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En la vacunación de niños y jóvenes no hubo vigilancia para aplicación y calidad de las inmunizaciones, observa la Auditoría Superior de la Federación. La erradicación de enfermedades como el sarampión, del que se prevé un posible rebrote a nivel mundial, no fue garantizada, toda vez que no se supervisó la eficacia de la vacuna ni el cuidado en su almacenamiento. Niños de cero a cuatro años y jóvenes de 19 a 29 años, “desprotegidos” de enfermedades como difteria, poliomielitis, rubéola y tuberculosis, entre otras. Decenas de miles de dosis fueron almacenadas incorrectamente; y de 6 millones no se comprobó su aplicación

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Falta de supervisión en la aplicación y calidad de vacunas detecta la Auditoría Superior de la Federación (ASF). El Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia), responsable del Programa de Vacunación Universal, no evalúo ni dio seguimiento al impacto de la vacunación entre niños de cero a cuatro años y jóvenes de 19 a 29 años.

Según el Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2008, el organismo no vigiló la aplicación de vacunas que previenen enfermedades como la difteria, la influenza tipo B, la poliomielitis, el tétanos, la tosferina, el neumococo, el sarampión, la rubéola, el rotavirus y la tuberculosis, “lo que denotó la desprotección de niños de cero a cuatro años y jóvenes de 19 a 29 años”.

De esta manera, no se comprobó la aplicación de 19 millones 670 mil vacunas pentavalentes, doble viral, rotavirus, BCG y contra el neumococo en entidades federativas, localidades, jurisdicciones sanitarias, regiones, comunidades y unidades de salud.

El Censia no entregó los resultados de las pruebas realizadas a poco más de 6 millones 500 mil vacunas pentavalentes y doble viral. Esta última ataca el virus del sarampión, el que, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría causar la muerte de más de 500 mil personas en 2012 por un grave rebrote en el mundo. En condiciones inadecuadas se almacenaron más de 102 mil 300 dosis de este biológico. La ASF expone que todo ello “generó incertidumbre respecto de si contaban con la potencia y efectividad necesarias para inmunizar a la población”.

Frente a la alerta de la OMS, el 29 de julio la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados exhortó a la Secretaría de Salud y al Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica a instrumentar medidas para evitar otra epidemia de sarampión.

La última se presentó entre 1989 y 1990. Entonces más de 86 mil mexicanos se infectaron con el virus y 6 mil murieron. Por ello, solicitaron que se realicen monitoreos en hospitales, escuelas, aduanas, puertos y aeropuertos para detectar posibles focos de contagio y evitar la propagación del virus.

De acuerdo con el Censia, desde hace cuatro años el virus de sarampión dejó de circular. Los últimos casos se presentaron en el Distrito Federal y el Estado de México, donde hubo 23 contagios. “El virus –advirtieron los legisladores– está presente y es importante recordar que México abre cada vez más sus fronteras, lo que provoca un pujante tráfico de personas y mercancías provenientes de todo el mundo”.

Aunque están básicamente erradicados muchos de los padecimientos que atiende el programa Reducción de Enfermedades Prevenibles por Vacunación, del Censia, en 2008 sí se presentaron contagios. Más de 900 niños menores de cuatro años se infectaron de rotavirus, rubéola, tuberculosis y tétanos. En tanto, 17 de cada 100 mil habitantes se infectó por neumococo. Un año después, se confirmó que 500 niños se infectaron de tosferina.

Para reducir enfermedades prevenibles por vacunación, se ejercieron más de 1 mil 45 millones de pesos en 2008; no obstante, menciona el órgano de fiscalización, se desconoce el número de beneficiarios atendidos, lo que, considera, refleja opacidad en el ejercicio del programa y la falta de coordinación con las autoridades competentes.

La Auditoría Superior de la Federación revela que la vacuna contra el neumococo, que según la Organización Mundial de la Salud debe ser aplicada en tres dosis, sólo se aplicó en dos. Al alterar el esquema de vacunación mundialmente aceptado, “no se protegió la salud de los niños”, enuncia.

Incertidumbre en aplicación y calidad del producto

http://contralinea.info/archivo/2010/agosto/196/fotos/negligencia/info/mas-4-6.jpgEl Censia no comprobó la aplicación de 15 millones de dosis de las vacunas pentavalente, doble viral, rotavirus y BCG, cuyo costo ascendió a más de 600 millones de pesos, en las entidades federativas. Tampoco manifestó el lugar donde se encontraban las sustancias. La ASF observa opacidad en el cumplimiento de metas y objetivos del programa y la carencia de coordinación.

