¡Aguas Tamaulipas!

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Sesenta mil familias de diversos municipios del sur de Tamaulipas sufren por el desabasto de agua, esto aun cuando la temporada fuerte de sequía apenas empieza, y de retrasarse las lluvias, el problema será más evidente.

Edgar Ramírez

Ciudad Victoria, Tamaulipas

Municipios como Bustamante, Tula, Miquihuana, Palmillas y Jaumave, son algunas de las localidades que corresponden a la zona semiárida de Tamaulipas (cuarto distrito), que año con año se enfrentan al problema de sequía mucho antes de que inicie la temporada.

Las autoridades operadoras de los programas de agua, confirman que tan solo en estos municipios del Cuarto Distrito son más de 3 mil familias que padecen sed.

En la zona centro, ya contando con los 3 mil del sur, son más de 20 mil familias que carecen de servicios de agua potable y estos son como todos los años, los más afectados por el estiaje.

El director general de la Cuenca Golfo Norte, Roberto Schuldes Dávila, agrega que también la región fronteriza sufre problemas de desabasto, ya que esta zona concentra una población de 40 mil familias que carecen de este servicio en sus hogares, al estar ubicados en predios irregulares y de difícil acceso de los servicios básicos.

Con información basada en informes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este otro numeroso grupo de familias se ubican en las zonas urbanas de las ciudades de Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo.

A pesar de que la Comisión Estatal del Agua, que encabeza Sabás Campos Almodóvar, anunció que en este año se estarán reforzando las acciones en busca de nuevas fuentes de abastecimiento, tan solo en los municipios del semidesierto conformado por Jaumave, Tula, Palmillas, Bustamante y Miquihuana, son golpeados por la ola de calor y por la falta del vital líquido.

“En estos lugares este organismo ha iniciado una serie de trabajos en busca de agua para el consumo de la población; sin embargo, las fuentes de abastecimiento localizadas arrojaron que el líquido encontrado no era apto para el consumo humano, debido a que los análisis realizados revelaron que contenían importantes cantidades de sales y minerales”, señaló.

Destacó que a pesar de esto, se continúa trabajando en estos municipios para lograr encontrar mantos acuíferos y poder extraer agua para abatir el rezago que se tiene en estos municipios.

Agregó que en la problemática que enfrentan los municipios de la región fronteriza, el problema es el crecimiento desmedido que han tenido estos centros poblacionales, ya que la mayor parte de la población se ubica en zonas irregulares, por lo que es imposible para los Ayuntamientos u organismos del agua, poder introducir este tipo de servicios.

El SMN lo advirtió…

A inicios de mayo del presente, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que en la mayor parte del norte del país, los Estados verían fuertemente golpeados por la ola de calor y sequía.

Y que el pronóstico estacional por entidad federativa reveló que en Tamaulipas, Aguascalientes, Coahuila, Hidalgo y Tlaxcala, la precipitación mensual será menor a 70% respecto a ese promedio.

Sólo en seis entidades –Baja California, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán– se esperan niveles superiores a los de años previos.

A nivel nacional se pronostica 12% menos lluvia.

En tanto, el Monitor de Sequía para América del Norte reportó que marzo de 2010 fue el más seco en México de los últimos 69 años.

“La lámina de lluvia mensual a nivel nacional fue de 7.1 milímetros, que corresponde a 53.6% por debajo de lo normal. Todos los Estados reportaron porcentajes de anomalía negativa”, consignó en su informe mensual.

Para el período del 28 de febrero al 30 de marzo, la Comisión Nacional del Agua reportó un decremento en los niveles de las presas destinados para riego de entre 60 y 80% en las regiones noroeste, central norte, noreste, centro y sur.

Fernando Romero, subgerente de Pronóstico a Mediano y Largo Plazo del SMN, aseveró que la sequía registrada a partir de febrero en diversas regiones ha afectado a la agricultura y a la ganadería.

Aseguró que la sequía llega, lentamente se establece y se retira, pero no significa necesariamente que no llueva sino también que la precipitación no se produzca en el volumen o con la regularidad de años previos.

En el caso 2009…

El año pasado, en este mismo período, la sequía comienzaba a reflejar sus estragos en la región del IV Distrito, donde 45 comunidades rurales padecían de sed, por lo que se puso en marcha un programa especial para llevar el vital líquido a través de pipas a las comunidades más afectadas.

