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Sin licitación de por medio, Pemex Refinación comprará en breve cinco buques tanque por más de 2 mil 700 millones de pesos. La adquisición beneficiará a empresas intermediarias, denuncian armadoras trasnacionales que quedaron fuera de la restringida invitación. Mientras la Secretaría de la Función Pública busca que se realice una puja para abaratar los costos, la administración de Suárez Coppel negocia ya los precios de los barcos

 

La más importante licitación pública internacional de Pemex Refinación en 2010 –la R0-LP-906-001, que comprometía recursos públicos por 200 millones de dólares (equivalentes a más de 2 mil 700 millones de pesos)– se declaró desierta el pasado 8 de octubre tras protagonizar un cuestionado proceso. De acuerdo con las bases, ésta tenía como fin adquirir “hasta cinco buques tanque de doble casco, con año de terminación de construcción de 2007, 2008, 2009 o 2010, para efectuar el transporte de productos petrolíferos de un importe mínimo de 40 mil toneladas de peso muerto, a precio fijo”. Esas mismas bases impidieron la participación de las compañías que producen y son dueñas de las embarcaciones ofertadas, denuncian fuentes de la propia paraestatal y representantes de armadoras trasnacionales, quienes califican el proceso como “amañado”. Cinco días después de declararlo desierto, el 13 de octubre, la Dirección General de Petróleos Mexicanos (Pemex), que encabeza Juan José Suárez Coppel, habría encargado directamente a su filial PMI Comercio Internacional buscar y localizar los navíos con los requerimientos técnicos establecidos en la licitación, revelan las fuentes de la paraestatal que solicitan el anonimato. Indican que la petición se habría hecho con el objeto de realizar la compra de los buques tanque antes de cerrar el año fiscal 2010, y así no perder el presupuesto asignado por la Cámara de Diputados. Ello, sin que se haga de nueva cuenta la convocatoria pública internacional: ahora, los contratos se asignarán por invitación restringida. La urgencia de la paraestatal no sólo se debe al presupuesto: a lo largo de este año, Pemex Refinación ha dado de baja seis embarcaciones (las arrendadas Potrero del Llano 2, Choapas 2, Amatlán 2, Faja de Oro 2; y las de su propiedad, Guadalupe Victoria 2 y Tulum), por considerarlas obsoletas. Ello, con base en un plan de sustitución de infraestructura realizado por la petrolera mexicana. A finales de octubre, PMI Comercio Internacional ya habría proporcionado, tanto a la Dirección General de Pemex como a la Subdirección de Distribución de Pemex Refinación, un listado de ocho buques tanque que oferta principalmente la intermediaria (o broker) RS Platoua. Con base en ese listado, el pasado 22 de noviembre la subsidiaria habría mandado invitaciones restringidas a ésa y a otras brokers, que competirán de manera restringida para agenciarse los contratos. A decir de los funcionarios consultados por Contralínea, al declarar desierto el concurso público internacional, Pemex Corporativo y Pemex Refinación garantizaron un rentable negocio a las intermediarias, que obtendrán entre 10 millones y 20 millones de dólares de ganancias por cada barco.

 

Sobrecostos

Los sobrecostos no serían sólo suposiciones de quienes quedaron fuera del proceso licitatorio R0-LP-906-001. De acuerdo con el acta del fallo, la única oferta que cumplió con los requisitos establecidos por las bases de la licitación registró un sobreprecio del 38.6 por ciento. Se trató del barco Histria Azure, presentado en esta convocatoria pública internacional por la intermediaria mexicana Apoyos en Servicios Administrativos del Golfo, SA de CV, con un costo final para Pemex Refinación de 43 millones 346 mil 608 dólares. No obstante, el valor actualizado de dicha embarcación asciende a 31 millones 275 mil 301 dólares, revela la investigación de precios realizada por la propia Gerencia de Administración Marítima y Portuaria de la subsidiaria. El plan de sustitución de infraestructura de Pemex –que observa la necesidad de comprar 20 buques con características similares– también establece un rango de costos, y como precio máximo estima 35 millones de dólares por embarcación. Los representantes de las armadoras extranjeras indican que si Pemex Refinación comprara los buques sin involucrar a terceros, podría ahorrar a las finanzas públicas de México hasta 20 por ciento del costo. Critican que la participación de brokers no sólo evita obtener los mejores precios para la paraestatal, sino que, adicionalmente, distorsiona el mercado: genera artificialmente una demanda extraordinaria de buques tanque. Pero en esta compra, las armadoras y dueñas de los buques no estuvieron y no estarán invitadas. Ninguno de sus representantes fue convocado el pasado 22 de noviembre al restringido proceso que, en breve, otorgará los multimillonarios contratos. De la licitación, también quedaron fuera. Sólo una de las 19 empresas que compraron las bases es extranjera, pero no se trata de un astillero propietario de barcos, sino de una broker trasnacional.

Una puja, “la solución”

Mientras las administraciones de Suárez Coppel, en Pemex Corporativo, y de Miguel Tame, en Pemex Refinación, buscan adjudicar lo antes posible los contratos de adquisición de los cinco buques tanque, la Secretaría de la Función Pública (SFP) trata de negociar que el proceso se lleve a cabo como una puja comercial, para abaratar los costos. Fuentes de la dependencia encargada de salvaguardar el erario indican que las negociaciones se están llevando al más alto nivel, pues el mercado de las embarcaciones es muy cerrado y los competidores suelen ponerse de acuerdo en los precios. Refieren que la propia SFP cuenta con un área de análisis de mercado, donde se estudiaron los precios que se ofertaron a lo largo de la licitación, y coinciden en la detección de sobrecostos. La puja, dicen las fuentes, “reventaría” las deficiencias del mercado y posibilitaría a la paraestatal obtener mejores precios no sólo en esta compra, sino en las futuras. Sin embargo, se muestran escépticos ante las negociaciones, porque “hay demasiados intereses” en ese negocio. Respecto de la próxima adjudicación directa, que implicará recursos públicos por más de 2 mil 700 millones de pesos, explican que se tratará de un proceso lícito, puesto que Pemex Refinación requiere de esa infraestructura y la ley contempla la invitación restringida después de que se declara desierta la licitación pública. Acerca de la invitación a brokers, justifican que no todas las armadoras venden de forma directa los barcos. No obstante, critican que, en Pemex, “quienes hacen los negocios son las brokers de las brokers”.

Las irregularidades

Aunque al darse el fallo de la licitación no estuvo presente ningún representante de la Función Pública, salvo el asignado por el Órgano Interno de Control en Pemex Refinación, la dependencia obligó a la paraestatal y a la subsidiaria a declarar desierto el proceso, debido a las irregularidades detectadas, indican las fuentes. Entre otras anomalías, destaca que todas las ofertas omitieron entregarse en sobre cerrado, lo que constituyó una violación al artículo 134 constitucional y a las bases de la licitación. Además, que la filial privada de Pemex, PMI Norteamérica, estaba impedida para participar en el proceso. Para la elaboración de este trabajo, se solicitó conocer la posición de Petróleos Mexicanos. Hasta el cierre de edición, no se obtuvo respuesta.

Fuente:  Contralínea 210 / 28 de Noviembre de 2010

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