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Los panistas están arrasando. Saben que el calderonismo, en la administración federal, tras su fracasada alternancia enganchada a la del foxismo, llegó a su fin. Les restan, si antes no aborta la renuncia del inquilino de Los Pinos, gestada en su mal gobierno asido al militarismo, dos años para coronar sus festividades del bicentenario de conformidad a la frase popularmente acuñada del “año de Hidalgo, chingue a su madre el que deje algo”.

La corrupción de los azules para embolsarse los dineros del pueblo, hacer negocios al amparo de la impunidad y poner a sus amigos “donde hay” no tiene precedente, pues lo han hecho en nueve años y medio. Los municipios y estados a su cargo han sido saqueados. Y sus actos y omisiones causaron perjuicio a los intereses públicos y de su buen despacho, cuyo factor común es el enriquecimiento ilícito, y los hace merecedores a los juicios político y penal, pues interrumpen la observancia constitucional por el incumplimiento de sus obligaciones.

En ese antirrepublicanismo panista, Sonora, último bastión del Partido Acción Nacional tras el proceso electoral de 2009, es su confirmación. Y por uno de esos enredos administrativos-gubernamentales –a consecuencia del incendio de la Guardería ABC, establecida en Hermosillo, fallecieron 49 niños (desde recién nacidos hasta de cinco años) y 79 más quedaron enfermos y marcados para toda su vida–, están en un brete el exdesgobernador Robinson-Bours, Calderón Hinojosa, todavía en el cargo presidencial, y el encubrimiento de Guillermo Padrés Elías (que ya enseñó el cobre y tiene a los sonorenses sumidos en la desilusión) a Bours.

El hermano y el cuñado de Padrés son los gestores para negocios y cobro de comisiones (pendientes, que los boursistas en su huída ya no pudieron recaudar, y las de este sexenio). El que fuera procurador (encubridor de los beneficiarios de la guardería incendiada y protector de Ricardo Robinson-Bours, hermano-cómplice del entonces desgobernador) fue ratificado con base en que Calderón iba a nombrar al sustituto. Pero se trataba de mantener el nexo de complicidad de Calderón y Padrés con Bours para que no sea llevada ante los tribunales la prima hermana de la señora Margarita Zavala, una de las acusadas e indiciadas por el homicidio de los 49 niños que, perversamente, se ha calificado de culposo, cuando a todas luces es doloso. Y porque entre los responsables de haber subrogado la guardería está el entonces director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Molinar Horcasitas, ahora en la plataforma para la candidatura presidencial y uno de los favoritos de Calderón y su esposa.

Hecho Sonora su botín, Padrés ya expidió un decreto, reservando la información por 10 años, en relación con la remodelación millonaria de la Casa de Gobierno, que se calcula en casi 100 millones de pesos. Padrés y su familia quieren vivir en un palacete, que para eso ganaron (y engañaron a los electores) la gubernatura que manejan para su beneficio. Los intereses de Calderón-Padrés-Bours son ya los mismos. A más de un año del hecho, hasta el encargado de mandar construir una tumba-símbolo en el panteón municipal hermosillense se embolsó el dinero. Y apenas, tramposamente, Calderón recibió a algunos padres de los niños muertos y otros de los que sobreviven con secuelas de las pavorosas quemaduras, para una vez más hacerla de charlatán y mentirles. Hay total complicidad, pues hasta la Suprema Corte de Justicia se ha negado a completar el informe que daría pie al deslinde de responsabilidades penales y políticas de Bours, sus exfuncionarios, y Molinar Horcasitas. Y, en una de esas averiguaciones, al mismo Padrés por querer tapar el infanticidio.

Bours, Calderón y Padrés han dejado pasar el tiempo para escapar al deslinde penal y al juicio político. Calderón es tapadera de la prima hermana de su esposa Margarita Zavala y cómplice de Bours y Padrés para sepultar en la impunidad a Molinar Horcasitas. Por eso es que un año después ni la Suprema Corte ni la Procuraduría General de la República (PGR) han procedido con su, respectivamente, dictamen y consignación. Cerrando el circuito de hacer de Sonora un botín económico de Bours y Padrés, donde los intereses perversos de Calderón y Margarita Zavala tratan de ocultar los homicidios dolosos de que fueron víctimas los niños. Y la desgracia que dejaron en sus familias y en las que han de cuidar de 79 más que padecerán el resto de sus vidas los males sicológicos y físicos por el infierno creado por negligencia y omisión de los funcionarios que escapan a las sanciones, no menores a 50 años, que merecen por sus conductas dirigidas al botín económico, intereses personales y mutuos encubrimientos.

En su larga despedida, los panistas, que naufragaron en su incapacidad política, corrupción y abortaron la alternancia, han dejado huellas de su ineficacia. Sólo se hartaron del saqueo, siendo estúpidos para las transacciones. Colocaron a sus amigos en los cargos, dejando que sus adversarios caídos en delitos se fueran por la libre. A Bours, el ya desgobernador Padrés le está permitiendo que venza el término constitucional para el juicio político.

Como en todos los problemas de competencia federal, el señor Calderón no toma decisiones ni sobre la marcha de los asuntos que demandan soluciones ni en el mediano plazo, esperando que el tiempo devore su sexenio para irse como llegó: ahogándose en su incompetencia total. Y es el santo y seña de todos los panistas, al cual no ha escapado el señor Padrés Elías, que por el esperanzador voto de los sonorenses fue electo gobernador, siendo ya la decepción. Ni gobierna ni administra. Pero sus parientes se han ido sobre la parte del botín que dejó Bours, cuando éste hubo de escapar tras las consecuencias del incendio de la guardería y, cínicamente, para burlarse, ante el luto y dolor de las familias de los 128 niños calcinados, eructó: “Duermo como un bebé”.

Calderón, Bours, Padrés y Molinar Horcasitas actúan como un cuarteto de pillos. No han resuelto las demandas legales del infierno de la guardería y los padres buscan respuestas en la PGR, en la Suprema Corte, en la Presidencia de la República, en la Procuraduría sonorense y en todas las instancias donde han interpuesto sus reclamos de justicia penal para los implicados. Sólo que está de por medio la prima hermana de Margarita Zavala y ésta es la “vicepresidenta”, la otra Mart(h)a Sahagún, protegida por su esposo Felipe Calderón. Por eso no se mueven y le dan largas al problema donde están enredados los intereses y complicidades de los cuatro fugados de los tribunales.

Pero una vez más la impunidad es escudo de los funcionarios que actúan como delincuencia súper organizada, la otra cara de la delincuencia organizada. Mientras el pueblo parece, en la superficie, resistir pacíficamente la violencia, el abuso del poder y las complicidades de Calderón, Molinar Horcasitas, la prima hermana de Margarita Zavala y, en consecuencia, ésta como corresponsable, y de Guillermo Padrés con su protegido Robinson-Bours.

cepedaneri@prodigy.net.mx

CONTRALÍNEA 185 / 06 DE JUNIO DE 2010