La Universidad de la Tierra Bajo Amenaza

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Sujetos que se identificaron como autoridades judiciales y personal de la Comisión federal de Electricidad (CFE) amenazaron el principal centro educativo y el más sólido de los pilares de la autonomía indígena en Chiapas por estar aprendiendo, enseñando y viviendo sin dependencia alguna del sistema oficial.

La Universidad de la Tierra o el Centro Indígena de Capacitación Integral Fray Bartolomé de las Casas (Cideci), ubicada en la periferia de la ciudad, fue visitada en el mes de octubre por una mujer y dos hombres que a bordo de una camioneta pick up con logotipos de la CFE, quienes de manera violenta pretendieron ingresar.

El argumento era entregar un citatorio al coordinador del complejo educativo ?de unas 20 hectáreas, ubicado en la periferia de San Cristóbal de Las Casas?, a quien acusaban de un adeudo con la paraestatal pese a que el Cideci, con el apoyo de especialistas y organismos solidarios desde hace cuatro años, generan su propia energía a través de una planta que hace el mismo ruido que un motor de tráiler ubicada dentro de la comunidad.

“Ahí ésta, mírala. Los compañeros le hicieron su casita y la pintaron. Se enciende a las siete de la mañana”, nos explican los jóvenes estudiantes que dentro del Cideci aprenden agricultura, carpintería, herrería, ecología, panadería, entre otras profesiones, “que te mantienen todavía cerca de la tierra, al servicio del otro y las que te permitirán reforzar tu hábitat para sobrevivir, resistir”, para aplicarlas en sus comunidades.

Pero también cultivan la certeza de que otra cosa es posible, “aunque estemos inmersos en las contradicciones del mundo”, dice coordinador del sistema creado desde 1989, Raymundo Sánchez Barraza.

Desde que estaba en anteriores instalaciones en el Sur de la ciudad en la casa salesiana, Don Bosco, entre los invernaderos, corrales de animalitos, hortalizas, aulas, capilla, cocina, comedor, talleres, inmensos árboles de pino y neblina en las mañanas, el Cideci abriga de vez en vez a organizaciones y personalidades destacadas en la lucha antisistémica como Imanuel Wallerstein.

También es del dominio público que la comandancia zapatista y su vocero Marcos han celebrado trascendentes encuentros en ese apacible paisaje que colinda con territorio tzotzil chamula y a pocos kilómetros del Caracol y Junta de Buen Gobierno que rige los municipios rebeldes de la zona Altos y es un paso constante de turismo que lo disfruta a pie o a caballo.

En julio de 1994 se usó como centro de acreditación de más de 8 mil personas que formaron parte de la Convención Democrática Nacional (CDN) para asistir a Guadalupe Tepeyac.

La tarde del 14 de octubre, mientras adentro se efectuaba la sesión semanal del seminario sobre la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, donde participan adherentes de distintas partes del país y de otros países, los muchachos responsables de atender el portón del Cideci fueron intimidados.

La situación fue dada a conocer en una denuncia pública dando detalles de los pormenores.

Las tres personas preguntaron por el coordinador para entregarle un documento judicial. Cuando el joven de la puerta les respondió que no estaba, se molestaron.

A quién describen como “alto, corpulento, tez morena, gordo de la cara, sin lentes, quien mostraba una posición de intimidación, vestido con chamarra de piel negra semidespintada, le dijo “o abres o llamamos a la policía”.

Y al no obtener respuesta alguna, platicaron entre ellos y dijeron: “Lo que podemos hacer sino nos abren es como en la ciudad de México, que tiramos la puerta, entramos con la policía y sacamos del pelo al coordinador”.

Con el barullo llegó otro integrante de Cideci a averiguar qué estaba pasando y pidió a los demandantes que se identificaran y el sujeto más beligerante le mostró una credencial del juzgado Federal 6 de Distrito de Tuxtla y dijo que la CFE le solicitó que los representara porque es un asunto judicial.

El miembro del Cideci-Unitierra Chiapas le manifestó que no los podían recibir, que el horario de atención es de 10 de la mañana a dos de la tarde, pero le pidió explicar cuál era el asunto por tratar. “Dicha persona le dijo que iban a entregar un requerimiento porque tienen un adeudo de mucho dinero. Le respondieron que desde hace ya varios años no están conectados a la red de luz, y dicha persona respondió que, cuando se hacen cambios, deben de avisar para dar sus justificaciones”.

