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En Veracruz, comenzará a sentirse el impacto económico de la bursatilización de los impuestos estatales y las participaciones federales, herencia fidelista que tendrá endeudado al estado y la mayoría de los municipios durante las siguientes tres décadas. El endeudamiento acentuará la pobreza y rezago en la entidad que ocupa el cuarto lugar en el nivel de marginación en el país, advierten expertos

Jalapa, Veracruz. Pasada la euforia de la sexenal campaña política en la que se convirtió el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, con Javier Duarte de Ochoa los veracruzanos enfrentarán el descalabro económico de una administración que arranca con una deuda de 9 mil 307 millones de pesos, según cifras oficiales de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), aunque algunos economistas y diputados de oposición aseguran que el monto real rebasa los 40 mil millones de pesos. El adeudo corresponde a las bursatilizaciones de los impuestos locales y las participaciones federales emitidas por el gobierno de Veracruz entre 2007 y 2010, a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), con la emisión de certificados bursátiles en los que se comprometieron impuestos locales y algunas de las participaciones federales de las próximas tres décadas, es decir, de los siguientes cinco gobiernos. Al débito deberá sumarse el interés a favor de los accionistas, que dependerá de los riesgos que inciden en el mercado de valores, tales como el nivel de inflación, el comportamiento de las tasas de interés, el deterioro o disminución en la certeza de la generación del activo, el deterioro de la calidad crediticia de los activos. Según cálculos de los economistas, el adeudo podría duplicarse. Con estas cifras, es evidente que a pesar de las cuentas alegres con las que Fidel Herrera cerró su gobierno, el endeudamiento es el saldo más evidente de su gestión. “El impacto económico de la bursatilización efectuada por Fidel Herrera será devastador para Veracruz”, advierte el economista Rafael Vela Martínez, doctorado por la Atlantic International University, e integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. En términos financieros, la bursatilización o colocación de títulos de deuda en la BMV es un medio a través del cual las empresas en particular se allegan recursos para financiar nuevos proyectos o incursionar en nuevos mercados. A nivel de gobierno, en algunas entidades ha sido utilizada como una vía para obtener por adelantado el dinero de los impuestos locales y las asignaciones federales que corresponderían a las administraciones futuras. A partir del caso de Eduardo Bours en Sonora, en noviembre de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó la ilegalidad de este mecanismo, al considerar que era una vía para obtener financiamiento sin la posibilidad de ser fiscalizado o transparentado. Era una escándalo que Bours endeudara a Sonora por 4 mil 500 millones de pesos pagaderos a 2038. Herrera Beltrán triplicó el monto. En los términos en los que Fidel Herrera aplicó la bursatilización, “esa arquitectura financiera se convertirá en la debilidad más grande de la economía de Veracruz”, dice Francisco Monfort Guillén, del Instituto de Investigación, Estudios Superiores, Económicos y Sociales. El tema de la bursatilización, dice el politólogo Gerardo Escobar, “es, sin duda, el pendiente más grande de Herrera Beltrán, porque parece que implica demasiados quebrantos”. El 30 de noviembre de 2007, se emitió el primer paquete de títulos de deuda por 5 mil 193 millones de pesos del impuesto de la tenencia vehicular de los siguientes 30 años. De ésta, según la Sefiplan, 3 mil 119 millones de pesos se usaron para liquidar parte de la deuda pública bancaria que dejó el gobierno de Miguel Alemán Velasco (1998-2004), y el resto para la construcción del sistema múltiple para el abastecimiento de agua potable e industrial de Pueblo Viejo, para la autopista Tuxpan-Tampico, el libramiento de Xalapa y la autopista San Julián-Paso del Toro. La segunda emisión fue el 31 de agosto de 2009 por 6 mil 800 millones de pesos. Un monto tan grande y sumamente riesgoso en tiempos de inflación y crisis que, el 28 de agosto, previo a la emisión, la calificadora Standard & Poor’s alertó que prácticamente se estaría comprometiendo más del 70 por ciento de los ingresos “discrecionales” anuales, lo que colocaba a Veracruz en una situación de “riesgo crediticio a escala nacional”. Standard & Poor’s evaluó que, con tal emisión, el nivel de deuda “presionaría la ya restringida estructura presupuestal de Veracruz, y por consiguiente, podría tener un impacto sobre su perfil financiero”.