Sabás Campos Almodóvar, director de la Comisión Estatal del Agua en Tamaulipas, reconoció en ese momento que la situación más difícil se vivía en comunidades de los municipios como Tula, Miquihuana, Bustamante y Jaumave, donde la ausencia de lluvias había provocado que los manantiales naturales y los pozos estén casi agotados.

“En estos municipios hay por lo menos 45 ejidos que se encuentran sin agua, donde la sequía esta muy marcada y existe un total desabasto del vital líquido para las familias” (julio de 2009), afirmó.

“Y de no presentarse lluvias, la situación se podría agravar y aumentar el número de poblaciones que sufran desabasto del vital líquido en esa región semiárida”, sostuvo.

Lluvias a la baja el CC…

Información del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM indica que el incremento de la temperatura en México por el Cambio Climático (CC) traerá, como consecuencia, una baja en las lluvias entre 5 y 10 por ciento para 2040.

En su estudio “El cambio climático global, ¿Qué significa?”, incluido en el libro ‘Más allá del Cambio Climático’, publicado por el Instituto Nacional de Ecología (INE), se indica que la disponibilidad de agua disminuirá entre 10 y 20 por ciento.

En 1955, la disponibilidad media del líquido en el país era de 11 mil 500 metros cúbicos por habitante al año, pero por el crecimiento demográfico, para 2020, esa disponibilidad descenderá a 3 mil 500 metros cúbicos per cápita al año, indica el INE.

Anualmente, México recibe 1.51 billones de metros cúbicos de agua en forma de precipitación. De ella, 72.5 por ciento se evapotranspira y regresa a la atmósfera, 25.6 por ciento escurre por los ríos o arroyos y sólo 1.9 por ciento restante se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos. Las lluvias en un 67.3 por ciento se concentra de junio a septiembre.

La Conagua informa que Tabasco es la entidad donde más llueve, mientras que Baja California Sur es la más seca.

En 2006 se registró a nivel nacional la precipitación más alta con 808.2 mm, que fue 4.7 por ciento superior a la media histórica del período registrado de los años 40 a la actualidad.

Los más afectados…

Son 20 Estados de México los que viven de estos 100 sitios bajo veda y que entrarán en grave crisis: Sonora, Durango, Guanajuato, Zacatecas, Nuevo León, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Aguascalientes, Coahuila, Morelos, San Luis Potosí, Querétaro, Baja California Sur, Baja California, Tamaulipas, Jalisco, Puebla y Distrito Federal.

Sobreexplotación de mantos…

Ante el grave problema de estiaje y ante la falta de lluvias, varios Estados del norte del país se han visto también ante la situación de la sobrexplotación de los mantos acuíferos.

Según el Programa Hidráulico Regional de la Conagua, en los últimos años, de 653 acuíferos que tiene el país 104 son sobreexplotados, 17 tienen problemas de intrusión marina, 17 enfrentan salinización de suelos y aguas subterráneas salobres.

La cuencas seis, siete y nueve que comprenden los Estados de Durango, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas, Chihuahua y Zacatecas, suman 208 acuíferos, de los cuales 43 están explotados y 12 tienen salinización de suelo.

óscar Gutiérrez, titular de la Dirección Regional de Cuencas Centrales del Norte de la Conagua, asegura en un informe que se agrava cada vez más la sobre explotación en la región.

“En el norte, la recarga que se registra es de 519 millones de metros cúbicos y una extracción de mil 10 millones de metros cúbicos”, dijo.

“Estamos extrayendo el doble de lo que es la recarga natural, por ello es que los niveles de los acuíferos siguen en descenso”.

A partir de la década de los 70 ha aumentado sustancialmente el número de acuíferos sobreexplotados, de 32 en 1975, aumentó a 80 en 1985, y de 97 en 2001 a 104 en 2005.

Ante este panorama se sigue buscando la concertación con los principales usuarios del agua para encontrar una serie de acuerdos que permitan reducir la extracción de agua.

Señaló que el punto clave es ver cómo puede pasar la zona norte de un sistema de economía regional que gira con una base de extracción 1 de mil 10 millones de metros cúbicos de agua, incluyendo todos los usos, a que siga con ese progreso y con expectativas de futuro pero utilizando 519 millones de metros cúbicos.

“El reto es encontrar una transición pacífica que nos permita llegar a ese escenario de sustentabilidad, que se de sin problemas graves de desempleo”.