“Al preguntarles si mediaba alguna demanda de por medio, la mujer respondió que sí y solicitó al miembro del Cideci-Unitierra Chiapas que firmara y recibiera el documento, se identificara y diera su domicilio, a lo que se negó. El hombre dijo que regresarían al día siguiente. Mientras estos se alejaban, el joven que los recibió en primer momento comentó al otro miembro lo que habían dicho de entrar con la policía por lo que se acercó a las personas que estaban ya por retirarse y le preguntó: “Oiga, licenciado, ¿que usted dijo que va a tumbar la puerta?”. El hombre respondió que sí. Le manifestaron que para eso se necesita la orden de un juez, a lo que respondió que “para eso trabaja en el Tribunal”.

Al día siguiente, llegó a bordo de una camioneta con leyendas de CFE, placas DB42827, número económico 62997, un hombre que dijo que iba a entrar para hacer la lectura de los medidores, a lo que “le respondimos que no se tienen y que no se está conectado a la línea de la CFE”.

Organismos civiles indignados por la agresión a la comunidad que han considerado siempre “un espacio abierto para compartir saberes, aprendizajes y estudios”, principalmente para jóvenes, mujeres y hombres de diferentes comunidades indígenas tzotziles, tzeltales, ch’oles, tojolabales, zoques, mames, mochós, kakchiqueles y chujes. Es “una expresión más del contexto de criminalización por parte de los gobiernos federal y estatal en contra de las organizaciones que están caminando para construir proyectos de autonomía.

La denuncia fue hecha, explican los integrantes del Cideci, “por lo que pueda pasar”. No encuentran explicación al encono ahora mostrado por liberarse de los cobros de la CFE desde septiembre de 2006.

“Desde esa vez, no desconectamos de su red, nos quedamos sin luz. Se hizo la plantita, se pusieron los murales, estuvo Checo Valdez (Sergio Valdez Rubalcaba, detenido por su activismo zapatista y famoso por sus murales del tema que le costaron un año en la cárcel); se ha ido poniendo la instalación poco a poco, los postes dentro, atrás de nuestra barda, precisamente previendo que se fueran a molestar. Ahora vienen, nos amenazan. No estamos haciendo nada malo”, agregaron en entrevista para Contralínea.

Personas, colectivos, redes, plataformas, nacionales e internacionales han alzado su voz para exigir que cese el hostigamiento a la Universidad de la Tierra, comprometida a favor de la justicia y la dignidad. Las agresiones no tienen fundamento legal y, por eso, es hoy blanco de la “la ofensiva hacia las personas, grupos, espacios, proyectos y comunidades, bases de apoyo y municipios autónomos zapatistas que se han declarado en resistencia y que han optado por la construcción de la autonomía y de otro mundo posible”.

Explicaron que, desde 1995, el Cideci se había declarado en resistencia por los “injustos costos del servicio público” que no consideraba que el centro no es un negocio o empresa sino un espacio de aprendizaje y estudios gratuitos y a partir de ahí iniciaron las agresiones.

Ahí, en agosto de 1999, elementos de la dirección de Seguridad Pública se enfrentaron verbalmente con los cursantes del Cideci que defendieron sus instalaciones de energía pese a que fueron encañonados y abofeteados por los policías.

En su nuevo territorio, siguió el hostigamiento para despojarlos de cables de luz y transformadores, así como amenazas de órdenes de aprehensión. Los operativos con la fuerza pública se incrementaron en los meses de julio y agosto de 2006, ya que hubo un intento de despojarlos de cables y transformadores adquiridos por el Cideci-Unitierra, situación que fue detenida por la acción organizada de los jóvenes cursantes.

A partir de lo anterior, y con la finalidad de cuidar la integridad física de los miembros de la comunidad, niños, adultos y jóvenes, decidieron establecer su propia plata de luz, la cual fue inaugurada el 15 de septiembre de ese año, cuando hubo una relativa tregua.

Sin embargo, en julio de este año, de manera constante, dos a tres veces por semana, el Cideci-Unitierra Chiapas empezó a ser vigilada por camionetas de con logotipos de la CFE, quienes recorren las afueras de las instalaciones para observar la actividad que se desarrolla al interior.

Para los simpatizantes de la causa, el complejo de edificios de ladrillo, teja, madera y barro ?nacido bajo los auspicios del obispo emérito de San Cristóbal, Samuel Ruiz García, con la identidad de caminar al lado y al servicio del pueblo pobre, excluido y organizado? contribuye al proyecto del Tátic de construcción de una sociedad donde las personas y comunidades ejerzan y disfruten todos sus derechos a plenitud.

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