De acuerdo con el Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2008, el organismo no entregó los resultados de las pruebas realizadas a más de 6 millones 500 mil vacunas pentavalentes y doble viral, aplicadas entre marzo y noviembre de 2008.

La ASF advierte que al no dar seguimiento ni establecer ningún tipo de control que asegurara la calidad de los biológicos, “se generó incertidumbre respecto de si los lotes contaban con la potencia y efectividad necesarias para inmunizar a la población contra la difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis, influenza tipo B, sarampión y rubéola”.

El Censia solicitó reducir los plazos de licitación para la disposición de vacunas SR, BCG y pentavalente para evitar un riesgo epidemiológico; sin embargo, el proveedor Sanofi Pasteur incumplió con el nuevo plazo de 24 días; “lo que demuestra que el Censia dejó a la población bajo el inminente riesgo de contraer enfermedades”, apunta la ASF.

Observa además que se benefició a Glaxosmithkline México sin que se justificara su inclusión en la disminución de plazos. Aunque el laboratorio incumplió también con las fechas, el Censia le compró 2 millones 460 mil dosis contra el rotavirus por más de 213 millones 700 mil pesos. A ninguno de los dos proveedores se les rescindió el contrato.

La venta de vacunas, pactada en dólares, benefició a Sanofi Pasteur y Glaxosmithkline México con casi 34 millones de pesos, debido a la pérdida cambiaria. De esta manera, “no se garantizaron las mejores condiciones en precio, calidad, eficiencia y economía para el Estado”.

El órgano de fiscalización constató la falta de aplicación de técnicas para la ejecución eficiente y con calidad del Programa de Vacunación en el Estado de México, Veracruz y el Distrito Federal.

Encontró que poco más de 102 mil 300 vacunas doble viral habían sido almacenadas hace más de seis meses en condiciones inadecuadas de temperatura y distribución en depósitos del Estado de México y Veracruz, por lo que tendrían que haber sido inactivadas. Y es que, menciona la ASF, la capacidad insuficiente de las cámaras frías puso en riesgo la vigencia de las vacunas, como que fueran entregadas a granel y sobre tarimas.

Además, no se aplicaron procedimientos que aseguraran su recepción ordenada, regular y sistemática, como tampoco se impartió capacitación para el manejo de la red de frío que conservara los biológicos.

En 2009 se inició una estrategia para mejorar ese sistema con una inversión de 500 millones de pesos, distribuidos entre las entidades federativas. Para este año, se previó una segunda inversión por la misma cantidad. Sin embargo, admite el Censia en el documento Programa de fortalecimiento de red de frío, los gobiernos estatales no han reportado la información requerida para ser atendidos.

El Censia pagó poco más de 702 millones 280 mil pesos para la distribución y aplicación de las 6 millones 500 mil vacunas pentavalentes y doble viral, como parte del Programa de Liberación Simplificada de Productos Biológicos. De acuerdo con la ASF, la estrategia no está fundamentada en la legislación mexicana. El programa permite reducir el tiempo de adquisición del producto sin que haya un dictamen de control.


Insuficiente cobertura contra el neumococo

http://contralinea.info/archivo/2010/agosto/196/fotos/negligencia/info/vacuna.jpgEn la aplicación de vacunas contra el neumococo, o neumo-7, no se garantizó la cobertura completa, advierte la ASF.

Inicialmente se acordó la adquisición de 7 millones 170 mil vacunas. Según verificó la ASF, sólo se enviaron 2 millones 500 mil dosis en los estados para su aplicación, sin que existieran controles que evaluaran y supervisaran su impacto en niños de cero a dos años, lo que significa que 4 millones 670 mil dosis no se utilizaron.

Bajo el esquema Seguro Médico para una Nueva Generación, que supuestamente promueve, atiende y conserva un mejor estado de salud para los menores de cinco años, el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia ejerció casi 1 mil 430 mil millones de pesos en la compra del biológico.

La aplicación de la vacuna neumo-7 consta de tres dosis que deben aplicarse a los dos, cuatro y 12 meses de edad, pues así se puede atacar la enfermedad de un 87 a 97 por ciento. De esta manera, el Censia programó atender a 2 millones 692 mil 555 niños menores de dos años; sin embargo, se comprobó que en el Estado de México, Veracruz y el Distrito Federal se aplicaron únicamente dos dosis por decisión del Consejo Nacional de Vacunación (Conava).

