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Ciudad Obregón, Cajeme, Sonora. De entrada por salida, pero con tiempo suficiente para recoger lo que desde hace meses se inició como secreto a voces, sottovoce, para luego serlo a voz en cuello: el gobernador emanado del Partido Acción Nacional (PAN), que tiene divididos a los panistas del Sur y del Centro de la geopolítica sonorense, está muy enfermo y a punto de presentar una licencia (con el nombramiento de un gobernador interino) para atenderse, ya no en Cuba, donde se asegura ha estado yendo, del mal canceroso que padece y que ha ido en aumento.

Hay alarma en el grupo con el que, encabezado por su hermano y cuñado, a ratos atiende la administración estatal, mientras sus adversarios y una creciente ciudadanía dejan entrever la pavorosa corrupción que se apoderó desde la cúspide burocrática hacia abajo, haciendo presa a empresarios de todas las actividades de la entidad.

La enfermedad hace peligrar la estancia tanto de Guillermo Padrés Elías, como del PAN en el gobierno: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Robinson Bours buscará recuperarlo, cuando la gota que derramó las urnas a su favor fue el dramático incendio de la Guardería ABC de Hermosillo. En aplastante mayoría, los sonorenses decidieron echar del poder a los priistas sobre quienes ya pendía la derrota; pero no tan masiva, enterados de que el homicidio de 49 niños y 79 más, marcados por las cicatrices de las quemaduras, no sólo era responsabilidad de la subrogación del Instituto Mexicano del Seguro Social a favor de un grupo de socios (entre los que se encuentra la prima hermana de la esposa de Calderón), sino también del mal gobierno plagado de soberbia y corrupción de Robinson Bours. Y más de un año después, Padrés y su grupo han fracasado, y son un mal gobierno en crisis agudizada por el cáncer del gobernador, según lo comentan fuentes muy cercanas al panista y cuyos nombres han quedado sellados por el secreto profesional. Y la advertencia de ellos de top secret y off the record.

En otra visita a la entidad de este reportero y directivos de Contralínea, el encargado de Comunicación de Padrés dio largas a la solicitud de una entrevista, para finalmente no contestar las llamadas telefónicas y cancelar la posibilidad de verificar el rumor del cáncer que es de conocimiento en todo Sonora. Y se expandió a la capital del país, a Los Pinos y a la sede del PAN, donde cunde el pánico en vísperas de la reunión para elegir al nuevo presidente de los panistas en sustitución del ya fuera de toda jugada César Nava, destacado miembro de El Yunque con matriz en Michoacán (donde ya se autopostuló la hermana cómoda de Calderón para candidata a gobernadora, tras su exilio en Europa, sobre todo España, dizque para “estudiar”; pero fue para no hacerle “sombra” a éste). Con un pie fuera de la gubernatura, Padrés Elías, con diálisis para amortiguar los dolores y retrasar el desenlace fatal si la enfermedad no logra controlarse, los grupos políticos y en particular el PRI, con una mujer en su futuro para la dirigencia estatal, buscan influir y tener las cartas listas para el interinato. Y, en su caso, las elecciones para nombrar gobernador sustituto que concluya el sexenio.

A ese tenor, la Constitución sonorense, en su artículo 74, especifica: “En caso de falta absoluta del gobernador, ocurrida en los dos primeros años del periodo respectivo, si el Congreso estuviera en sesiones, se constituirá inmediatamente en Colegio Electoral, y concurriendo cuando menos las dos terceras partes del número total de sus miembros, nombrará, en escrutinio secreto y por mayoría absoluta de votos, un gobernador interino, que tomará posesión de su cargo dentro del término de 10 días posteriores a la fecha en que se haga la declaratoria correspondiente; el mismo Congreso expedirá, dentro de los 10 días siguientes al de la designación de gobernador interino, la convocatoria para la elección del gobernador que deba concluir el periodo respectivo; debiendo mediar entre la fecha de la convocatoria y la que señala para la verificación de las elecciones, un plazo no menor de seis meses ni mayor de ocho (…) Si el Congreso no estuviere en sesiones, la diputación permanente nombrará desde luego un gobernador provisional y convocará a sesiones extraordinarias al Congreso para que éste, a su vez, designe al gobernador interino y expida la convocatoria a elecciones, en los términos del párrafo anterior” (Constitución Política del Estado de Sonora, con antecedentes históricos y comentarios a su articulado de Juan A Ruibal Corella, editorial Porrúa, 2006).