El funcionario añadió que el país se empieza a encontrar con límites en la disponibilidad del líquido, lo que en está generando diferentes grados de sobreexplotación y de escasez.

“De continuar así, la utilización insostenible de los recursos hídricos será un factor limitante del desarrollo económico y social con equidad”, afirmó.

“También es de esperar que un aumento de escasez y competencia por el uso de los recursos hídricos, incremente el riesgo de conflicto social por su utilización y presiones al uso ambiental del agua, comprometiendo a su vez la estabilidad social y la sustentabilidad ambiental”.

Expuso otras alternativas como el Plan Meva, que contempla la recargar los acuíferos desviando el agua de los ríos a represas.

“Todo este tipo de propuestas deben de ser analizadas en su justa medida”, manifestó.

“Hay proyectos como el Plan Meva, que no se debe de descalificar ni descartar, pero que en el análisis de las opciones tendríamos que primero pensar si no es más importante hacer un uso más adecuado del agua que si tenemos, a pensar en traer agua para seguirla desperdiciando como actualmente lo hacemos”.

Proyecto Meva…

El proyecto propone construir presas para captar el agua excedente de los ríos que desembocan en el mar y, con ello, recargar los mantos acuíferos.

El agua de la lluvia que llega a los ríos sea desviada a presas.

El agua almacenada servirá para su aprovechamiento en la agricultura y la ganadería.

Al infiltrarse el agua de la presa, permitirá recargar los mantos acuíferos.

Algo para saber…

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua revela que el problema de sequía en México no es un tema nuevo.

Nuestro país ha padecido los efectos de la sequía a lo largo de su historia. Aún cuando no se conocen con exactitud las fechas en que ocurrieron, se sabe de la existencia de períodos de sequía en el México antiguo. Se tiene conocimiento de una severa sequía ocurrida en 1450.

“En esos años llovía fuego, se perdían las cosechas y bajaba el nivel de la laguna”, sostiene Diego Durán en su Historia de las Indias de la Nueva España e islas de tierra firme.

Señala que, viendo el rey la mortandad que había, “dioles licencia y permiso para que pudieran salir del reino a buscar qué comer y de esta vez dicen que salieron muchos que nunca más volvieron|.

Hambre, migración y muerte eran el resultado de estos períodos de ausencia de lluvias, que alteraba no sólo la actividad agrícola sino la vida misma de las comunidades. Pero, ¿qué es la sequía?, ¿cuáles son las causas de este fenómeno natural?

En términos generales se refiere a la percepción que una sociedad puede tener acerca de la ausencia o escasez de precipitaciones en un período y en un lugar determinados, respecto a lo que históricamente ha ocurrido.

En la región norte de nuestro país, los habitantes piensan que hay sequía cuando deja de llover cinco o seis años. En algunos países, como Francia o Alemania, para que eso ocurra basta con un mes sin lluvias.

La sequía es una condición normal y recurrente del clima. Ocurre o puede ocurrir en todas las zonas climáticas, aunque sus características varían significativamente de una región a otra.

No hay que confundir la sequía, que es una aberración temporal, con la aridez, ya que esta última prevalece en las regiones con bajas precipitaciones y es una condición permanente del clima.

La sequía se define como un conjunto de condiciones ambientales atmosféricas de muy poca humedad que se extienden durante un periodo suficientemente prolongado como para que la falta de lluvias cause un grave desequilibrio hidrológico y ecológico. El agua deja de fluir en ríos que normalmente no se secan y los lagos y lagunas se convierten en valles áridos.

La vida se complica

A mayor tiempo sin la presencia de lluvias, la sequía tiende a ser más aguda. Una sequía puede ser incipiente, moderada, severa, crítica y catastrófica. La frecuencia, duración, magnitud, extensión espacial y severidad de la sequía son analizadas nivel de cuenca.

Del total de las sequías registradas durante los últimos siglos, las más graves ocurrieron a lo largo de 1849 a 1852 y en 1891 y 1892. Afectaron particularmente la zona norte del país, provocando una carestía de los alimentos básicos y el aumento en los precios del maíz, frijol y trigo.

Desde 1996 hasta 2003 han sido años deficitarios en lluvias, por lo que desde 1993 y, en buena medida, hasta la fecha ha sido uno de los períodos más drásticos y prolongados de deficiencia de agua. La sequía en muchas partes del norte aún no termina.

