Autor:

 Comité Central de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México*

La escuela Rural en México surge al calor de la Revolución. Desde su origen, encausó su acción educadora a la emancipación del pueblo. Buscó contar con la capacidad suficiente para educar a las comunidades rurales y marginadas del país. Para ello, recogió los pensamientos de los luchadores de cinco siglos: desde los insurgentes que abrieron sus ojos a la opresión, la explotación y decidieron liberar a su pueblo del yugo español. Siempre ha difundido que la liberación se logra con base en esfuerzo y dedicación; pero, sobre todo, que sólo es posible con la participación colectiva.

La idea de liberar al pueblo mediante la educación se concretó como proyecto en 1920, al ser electo presidente de la república Álvaro Obregón, quien decretara la fundación de la Secretaría de Educación Pública un año después, el 3 de octubre de 1921. Al frente de la misma quedó José Vasconcelos. El objetivo: promover un modelo educativo, teniendo como base los principios constitucionales. Así fue como surgió el proyecto educativo de la escuela rural mexicana. Las mayores necesidades se centraban en las regiones campesinas. Por ello, el 22 de mayo de 1922 surge la primera Normal Rural en México: la de Tacámbaro, Michoacán.

Desde un principio se estableció que para conseguir la instrucción del pueblo, el maestro rural debía estar preparado para atender no sólo a niños, también a jóvenes y a personas adultas, es decir a la comunidad en general. Y debía contar con conocimientos acerca de la producción de animales y del campo. Este compromiso se sostenía por la enorme convicción del maestro rural en que el trabajo colectivo emanciparía del pueblo. Además, debía contar con un carácter crítico en el que se fincara su estrecha relación con la comunidad y le permitiera coadyuvar en la resolución de los problemas de la propia comunidad. Con estos principios se fundó el normalismo rural. Para 1934, la Escuela Normal Rural de Tamatán, Tamaulipas, lanza un enérgico llamado a todo el estudiantado y campesinado para estar organizados y hacerle frente a las injusticias. También, para tener voz en la transformación de la nueva nación.

El esfuerzo por organizar al estudiantado de origen campesino a nivel nacional se ve consumado en junio de 1935 en El Roque, Guanajuato, cuando se crea la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Los principios que la rigen han sido expuestos en la entrega anterior de esta columna (Contralínea 193). La FECSM inició a contracorriente, con base en la lucha social. Desde entonces, siempre ha sido así: se ha enfrentado a diversos obstáculos y a los intentos de extinguir el normalismo rural desde el sexenio de Manuel Ávila Camacho.

Es claro que las normales rurales subsisten porque caminan de la mano del pueblo. Desde su origen, la FECSM ha buscado la liberación de las comunidades al forjar maestros rurales capaces de organizar a los campesinos para alcanzar una mejor calidad de vida. Como en sus orígenes, vela por la formación de maestros comprometidos con la docencia y con los campesinos. Los estudiantes campesinos socialistas sabemos que en muchas de las comunidades donde impartiremos clases no se cuenta siquiera con agua potable, energía eléctrica, drenaje o un camino accesible; pero precisamente a estas comunidades nos debemos. En estas comunidades es donde debemos participar en la organización y la búsqueda de soluciones. Es ahí donde debemos alfabetizar e instruir en la agricultura y la producción de animales; por supuesto, la prioridad siempre será formar niños que serán los futuros maestros rurales. Esta convicción y verdadera vocación de servicio al pueblo no es tan frecuente en los maestros.

Saber si un maestro tiene o no la vocación o el amor por su carrera se ha vuelto un dilema. Muchos maestros decidieron serlo sólo por contar con un sueldo seguro, pero no entienden nada acerca de la idea de la educación como medio de liberación del pueblo. Podemos decir que en las escuelas normales rurales de México, pertenecientes a la FECSM, se mantiene con atención especial la formación de los maestros rurales desde el proceso de selección. Buscamos aquéllos que trasciendan el perfil de burócrata y sean peregrinos de la instrucción del pueblo y que estén comprometidos con su liberación. Para lograr tal objetivo, las normales rurales de la FECSM han llevado a cabo, en la última década, un proceso que ayuda a identificar a las personas que cuentan con la verdadera convicción y que poseen esa vocación de servicio al pueblo. Este proceso sirve también como filtro para preservar la organización estudiantil ante el constante hostigamiento contra todo el normalismo rural. Dicho proceso abarca los cinco ejes que distinguen a toda normal rural del resto de las normales del país: el académico, el deportivo, el cultural, el productivo y, por último, el político, el cual ha causado polémica y por el que el Estado mexicano amenaza con cerrar definitivamente todas las normales rurales.

El objetivo general del proceso de adaptación de nuevo ingreso –que a instancias de la FECSM se aplica en todas las normales rurales– es que cada uno de los aspirantes exponga sus cualidades para elegir esta carrera. Y claro que es difícil que un examen estandarizado, como el del Ceneval (Centro Nacional de Evaluación), mida estas capacidades humanas y determine quién debe continuar con esta preparación. Por eso es necesario este proceso, en el cual se trabaja con exposiciones, conferencias, mesas de trabajo y talleres vinculados al eje académico; también, pruebas de ejercicio físico y conferencias acerca del desarrollo sicomotor en los niños, para el eje deportivo; talleres de danza, rondalla, música de viento, entre otros, en lo que al eje cultural se refiere; cultivo de parcelas para producir maíz, frijol, alfalfa, janamargo, garbanzo, entre otros, y crianza de cerdos, borregas, conejos, codornices, entre otros, para el eje productivo. Finalmente, para el eje que le ha dado a las Normales Rurales el método de lucha, el político, se imparten conferencias sobre la situación política y social actual de nuestro país y el mundo. A través de este proceso –cuidando de la integridad física y de las garantías individuales– se busca que el aspirante se enfrente a las necesidades y carencias de los pueblos más marginados y apartados de cada uno de los estados de la república.

El aspirante debe saber que a estos lugares es donde el maestro rural lleva la misión de educar. Son las zonas adonde ningún otro promotor de la educación llega. Por esta razón, este proceso de selección que se lleva a cabo en cada normal rural es muy importante: en él se determina qué personas serán formadas durante cuatro años como maestros rurales. La demanda que se tiene año con año y la falta de matrículas para nuevo ingreso determinaron la necesidad de este proceso de inducción. Esto es parte de lo que no le gusta a la cacique Elba Esther, y por ello llamó a cerrar las normales rurales. Volvió a usar el “argumento” esgrimido por décadas: que las normales rurales son “semilleros de guerrilleros”. Volvemos a decir algo que los hechos de manera contundente dicen todos los días: las normales rurales son semilleros de buenas personas. *Organización estudiantil semiclandestina de carácter nacional, integrada por estudiantes de las escuelas normales rurales de México

Comments

comments