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En los sistemas-regímenes más o menos democráticos, y como riesgos mayores en los autoritarios, permanecen resabios y secuelas de la democracia directa, como las protestas, peticiones sociales y manifestaciones masivas que cuestionan y enfrentan a sus gobiernos (desde su mayor responsable, presidente y/o primer ministro o jefe de gobierno, hasta los funcionarios de menor jerarquía). La libertad de expresión con los demás derechos tiene su raíz en la democracia directa. Y así, otros actos de los pueblos, de las sociedades y sus naciones. Ahora el internet, con sus diversas modalidades y usos, es el renacimiento de la democracia directa: ciudadanos y personas sin esa calidad, han sentado el precedente de manifestarse y conectarse a través de ese recurso tecnológico, hasta crear redes que se convierten en organizaciones de presión social contra los políticos, contra las medidas económicas, a favor de la cultura y para protestar eficazmente, logrando ir más allá de los tradicionales ejercicios de la protesta e incluso superar la resistencia civil o fortalecerla (Michael Randle, Resistencia civil; y Jorge Riechmann con Francisco Fernández, Redes que dan libertad, ambos de Paidós).

El internet es sobre todo, ejercicio y manifestación de la siempre presente libertad de expresión, como fundamental derecho, al menos desde la incipiente democracia de la llamada Escuela de la Hélade y centro de gravedad del haz de libertades desde esa antigüedad a modernizaciones y postmodernizaciones políticas (Eric Foner, La historia de la libertad de Estados Unidos, editorial Península). Como renacer de la democracia directa, para apuntar a la democracia indirecta, ha de comprenderse el internet ahora, nuevamente en la política como nuevo control de todas las modalidades del quehacer político y sus actores. Y si el derecho a la información da más poder al ciudadano respecto de la rendición de cuentas y deslinde de responsabilidades, el derecho al internet concurre a lo que Al Smith sintetizó en certera frase: “Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”.

En el libro de Diego Beas, La reinvención de la política: internet y la nueva esfera pública, no se llega a los juicios aquí vertidos, pero con su lectura, que es un rastreo de ese nuevo medio de comunicación, los lectores tendrán un punto de partida para nuevas reflexiones del internet como un renacer de la democracia directa, ya que los ciudadanos lo utilizan para radicalizar su libertad de expresión y así continuar completando sus derechos democráticos constitucionales. Teniendo como ejemplo el caso Obama-internet, su autor nos ofrece, pues, el cómo y los fines del internet como una “revolución digital” que logró la conexión ciudadanos-electores con el candidato. También expone los riesgos que amenazan al internet; pero nos pone al tanto de esa nueva revolución de la información ante todo con su pivote: el renacimiento de la democracia directa.

Ficha bibliográfica:

Autor:                   Diego Beas

Título:                  La reinvención de la política

Editorial:               Planeta-Temas de hoy, 2010

*Periodista

cepedaneri@prodigy.net.mx

Fuente: Contralínea 208 / 14 de Noviembre de 2010

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