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El periodista John Carlin es autor de una crónica espléndida sobre las vísperas y el día que tuvo lugar el campeonato de rugby (“palabra inglesa con que se designa un juego de origen inglés, que se juega entre dos equipos con una pelota ovalada”, nos ilustra María Moliner en su completísimo diccionario), en la Sudáfrica de entonces (1995), con Nelson Mandela, como presidente, para implantar con su elección la democracia en ese país. Mandela, en su autobiografía El largo camino hacia la libertad, narra su cautiverio al luchar por las libertades democráticas y que, al ganar en la competencia electoral, utiliza el deporte para unir a negros y blancos, como remate de la transición política sudafricana.

http://contralinea.info/archivo/2010/julio/189/fotos/opinion/exlibris.jpgEl libro de Carlin se titula Invictus (del latín, que significa vencer, y en el caso para definir a Mandela como siempre victorioso). Tiene un capitulado con la síntesis de la biografía del político negro y un relato sobre cómo Mandela logra entrar al equipo de rugby africano; primero, por medio del capitán; después con todos los integrantes del equipo sudafricano, para disputar el campeonato mundial. Se trata de un libro que deberían leer los políticos para aprender de la experiencia política que generó Mandela, coronando su trabajo que hizo posible la convivencia de blancos y negros, donde éstos son mayoría entre descendientes de holandeses e ingleses.

Invictus, traducido por María Luisa Fernández Tapia, si bien tiene como finalidad la gestión política de Mandela, para integrarse él como parte de la afición por ese deporte, se centra en la formación de un político que, aparentemente, no parece serlo. Pero Nelson Mandela deja claro que, desde sus años como luchador social por la liberación de su pueblo contra el despotismo holandés-inglés –sus 27 años encarcelado con la posterior negociación para ser dejado en libertad con su remate electoral–, siempre estuvo autoforjándose como un político de transacciones democráticas, tolerante, laico y, ante todo, sin la menor motivación por la venganza, que le permitió ser un consumado republicano.

Mandela logra tener lo que Max Weber denomina carisma, es decir: “Una personalidad política atractiva y con poder de convencimiento, creador de una singular revolución que destruyó el apartheid y logró la unificación con reconciliación de todos los sudafricanos (blancos y negros)”. Con su gran capacidad, Mandela concluye su obra política, pues al ganar el equipo sudafricano el campeonato de rugby, al que éste siempre estuvo apoyando y materialmente usando su camiseta, y su elección a la Presidencia, evitó la guerra civil y el país logró implantar la paz.

Ficha bibliográfica:

Autor: John Carlin

Título: Invictus. El factor humano

Editorial: Planeta Mexicana, 2009

cepedaneri@prodigy.net.mx

Fuente: CONTRALÍNEA 189 / 04 DE JULIO DE 2010

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