El Comité Técnico de Expertos en Vacunación sugirió no agregar la dosis de refuerzo, a menos que el precio de la vacuna fuera “costo-efectivo”, es decir, que el producto interno bruto per cápita sea mayor al costo por año de vida ganado.

La ASF refiere que, no obstante los riesgos que implicó esa acción, el Conava alteró el esquema de vacunación mundialmente aceptado, con lo que “dejó desprotegida la salud de los niños”. La OMS recomienda que el esquema de tres o más dosis sea el estándar de atención.

En 2009, la Secretaría Técnica del Conava admitió que nadie sabía qué pasaría con los niños que sólo habían recibido dos dosis: “Nunca se había hecho en el mundo. Ningún país usa ese esquema y se corre el riesgo de que suceda lo mismo con otras vacunas conjugadas, como la haemophilus influenzae tipo B, que a los niños les dé neumonía y meningitis a los tres años de edad porque bajaron los anticuerpos”.

El órgano de fiscalización recomendó que los estudios de costo-efectividad no sean determinantes en la prevención de enfermedades, que se sigan las reacciones de los niños que no recibieron la tercera dosis y se garantice su salud, pues no tienen por qué recibir estándares de atención menores que el resto del mundo.

Como sucedió con las vacunas pentavalentes, doble viral, rotavirus y BCG, tampoco fue posible identificar a los beneficiarios de la vacuna contra el neumococo. La falta de datos en el padrón y en los informes trimestrales impidió reconocer a qué niños se les aplicó la vacuna.

Fuera de norma, menciona la ASF, el Censia pagó 995 millones 810 mil pesos para la entrega de alrededor de 3 millones 460 mil vacunas neumo-7 al proveedor Wyeth. La compra se hizo bajo el Programa de Liberación Simplificada de Productos Biológicos, que no está fundamentado en la legislación mexicana, por lo que no se garantizó que las dosis cumplieran con las especificaciones emitidas por laboratorios especializados y que no causaran efectos adversos.

Además, el organismo desconoció si los lotes de vacunas neumo-7, entregadas por Wyeth, contaban con la caducidad registrada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios antes de ser liberadas.

Basado en las estimaciones del Consejo Nacional de Población y no en los datos de cada entidad, el Censia remitió el doble de dosis necesarias, lo que saturó los almacenes del Distrito Federal, Estado de México y Veracruz.

El informe de fiscalización describe que, hasta septiembre de 2009, en la última entidad se mantenían 50 mil 50 vacunas en espacios reducidos y fuera de la circulación de aire. Asimismo, la entrega de los biológicos a granel genera incertidumbre sobre las variaciones de temperatura que sufren, explica el órgano de fiscalización.

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Causas de la baja cobertura

Durante la Primera Reunión Nacional 2010 de Infancia, Vacunación y Centros Estatales de Capacitación, realizada el 22 de abril, el Censia admitió que era falsa la aseveración sobre que la cobertura era alta.

La Encuesta nacional de cobertura rápida 2008, del Instituto Nacional de Salud Pública, arrojó que el 60 por ciento de los niños de cero a un año presentó el esquema completo de vacunación; de dos a tres años, sólo el 27 por ciento; y de cuatro a cinco años, el 23 por ciento. Para 2009, la cobertura de la población total cuestionada, el 73 por ciento, dijo contar con la cartilla completa.

El documento Causas de bajas coberturas vacunales, realizado por la directora del organismo Vesta L Richardson López-Collada, enumera las deficiencias detectadas en la aplicación de las vacunas. Entre ellas, que el sistema de información de vacunación universal Provac dejara afuera del 25 al 30 por ciento de los niños, especialmente menores de un año. A ello se aúna el desabasto esporádico de biológicos, el retraso temporal en el esquema de vacunación y la carga excesiva de trabajo para los responsables del Programa de Vacunación Universal.

Otros factores, expone la titular, son la impunidad, la falta de personal capacitado, de vehículos y de recursos materiales, el descontrol y las condiciones inadecuadas en el almacenaje de los biológicos. También, que el esquema de vacunación sufriera tantos cambios en tan poco tiempo y que no se vigilara a los niños que no completaron su vacunación.

Vacunación, política de justicia social

El Panorama epidemiológico de las enfermedades prevenibles por vacunación en México 2010, informe realizado por el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia), sostiene que de todas las intervenciones en salud pública, la vacunación es una de las más efectivas. Considera que ello responde a razones epidemiológicas, económicas, de justicia social y de seguridad nacional.