Ese artículo no ha tenido ninguna reforma y Ruibal Corella comenta: “Es interesante mencionar que desde la vigencia de la Constitución, el sistema ha tenido la oportunidad de probarse con éxito en varias ocasiones: Román Yucupicio, substituto en 1937; Horacio Sobarzo, substituto en 1948; Carlos Lafontaine Suárez, substituto en 1967; Alejandro Carrillo Marcor, substituto en 1975 y Mario Morúa Johnson, provisional en 1991”.

Nada dice la Constitución respecto de la licencia por enfermedad como “falta temporal”, que los panistas podrían hacer valer para ver si Padrés Elías se recupera; pero sí establece que el cargo de gobernador del estado (como sería el caso) sólo es renunciable por causa grave calificada por el Congreso, ante el que se presentará la renuncia. Y faculta al Congreso a conceder el permiso y/o separación del cargo por 30 días, por 89 días e incluso por 90 días o más, designando “a la persona que asumirá las funciones de gobernador interino o provisional, para que lo supla durante el tiempo de la ausencia, en términos de las fracciones XVII del artículo 74 y V del artículo 66”.

Y para no dejar algún vacío de poder en el Ejecutivo estatal, en su artículo 76 precisa que si por algún motivo el Congreso no pudiera hacer el nombramiento ni expedir la convocatoria o “hubiera por alguna circunstancia acefalia de los poderes Legislativo y Ejecutivo del estado, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia se hará cargo del Poder Ejecutivo”.

Abiertas las puertas para permitir la entrada de casi todas las posibilidades (faltó contemplar que el presidente del Supremo Tribunal de Justicia renuncie antes de aceptar el cargo de gobernador), lo único que está claro en este caso –dicen los panistas– es que buscarían que el Congreso les conceda la licencia temporal máxima, que de todos modos no impide nuevas elecciones y la posibilidad de que el PRI recobre lo que perdió con Robinson Bours, o que el PAN logre sustituirlo con el senador Javier Castelo Parada. En última instancia, éste como sustituto, y concluir el periodo restante de más de cuatro años con el presidente municipal de Hermosillo: Javier Gándara. No tiene más cartas el panismo sonorense en caso de esa emergencia.

El rumor de su enfermedad apareció hace más de un año y se ha convertido en tema en los círculos empresarial y económico sonorenses. “Se le ha visto muy triste” por los estragos de su cáncer, me comentan; y porque todo indica que ni en 90 días se recuperará, así siga yendo a atenderse con los médicos cubanos, de la capital hermosillense o con las opciones en algún hospital estadunidense. La traicionera y sorpresiva enfermedad, extremadamente maligna en el páncreas, apareció en Padrés Elías en plena campaña electoral con la paralización de un brazo completo (y no el derecho, dada su ideología panista derechista, sino el izquierdo). Entonces se ocultó el síntoma, pero se filtró como rumor lo que ahora parece algo irreversible y plantea, con todo y licencias de 30, 89 y más de 90 días, su renuncia por causa grave. Mientras por la “guerra del agua”, el señor Padrés está en desacato por la resolución definitiva de una jueza de Distrito Federal y varios amparos para detener la asignación del acueducto de la presa El Novillo-Cajeme hacia el Río Sonora, para surtir de agua a Hermosillo, donde los pozos de la costa pueden surtirlo ante la negativa de cumplir su compromiso de adquirir una desaladora.

Padrés Elías presentó su primer informe el pasado octubre. La ineficacia de su administración es obvia ante la casi paralización económica por falta de inversión pública, nulo gasto social y la división ciudadana por esta “guerra del agua” (ventilada en el reciente análisis en la columna Empresa, de Alberto Barranco, El Universal, 15 noviembre de 2010).

Este enviado sólo confirmó, ante la falta de información oficial del grupo de Padrés que se niega a proporcionarla, que entre rumores y conjeturas todo parece indicar que el gobernador está mucho muy enfermo de cáncer de páncreas. En el próximo número de Contralínea Sonora, los reporteros buscarán más datos con información veraz y contrastada que nos permita informar a los sonorenses. Este asunto mantiene focos rojos por la posibilidad de la renuncia de Padrés y tener que celebrar nuevas elecciones para designar en las urnas al gobernador sustituto.

*Periodista

Fuente: Contralínea 209 – 21 de Noviembre de 2010

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