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Estados Unidos no pierde de vista que ha iniciado una disputa, hasta ahora silenciosa, con China. Comienza el cerco geopolítico contra una nación que parece imbatible económica y militarmente

Frida Modak / Prensa Latina

La reunión del G20 realizada en Corea del Sur terminó con una derrota política para Estados Unidos, particularmente para el presidente Barack Obama.

Pero aún queda mucho por ver en torno a lo que es el asunto principal, la disputa por la hegemonía mundial, que hasta el estallido de la crisis financiera ejercieron los estadunidenses desde el colapso de la Unión Soviética.

Esto se mezcla con las dificultades que tiene Obama dentro de su país y que han puesto en riesgo su reelección.

Presionado por la derrota de su partido en las recientes elecciones parlamentarias, el mandatario estadunidense dio a conocer una propuesta económica que ignoró el contexto político-económico internacional.

La idea de inyectarle a la economía de su país 600 mil millones de dólares, reales o de fantasía, causó impacto negativo y la intención de frenar el crecimiento económico de China, obligándola a revaluar su moneda, fracasó porque afectaba también al resto de los países, pero eso no quiere decir que se haya renunciado a la idea.

En su viaje a Corea del Sur, Obama hizo escala en la India, otra de las llamadas economías emergentes que el otrora exclusivo club de los “desarrollados” tuvo que reconocer y que junto a Brasil y otros “subdesarrollados” ya no pudieron seguir siendo tratados como de segunda categoría.

Ése fue el origen del G20, integrado actualmente por Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá, Rusia, India, Brasil, México, Sudáfrica, Argentina, Nueva Zelanda, Australia, China y la Unión Europea.

En la India, Obama dio el primer indicio de la parte política del millonario proyecto anunciado, al hacer público el respaldo a ese país en su aspiración de ser miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para “elevarlo” a “su justo lugar en el mundo”, según cita The Washington Post.

No es India la única economía emergente que aspira al Consejo de Seguridad, también lo ha planteado Brasil, pero ese país suramericano está muy lejos de China, con la que además tiene buenas relaciones económicas. India, en cambio, limita con China.

Siguiendo la geografía

India tiene la ubicación geográfica estratégica que el Pentágono necesita, lo que no quiere decir que esa nación sea partícipe de algún plan del Pentágono.

Además de limitar con China, lo hace con Pakistán, el que a su vez limita con Afganistán y éste lo hace con Irán. Su otro límite importante es con Myanmar.

India está situada frente a los países petroleros más importantes, y los pronósticos sobre su futuro económico indican que el crecimiento de su producto interno bruto se cuadruplicará de 2007 a 2020, y que antes de 2050 superará al de Estados Unidos. El pronóstico es de Goldman Sachs.

En la Península Arábiga se encuentran Arabia Saudita; en el extremo más cercano a la India, está Omán; en la otra punta, está Yemen, y frente a Yemen, se ubica Somalia. Estos dos países están en la mira de los estadunidenses porque cierran el Mar Rojo, el que a su vez lleva al Golfo de Adén, ruta petrolera.

Yemen enfrenta una situación compleja porque Washington lo ha acusado de ser una base importante de Al Qaeda, la organización que supuestamente comanda el hasta ahora invisible Osama Ben Laden, lo que pone en peligro su estabilidad.

Frente a Yemen está Somalia, nación que después de alcanzar su independencia tuvo un gobierno que optó por el socialismo, periodo en que disfrutó de paz, porque los llamados “señores de la guerra” estuvieron bajo control.

Durante aquellos años, los somalíes tuvieron relaciones importantes con la Unión Soviética. Luego se volvieron hacia Occidente cuando en la guerra con Etiopía los soviéticos apoyaron a ese país.

El gobierno socialista cayó y desde entonces no se ha podido establecer un gobierno unitario, lo que ha derivado en una serie de situaciones que podrían originar una intervención extranjera.

En Somalia, han aparecido grupos calificados de piratas, a los que se acusa de secuestrar barcos extranjeros para cobrar rescates.

La versión de los piratas es diferente: afirman que esos barcos llevan deshechos nucleares y de otros tipos y los tiran en sus costas. Lo cierto es que en esa zona hay una amenaza latente.

Aung San Suu Kyi

En este contexto, fue liberada Aung San Suu Kyi, lideresa de la oposición de Myanmar, antigua Birmania.

La relación entre este hecho y el tema analizado radica en que la antigua Birmania limita con la India y con China, por lo que se encuentra en una zona de particular importancia para Estados Unidos desde el punto de vista geopolítico. Los antecedentes conocidos de ese país se remontan al siglo IX antes de Cristo.

En ese territorio se desarrollaron varias culturas y también, guerras contra los británicos.

Al perder la tercera de esas guerras, los birmanos se convirtieron en protectorado de Inglaterra y quedaron como provincia de la India.

Generaciones posteriores que habían estudiado en universidades inglesas aportaron ideas de cambio y demandaron la independencia.

Como resultado de ello, surgió el movimiento Thankin, que logró la separación del país de la India y creó el Ejército Independiente Birmano. De ese Ejército fue parte el general Aung San, padre de Suu Kyi.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Birmania fue invadida por Japón. Para obtener la independencia, el general Aung San buscó un entendimiento con los japoneses, y al constatar que no lograría su objetivo, estableció contactos con los británicos, pero fue asesinado antes de alcanzar ese objetivo.

Birmania se independizó en 1970 y se instauró una república socialista presidida por el general Ne Win, contra quien se produjo un golpe de Estado en 1988, que, a un costo de miles de muertos, dio origen al actual régimen, el que cambió el nombre del país a Myanmar, porque el de Birmania equivalía al reconocimiento de una de las etnias que forman el país. En 1990, se celebraron elecciones en las que ganó la Liga Nacional por la Democracia, que encabeza Suu Kyi, pero ese triunfo no fue reconocido y ella fue objeto de sucesivas condenas a arresto domiciliario. Así estuvo durante 15 años.

Fue liberada cuando el presidente Obama se encontraba en la India. El mandatario declaró también que ella era su heroína.

Contralínea 211 / 05 de diciembre de 2010

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