Compromiso nacional e internacional, menciona el reporte, es mantener la erradicación de la poliomielitis y la difteria, suprimir el tétanos, controlar la tosferina y consolidar la eliminación del sarampión y la rubéola.

Durante 2008, 283 niños, el 5 por ciento de la población menor de cinco años, contrajeron tuberculosis meníngea, enfermedad que se busca erradicar con la vacuna BCG. La cantidad supera en 66 a la registrada en 2007. Las defunciones se registraron principalmente en cinco entidades: Baja California, Chihuahua, Guerrero, Michoacán y Puebla. Para 2009, la incidencia de casos disminuyó de 16 a 10 por cada 100 mil habitantes.

Respecto de la difteria, la influenza tipo B, la poliomielitis y el tétanos, enfermedades que ataca la vacuna pentavalente, el Censia expone que estánprácticamente erradicadas. Los últimos contagios datan de 2006 en el caso de la poliomielitis; 2007, en el caso de la influenza tipo B, y 2008, en el caso del tétanos neonatal. Aún más extraordinarias son las infecciones por difteria, que no se han presentado en los últimos 19 años.

Resultan comunes las transmisiones por el cocobacilo bordetella pertussis, causante de la tosferina entre niños de cero a cuatro años. En 2009 se contaron más de 1 mil 900 contagios probables y más de 500 confirmados. Ese año, hubo 44 muertes asociadas a la enfermedad.

Según el informe, desde hace cuatro años el virus del sarampión dejó de circular. Los últimos casos se presentaron en el Distrito Federal y el Estado de México, donde sumaron 23 las personas contagiadas. También el virus de la rubéola está prácticamente controlado; en 2008 únicamente se registró un caso en Nuevo León.

Se pueden observar en escala descendente las infecciones por rotavirus y neumococos. Los contagios por el virus causante de diarreas agudas que pueden llevar a la muerte se redujeron en 500 de 2008 a 2009. En tanto, la incidencia de contagios por neumococos se redujo de 17 a 16 por cada 100 mil habitantes menores de cinco años; mientras que la tasa de muertes pasó de 6.8 a 6.7.

Cobertura y supervisión bajo control: Gómez Altamirano

En entrevista con Contralínea, Misael Gómez Altamirano, director del Programa de Vacunación Universal del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia), sostiene que no se omite el control ni la supervisión en la aplicación de vacunas y censos de beneficiarios en ninguna área responsable.

Respecto de las pruebas realizadas a los biológicos, describe que están precalificados según los estándares y tienen el aval de los organismos internacionales. “Aun así –agrega–, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios los analizan de nuevo. Todas tienen pruebas de seguridad y eficacia”.

El funcionario acepta que el esquema de vacunación recomienda que sean tres las dosis en la aplicación de la vacuna contra el neumococo; sin embargo, no explica las razones por las que en 2008 sólo se aplicaron dos dosis, contraviniendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Programa de Vacunación Universal, comenta, es una estrategia líder en relación con otros países. “Todos los días, en las unidades sanitarias e instituciones públicas, se aplican vacunas y se instrumenta un paquete integrado de acciones para prevenir enfermedades”, menciona Gómez Altamirano.

El funcionario descarta que un padecimiento merezca más atención que otro para los objetivos del programa; sin embargo, los 18 casos de poliomielitis detectados recientemente en países de Europa Oriental mantienen en alerta al Censia. Así como el rebrote de sarampión que alerta la OMS podría causar hasta 500 mil muertes a nivel mundial en 2012.

Para evitar contagios, explica, desde hace 40 años diariamente se aplican dosis de la vacuna doble viral que ataca el sarampión y la rubéola. En 2008, abunda, se inició la Campaña Nacional para la Rubéola, por lo que se aplicaron más de 22 millones de vacunas. En este contexto, enuncia Gómez, se enmarca la campaña de puesta al día para revacunar a los niños menores de cinco años.

No obstante que la cobertura de vacunación alcanza al 95 por ciento de la población objetivo, Gómez Altamirano observa que hay retos que enfrentar, como que todas las vacunas tengan una cobertura adecuada y hacer participe a la población de las políticas públicas para que entiendan la importancia de prevenir enfermedades que, aunque erradicadas, siguen latentes.

Fuente: Contralínea edición impresa  196 – 22 de agosto de 2010

Publicación Contralínea internet 23 de agosto de 2010

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