 

Las “inversiones”

Los ingresos de la bursatilización supuestamente se destinaron a programas sociales e infraestructura, con los cuales Herrera Beltrán “detonaría el desarrollo y erradicaría la pobreza”. La liquidez financiera de la que dispuso, de ninguna manera corresponde a sus resultados: en 2004 recibió la administración de la cuarta entidad con mayor marginación en el país, como registra a Veracruz el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y seis años después, entregó la entidad en el mismo escalafón, sólo que con mayor rezago en la mayoría de los rubros. En su gobierno, se constriñó el poder adquisitivo de los veracruzanos ?según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)?, lo que significa que los pobres son más pobres, y quienes desde 2004 vivían ya en la pobreza extrema, sobre todo en la Sierra Norte (Huayacocotla, Texcatepec, Zontecomatlán, Tlachichilco, Zacualpan), de no ser por el asistencialismo de las organizaciones no gubernamentales, ni siquiera paliarían el hambre. Herrera Beltrán dejó a 1 millón 465 mil 89 veracruzanos en pobreza alimentaria, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, lo que significa que el ingreso del 20 por ciento de los habitantes de Veracruz no les alcanza ni para cubrir la necesidad más básica que es la alimentación. La cifra se dispara respecto de la pobreza patrimonial: 3 millones 662 mil 332 veracruzanos (el 50.8 por ciento de la población) no tienen patrimonio alguno. En tanto que 5 millones 190 mil personas no tienen acceso a la seguridad social; 3 millones 210 mil no tienen acceso a los servicios de salud; 1 millón 840 mil personas no tienen garantizado el acceso a la alimentación; 2 millones 190 no tienen acceso a la vivienda; 2 millones 560 mil personas no tienen acceso a los servicios básicos en la vivienda (agua, drenaje y energía eléctrica); y 2 millones 400 mil veracruzanos están en rezago educativo. En el rubro de infraestructura, con los recursos de la bursatilización, sin ton ni son se abrieron caminos a medias y levantaron puentes en medio de la nada. Obras resquebrajadas al impacto de las primeras aguas. Con una mayoría priista en el Congreso, no hubo exigencia de rendición de cuentas ni independencia en las auditorías de rigor; pero basta recorrer el estado para percibir la irregularidad en la erogación de los recursos, al encontrar que en obras a las que se dio visto bueno en los informes, ni siquiera se colocó la primera piedra. Enrique Cambranis, dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), dice que muchos de los recursos de la bursatilización se emplearon para costear las campañas políticas. Las grabaciones difundidas en la prensa nacional en junio pasado ?una semana antes de las elecciones?, en las que Fidel Herrera le ordena a funcionarios públicos y dirigentes políticos la creación de un programa de empleo temporal y la entrega de “un chingo de despensas” para apuntalar a los candidatos del Partido Revolucionario Institucional a las alcaldías, abonan a la tesis. Previo al proceso electoral, Contralínea recorrió la entidad y pudo documentar el arranque anticipado de campañas disfrazadas en costosos anuncios publicitarios en medios de comunicación impresos y electrónicos, el dispendio de recursos públicos y de programas sociales con fines electorales, además del pago de publicidad disfrazada en revistas de sociales hasta de los ayuntamientos más pobres de la entidad, como Mixtla de Altamirano, el sexto municipio más pobre del país, que también, por cierto, bursatilizó sus ingresos futuros.

