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Estados Unidos lleva adelante un proceso para rearmar la región del Medio Oriente. En puerta, una transacción que podría generar una nueva carrera armamentista en esa región del mundo

Silvio González / Prensa Latina

El gobierno del presidente Barack Obama presentó al Congreso, en octubre pasado, un plan para vender 60 mil millones de dólares en aviones y radares con la más alta tecnología a Arabia Saudita.

Se trata de la venta de equipamiento militar más importante en toda la historia de Estados Unidos.

El Congreso tendrá la decisión final de aprobar o detener la operación, antes de que el Departamento de Defensa ponga a disposición del gobierno saudita los respectivos contratos aplicables a lo largo de una década.

El acuerdo establece la venta de 84 nuevos aviones de combate F-15, la actualización de otras 70 de estas aeronaves y la oferta de tres tipos distintos de helicópteros: 70 Apaches, 72 Black Hawks y 36 Little Birds.

Los contratos consideran también el envío de radares avanzados y de bombas guiadas por satélite, además de la creación de diversos programas de entrenamiento, en un país que ya cuenta con un rosario de siete bases militares estadunidenses.

El gobierno de Obama considera que el plan aumentará la capacidad de las Fuerzas Armadas del reino saudita para crear un escudo ante las “potenciales amenazas” en la ya bastante convulsionada región, refiriéndose específicamente a un enfrentamiento futuro contra Irán.

Sin embargo, el subsecretario Andrew Shapiro subrayó que el acuerdo especifica que “no se trata únicamente de Irán, sino que consiste en ayudar a los sauditas con todas sus necesidades militares y de seguridad que son bastantes”, y esos medios podrían ser utilizados contra cualquier otro país en la zona.

Shapiro dijo que el gobierno no espera que haya muchas objeciones por parte de Israel, el cual en los últimos meses no ha ocultado su inconformidad y ha activado su influyente cabildeo en el Congreso para torpedear esta iniciativa.

La decisión del gobierno del presidente Obama de realizar la mayor venta de armamentos de todos los tiempos a Arabia Saudita ha provocado que comience a circular una carta de algunos parlamentarios vinculados al lobby a favor de Israel en Washington.

La misiva esboza lo siguiente: “Tenemos serias preocupaciones respecto de esta transacción debido a las posiciones de los sauditas en el actual proceso de paz entre Israel y los palestinos, particularmente debido a que ese reino no ha normalizado sus relaciones con Israel ni ha explicado sus contribuciones financieras a la autoridad palestina”.

Eric Cantor es el único republicano de origen judío en el Congreso y propuso un proyecto legislativo para castigar a todos los países que no comparten los mismos intereses militares de Estados Unidos e Israel, lo que podría dejar a muchos sin ayuda exterior y militar futura.

Cantor fue atacado de inmediato por la representante demócrata por Nueva York, Nita Lowey, calificándolo de “irresponsable”, ya que su propuesta puede afectar los programas y políticas de seguridad nacional estadunidenses.

En 2008, el expresidente George W Bush logró que el Congreso aprobara un inmenso paquete de ayuda para Israel de 3 mil millones de dólares anuales durante toda una década.

Al llegar a la Casa Blanca, Obama no sólo preservó ese acuerdo, sino que le añadió más dinero para instalar en Israel un sistema avanzado anticoheteril, lo que muchos observadores consideran totalmente erróneo dada la actual crisis mundial y el injustificado gasto que esto representa para Estados Unidos.

Hay que tomar en cuenta, además, la debacle demócrata en las elecciones parlamentarias pasadas en Estados Unidos, la cual desató también una ola de duras críticas contra la actual conducción del presidente Obama.

Estrategas y funcionarios del Partido Demócrata citados por The Washington Post acusaron al mandatario de no haber logrado conectarse con “el hombre de la calle y de cometer constantes errores en sus decisiones y mensajes”.

Según William Galston, experto del Instituto Brookings, la derrota demócrata en los comicios volvió a demostrar que el accionar presidencial y el mensaje al pueblo estadunidense de Obama no arrastran a nadie; sin un plan de acción concreto, él mismo perderá rápidamente mucha más credibilidad.

En la pasada justa electoral, News Corporation, del multimillonario magnate de los medios Rupert Murdoch, que posee además la cadena televisiva Fox News, donó 2 millones de dólares a la campaña de los republicanos, según apunta Democracy Now.

Contralínea 210 / 28 de Noviembre de 2010

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