Los desastres naturales, tales como la sequía en su fase más crítica, constituyen detonadores de situaciones sociales, económicas y políticas preexistentes.

En el momento de la emergencia afloran conflictos, relaciones y situaciones que no aparecen con tanta claridad cuando la vida no es alterada por la ausencia o escasez de agua.

Por otra parte, desde el inicio de las investigaciones se reconoció que el cambio climático aumentaría la frecuencia y severidad de las sequías, con efectos mayores en las zonas áridas.

En la figura se reproduce el mapa de severidad de la sequía incluido en la Primera Comunicación de México a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (Semarnap, 1997).3

Las Presas

El calor y la falta de humedad que se ha dejado sentir en la entidad, aunado a la falta de lluvias provocaron ya que las que las presas hayan perdido niveles importantes de agua, situación que prendió los focos amarillos entre las autoridades hidráulicas de la entidad.

De acuerdo con el último reporte emitido por la Comisión Nacional del Agua (CNA) señala que en los último cuatro meses las presas han perdido hasta 725 millones de metros cúbicos (mmc) de agua, aunque solo el 40 por ciento fueron por la evaporación y el resto, debido al uso común, como es el riego y consumo humano.

Y es que según la CNA a principios de este año, las presas tamaulipecos en su conjunto tenían un registro de almacenamiento de casi tres mil 500 millones de metros cúbicos, no obstante, para mediados de junio, esta cifra disminuyo a 2 mil 700 mmc.

De acuerdo con la dependencia este número significa que el almacenamiento tuvo una considerable disminución de poco mas de 724 millones de metros cúbicos de agua menos, cifra que equivale que presas como la Marte R. Gómez en el norte de la entidad sea llenada en su totalidad.

Aún y cuando en varias regiones de Tamaulipas las precipitaciones pluviales ya han estado haciendo su presencia, estas no han podido recuperar el nivel de las presas, ya que la lluvia no ha podido superar la evaporación consecuencia de las altas temperaturas.

El nivel general de las presas de la entidad se encuentra, según la CNA, en un 43 por ciento de su capacidad, es decir, menor a la mitad lo que ha prendido los focos amarillos entre las autoridades, tanto estatales como federales.

Nos falta agua, pero…

En Tamaulipas, siempre está en la memoria el famoso acuerdo celebrado entre Estados Unidos y México el 3 de febrero de 1944.

Es un texto de 22 páginas que contiene 28 artículos y que al iniciarse evoca la frase del Benemérito de las Américas Benito Pablo Juárez García que reza: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Este tratado se firmó en medio de las inquietudes internacionales por la Segunda Guerra Mundial y manifiesta paradójicamente a lo que hoy ocurre que: “Mientras en Europa y Asia se suscitan discordias y se prolonga la lucha, en América, el Tratado de aguas demostró cómo, cualquier problema, por complicado que sea, se puede resolver en beneficio de los países concernientes. Deseamos de todo corazón que de hoy en adelante en todo el continente Americano, desde Alaska hasta Patagonia, imperen la buena voluntad y el respeto mutuo”.

En la introducción se explica que este tratado de aguas tiene su origen en el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre estados Unidos y México firmado en Guadalupe Hidalgo, el 2 de febrero de 1848 y que solamente reglamentaba para fines de navegación las aguas de los ríos Bravo (Grande) y Colorado.

En este nuevo tratado , el de 1944 se estableció fijar y delimitar claramente los derechos de las dos Repúblicas sobre los ríos Colorado y Tijuana y sobre el Bravo, de Ford Quitman, Texas, estados Unidos de América, al Golfo de México.

De acuerdo a ese tratado a México le corresponden un mil 8509 millones de metros cúbicos cada año, que provienen del Rio Colorado, además de escurrimientos del Rio Bravo, mientras que a Estados Unidos le toca un volumen de 432 millones de metros cúbicos cada año, principalmente del Bravo, procedentes de sus ríos aforados, sobre todo del Rio Conchos. Esta entrega se hará en ciclos de cinco años.

Según lo ha manifestado por el Gobierno Mexicano y el gobernador de Texas Rick Perry, México tiene una presunta deuda de mil 700 millones de metros cúbicos de agua. Estas medidas siempre han tenido en la desesperación a los campesinos que han desatado toda una serie de protestas en varias ciudades afectadas como Matamoros.