Pobres y endeudados

Impuesta la política fidelista de bursatilizar los ingresos futuros, 199 de los 212 municipios entraron al esquema, en un programa estructurado precisamente por el hoy gobernador Javier Duarte de Ochoa, durante su paso como secretario de Finanzas y Planeación. Hasta los municipios en extrema pobreza cotizaron sus ingresos futuros en el Wall Street mexicano, sin que tampoco en ninguno de ellos exista evidencia de dónde quedó el dinero que obtuvieron por adelantado. Analistas económicos del Colegio de Veracruz advierten que el endeudamiento al cual Herrera Beltrán sometió al estado y a los municipios acentuará el rezago, sobre todo en los ayuntamientos más pobres. La tesis se inscribe en la lógica de que las participaciones y aportaciones federales de los ramos 28 y 33 representan para los ayuntamientos más del 90 por ciento de sus ingresos (el resto es el que se obtiene vía impuestos locales) y son precisamente dichos recursos los que se gastaron de forma anticipada. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la Organización de Naciones Unidas indica que el principal factor de rezago en Veracruz es la desigualdad. De acuerdo con el PNUD, ésta es la entidad que más contribuye al problema de la desigualdad en México, con el 8.99 por cierto a nivel nacional. Mientras que municipios como Boca del Río o Veracruz aglutinan conjuntos residenciales a la altura de ciudades como Miami o Nueva York, sucursales de las exclusivas tiendas de la Quinta Avenida, agencias de vehículos y yates importados, a 200 kilómetros la sierra de Zongolica congrega a pueblos enlistados entre los más míseros del planeta, según el registro del Banco Mundial (Contralínea 84). Ahora, el efecto de la bursatilización, prevén los analistas, polarizará aún más las condiciones de desigualdad: “Para los municipios marginados, implicará un aplazamiento sobre sus posibilidades de desarrollo con base en la vía de la inversión para incrementar su obra pública”, explica Rafael Vela Martínez, profesor investigador de El Colegio de Veracruz en la maestría de desarrollo regional. Entre los municipios pobres que hoy están endeudados en la BMV, se encuentran Papantla, Astacinga, Los Reyes, Chiconamel, Mixtla de Altamirano, Soledad Atzompa, Tehuipango, Tlaquilpa, San Andrés Tenejapan, Texcatepec, Magdalena, Camarón de Tejeda, Tequila, Acula, Carlos A. Carrillo, Tlilapan, Sochiapan, Tuxtilla, Filomeno Mata y Zontecomatlán; todos ellos, registra el Inegi, tienen marginación alta y muy alta. En el caso de Astacinga, Filomeno Mata, Los Reyes, Mecatlán, Mixtla de Altamirano, Soledad Atzompa, Tehuipango, Tequila, Texcatepec, Tlaquilpa y Zontecomatlán, son además municipios enlistados entre los 125 pueblos indígenas con menor IDH de todo el país, según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Tan pobres como han sido toda la vida, a pesar de lo que prometió el gobernador Javier Duarte y sus nuevos alcaldes, su futuro inmediato es menos promisorio, toda vez que sus exalcaldes “vendieron” parte de los recursos que la hacienda federal les destina cada año. De ese dinero, ellos no vieron ningún beneficio: no hubo más trabajo ni obra pública, tampoco apoyos, si acaso despensas, láminas y tinacos a cambio de su voto. Ante cualquier eventualidad, esos municipios no tendrán de dónde echar mano, subraya Vela Martínez. Al problema futuro se suman los hallazgos de la Auditoría Superior de la Federación, que en la pasada administración encontró desvío de recursos y daño patrimonial en 83 de los 212 municipios, entre ellos se ubican algunos que también vieron en la bursatilización la vía de cubrir los faltantes.

El guardadito

No sólo por la bursatilización, sino por las participaciones que se le entregaron en el boom petrolero en tiempos de Vicente Fox, Fidel Herrera manejó más dinero que ningún otro gobernador en la historia de Veracruz. Francisco Monfort Guillén, doctor en sociología por la Université de Sciences Sociales de París, y con un amplio historial en la función pública en Veracruz, refiere que fueron más de 18 mil millones de pesos los que Herrera Beltrán recibió por los llamados excedentes petroleros. “A todos los estados, llegó más dinero que el que se le dio a Europa durante el Plan Marshall; pero en Veracruz no se sabe qué se hizo con ese dinero; no hubo obra ni hubo nada. No se reflejó ninguna mejora en la calidad de vida de los veracruzanos”, explica. Hubo otras vías de ingreso de las cuales tampoco hay cuentas claras: 1 mil millones de pesos canalizados para el Túnel Subterráneo de Coatzacoalcos, obra inacabable, convertida en un barril sin fondo. Y 305 millones de pesos aprobados por el gobierno federal (entregados en 2009) para un camino en el municipio de Fortín de las Flores, y un libramiento ferroviario en Córdoba. De estas obras, ni siquiera se colocó la primera piedra. La gruesa chequera no se usó ni para cubrir los compromisos del gobierno estatal y de los ayuntamientos. Comienzan ya a escucharse los reclamos de proveedores, prestadores de servicios y contratistas que le exigen a Duarte cubra los adeudos de Fidel Herrera; los pasivos en el pago de pensiones, los adeudos con el personal de diversas áreas de gobierno. En su último Informe de gobierno, Fidel Herrera aseguró que el gobierno del estado tenía 6 mil 500 millones de pesos “para cubrir los adeudos a proveedores y contratistas”, luego cerró su gestión, y Duarte, hasta hoy, no ha dicho cómo se dispondrá de tales recursos. Diputados estatales del PAN y Partido de la Revolución Democrática denuncian que los recursos podrían ser el guardadito para el proceso electoral de 2012. Por lo pronto, las calificadoras internacionales registran que, en 2011, Veracruz tendrá un alto nivel de cuentas por pagar a corto plazo, un exponencial gasto de operación y bajos niveles de flujo de recursos. Tras una larga campaña electoral de seis años, Fidel Herrera, exponencial aspirante a la Presidencia en 2012, hizo historia en la entidad: “La del gobernador que endeudó Veracruz con el monto más alto de toda su historia”, concluye el analista Rafael Vela. Contralínea 212 / 12 de diciembre de 2010

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