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Si hay (y las hay) una mujer defensora de las niñas y mujeres víctimas del machismo y dispuesta a todo por combatir y exhibir esa cara del patriarcado abusador sádico-sexual, sin duda alguna es la periodista Lydia Cacho.

Se hizo en la lucha ante ese trágico drama que hace de la mujer, desde su infancia, objeto para el desahogo de perversidades intencionalmente desarrolladas por el infame machismo de individuos que comercian, usan y abusan con su desnaturalización desbordada en cinismo; y complicidades económicas, gubernamentales y político-sociales para ese infierno femenino de explotación sexual que consume vorazmente vidas y cuerpos de mujeres atrapadas en ese despotismo del harén contemporáneo.

Lydia Cacho ha ido a las fuentes en su periodismo de investigación (que tan literariamente ha puesto al día Stieg Larsson con su trilogía Millenium: denuncia y defensa del maltrato a las mujeres) y nos regala el libro Esclavas del poder. Contiene 14 capítulos y su valioso anexo Las tareas pendientes y el listado de muy justificados agradecimientos para quienes constituyeron el “flujo de voluntades para desentrañar la esclavitud de nuestros días” y que es, a mi juicio, la nueva manifestación del harén (y que certeramente nos ilustra Alain Grosrichard en su ensayo Estructura del harén, ediciones Petrel). En él revela una vez más que “si bien para investigar el tema de la esclavitud sexual se necesita crear una coraza para las emociones”, ella ha tenido que sufrir al analizar la “explosión de las redes que roban, compran y esclavizan niñas y mujeres… que tiene como finalidad convertirlas en objetos sexuales de alquiler y venta”.

Es un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo, donde el abuso del poder económico y político son las dos caras de la misma complicidad para cometer y dejar en la impunidad delitos penales, pero que las instituciones judiciales, órganos de derechos humanos y politiquillos (con clericales pederastas) permiten, porque no pocos de ellos participan de ese machismo despótico que se da en todos los países. Lydia Cacho entrevista a esas niñas-mujeres y mujeres-niñas para mostrarnos cómo los abusadores deshonran, física y sicológicamente, a niños, niñas y mujeres de casi todas las edades, que caen en las redes de la pornografía, la prostitución, el engaño clerical y el comercio más depravado del capitalismo más salvaje y de mayor barbarie. Es muy dolorosa la lectura de ese libro-análisis, libro-denuncia y libro de periodismo de investigación. Pero debe hacerse y recomendarse para conocer más al infame abusador desde el poder político, económico, religioso y de quienes violan sexualmente, amparados en sus encubridores. Con más de 300 páginas conmovedoramente verídicas y aterradoramente realistas, merece su traducción a otros idiomas para que más lectores denuncien y se pueda erradicar esa mala hierba que crece y se multiplica mundialmente.

Ficha bibliográfica:

Autor:             Lydia Cacho

Título:             Esclavas del poder

Editorial:                     Grijalbo

Contralínea 200 / 19 de Septiembre de 2010

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