No habrá cacería de brujas: Cué

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Gabino Cué reconoce que durante el gobierno de su antecesor, Ulises Ruiz, se cometieron “injusticias”; pero advierte que no habrá cacería de brujas contra funcionarios de la administración anterior. El flamante gobernador que termina con 81 años de priismo se declara admirador del dictador Porfirio Díaz y también de los Flores Magón –pero, aclara, “de su parte no anarquista-progresista”– y dice que la relación con el presidente Calderón será de “gratitud”. Señala que su gobierno buscará “pegarle a la marginación y pobreza”, sobre todo en los 100 municipios en situación de miseria. Sin embargo, advierte que no tolerará municipios autónomos

A pesar de que en 2000 se dio la alternancia en al país, Oaxaca tuvo que esperar 10 años más para que esto ocurriera. Durante esta década, en muchos estados de la república, incluido Oaxaca, más que avanzar hacia una transición democrática, hubo una regresión autoritaria expresada en formas y estilos de gobierno que polarizaron la entidad y generaron un clima de confrontación entre “hermanos”, dice el gobernador Gabino Cué Monteagudo.

Considera que el abandono en que se encuentran varias regiones del estado obedece a una forma de control político y al uso del poder para servir a un partido.

“Más allá de los casos álgidos, hay en Oaxaca familias que lloran a sus deudos y que claman justicia, y yo voy a instruir para que el procurador de Justicia se dedique a investigar todos los casos donde se haya cometido una injusticia”, dice.

En entrevista con Contralínea, el gobernador considera que alcanzó el gobierno del estado porque la gente llegó al límite. La ciudadanía, explica, “optó porque no quiere más impunidad ni corrupción; porque quiere ser tomada en cuenta y no quiere que las decisiones se tomen detrás de un escritorio. Esto genera una gran expectativa. La gente votó y hay que definir una estrategia para instaurar un régimen democrático, progresista; un régimen que cambie el andamiaje institucional y que permita dar respuesta a las causas de la lucha, de muchas organizaciones, que tienen que ver con la impunidad, con el abuso de poder, con la falta de garantías; de permitir que los defensores de derechos humanos hagan su trabajo; que tiene que ver con la transparencia, con el combate a la corrupción, con un verdadero órgano defensor de los derechos humanos, con un gobierno austero, con un gobierno que regrese a despachar en palacio, que genere las condiciones de paz para que haya inversión y empleo”.

—¿Se investigará la impunidad de Ulises Ruiz?

—La gente, entre otras cosas, votó por la paz y progreso; la gente no quiere vivir en el conflicto. Pero no hay paz sin justicia, y sin tener un esquema de cacería de brujas, porque no es nuestra forma de ser. Yo soy un hombre que siempre me he manejado dentro de las instituciones. La primera responsabilidad del procurador será revisar todos los casos. Oaxaca no solamente debe ser asociado a los hechos de 2006; necesitamos ser un gobierno de leyes, sujeto a las normas de convivencia. Por lo tanto, no vamos a ser un gobierno de cacería de brujas ni un gobierno que promueva la impunidad. Vamos a actuar con mucha responsabilidad, con una visión de Estado. No vamos ser facciosos. Yo vengo de un movimiento social, democrático, donde no voy a promover esas prácticas contra las que hemos luchado. Vamos a gobernar para todos. No vamos a utilizar el poder para perjudicar a un partido u otro. Incluye a quienes simpaticen o no, pero vamos a ser un gobierno de leyes. Más allá de los casos álgidos, hay en Oaxaca familias que lloran a sus deudos y que claman justicia, y yo voy a instruir para que el procurador de Justicia se dedique a investigar todos los casos donde se haya cometido una injusticia.

—¿Cómo caracteriza al gobierno de Ulises?

—Yo fui su adversario político. Cada quien tiene sus formas y estilos de gobernar. Al final, el Trife [Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación] dio un fallo. Él fue gobernador y creo que se cometieron muchos errores, como el no entender cómo a nuestra gente le gusta que se tomen las decisiones, ser tomada en cuenta y que, antes de apostar a la violencia, se debe de apostar al diálogo. Obviamente, tengo mi medición particular de sus formas y estilos, y, en su momento, más que criticarlo, se trata de hacer un gobierno diferente.

Gabino Cué considera que su formación político-ideológica se compone de la parte “no anarquista-progresista” de Ricardo Flores Magón –“un revolucionario que se rodeó de hombres inteligentes”–; de Porfirio Díaz –“un estadista que pudo sacar adelante al país”–; de Juárez –a quien “no se le ha hecho justicia; un hombre austero, un hombre de leyes, que sacó adelante al México de esa época”–; y de Vasconcelos –“un promotor de la educación y la cultura”–. Por ello, dice, “no comparto la idea de que Oaxaca no aguanta. Es un estado con mucha riqueza, con una gran capacidad de organización, multiétnico, que lamentablemente no ha sido gobernado con esa visión de Estado”.

