiera y de una creciente y descontrolada subida de los precios.

Incluso, los más “pesimistas” o “realistas” hablan del riesgo potencial de que Estados Unidos caiga en “la trampa de la estanflación”.

Ese fenómeno se presenta cuando, ante la incertidumbre del futuro, los consumidores se niegan a comprar, las empresas a invertir y los bancos a prestar. Por consiguiente, caen más los precios, se contraen las inversiones empresariales y se pierde mayor cantidad de empleos.

Contralínea 215 / 09 de enero de 2011

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