—¿Cuáles son las líneas estratégicas del nuevo gobierno?

—Hay muchos problemas de carácter estructural que seis años no serán suficientes para resolverlos, pero sí para sentar las bases para que la gente pueda salir adelante. Para ello, necesitamos crear un nuevo andamiaje institucional y pasar de un régimen autoritario a un régimen democrático. ¿Cómo hacerlo?: traemos una agenda legislativa por la transición democrática que contempla explorar y presentar iniciativas para que haya una democracia representativa, plebiscito, referéndum, la revocación de mandato, lo cual implica fortalecer los órganos autónomos, como la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el Órgano de Control Interno del Congreso, el órgano de transparencia que representa una ley de austeridad, de cambio institucional; vislumbrar la posibilidad de que esta alianza electoral se convierta en una alianza de gobierno de coalición, que estamos revisando. Eso es el andamiaje institucional, y estamos en ese proceso de planeación participativa para entender lo que la gente quiere. Se trata de definir una estrategia social, económica y política. En lo político, hacerlo de manera transparente, mediante el diálogo y tomando en cuenta a la gente para las decisiones; en lo económico, generando las condiciones para que la gente que quiera invertir y aprovechar el potencial en Oaxaca lo pueda hacer, y que se generen empleos; y en la política social, estoy convencido en que hay que focalizar los esfuerzos y alinearlos para pegarle a los indicadores de marginación y pobreza. Si sabemos que hay 100 municipios de alta marginación, que veamos cómo los disminuimos; también en mortandad materna, nutrición infantil, piso de cemento, baños ecológicos, etcétera.

No, al municipio autónomo en Copala

El gobernador también señala que, durante su mandato, la paz regresará a la región triqui. Pero, advierte, “no será bajo la figura de Municipio Autónomo ni mediante actos de provocación que generen zozobra y muerte”.

“Nosotros vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que la paz regrese a la región triqui, y tenemos que hacerlo con mucho cuidado y prudencia, no con actos de provocación ni tratando de buscar un municipio autónomo que no prevé la ley.”

El mandatario reconoce que pese a ser un estado de enormes contrastes, Oaxaca es al mismo tiempo rico en recursos naturales, litorales, bosques, tierra fértil “y lo más importante: la gente, los oaxaqueños, noble, buena, trabajadora, con una gran capacidad de organización comunitaria expresada en usos y costumbres. Somos un pueblo multicultural y muy rico, pero, efectivamente, esa riqueza contrasta con la marginación, la pobreza en la cual vive nuestra gente. Oaxaca lamentablemente sigue ocupando los primeros lugares a nivel nacional en pobreza y marginación, también ocupa los últimos lugares en cuanto a la participación del producto interno bruto per cápita y eso habla de un estado que no ha logrado salir adelante. Cuando uno busca la explicación a esta situación, sabe que algo está pasando”.

—¿Cree que haya resistencia, boicot?

—No soy un hombre de rencores, ni faccioso; me considero una gente que se ha formado dentro de las instituciones, que la gente me eligió para gobernar, no para pelear. El PRI [Partido Revolucionario Institucional], como todos los partidos, recibirá un trato respetuoso. Las políticas públicas no se van a condicionar a nadie, y yo creo que eso servirá para destensar cualquier expresión en ese sentido. Percibo ahora que hay voluntad de los diputados federales de sumarse a esta gestión por más recursos. Mal lo harían si no, para eso fueron elegidos: para representar al pueblo, no para representar a un partido. Creo que ése es el gran problema que hay en nuestro país, que no hemos entendido que los partidos son medios y que cuando se es gobierno, representante, no es a los intereses de un partido o gobierno, sino que nos debemos a la gente y gobernar para todos.

—¿Cuál va a ser su relación con el presidente Calderón?

—Como ha sido siempre, personal, de amistad y gratitud. Yo lo conocí en 2004 cuando me acompañó en mi campaña. En la forma institucional, él es el presidente de todos los mexicanos y vamos a tener una relación de comunicación, coordinación, trabajo y de colaboración mutua en el tema de la lucha contra el crimen organizado; en el apoyo del gobierno federal para sacar adelante al estado. Va a ser una relación institucional de un estado con la Federación.

—¿Cómo anda el crimen organizado en Oaxaca?

—Comparado con otros estados, no lo podemos minimizar y decir que no existe, porque tenemos cercanía con Veracruz, Centroamérica; el tema de los indocumentados. Sin duda, en los valles centrales debe de haber presencia, pero aún no tengo mayor información de inteligencia; pero no dudo que nosotros no estemos exentos de ello.

—¿Gabinete plural?

—Primero es el programa de gobierno: definición de las políticas públicas, en materia social, económica y política; luego la reestructuración administrativa y luego los perfiles. En un gobierno plural, capacidades y experiencia, sin importar militancia, estarán incorporadas en el gobierno. El mayor reto es el combate a la pobreza.

Contralínea 212 / 12 de diciembre de 2010

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