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La explotación del yacimiento más importante de gas natural no asociado de México

-en manos de consorcios extranjeros- no ha favorecido a la economía ni a pemex. La producción de hidrocarburos y sus derivados no crece como se presumió, mientras las comunidades rurales cercanas se van quedando en el abandono por la falta de empleo y por las terribles jornadas laborales que imperan en las compañías transnacionales

“ Y, además, ¡qué nos importan los hombres!Lo único que cuenta es el petróleo. Sí, el petróleo.¡Gracias  Señor, por tu infinita bondad! Amén”

Reynosa, Tamaulipas

Es el camino hacia el ejido Alfredo Bonfil. Una densa cortina de polvo cubre la miserable vivienda de don Doroteo quien, a pesar de radicar sobre la superficie del más grande tesoro energético que existe en el noreste del país, no cuenta con trabajo desde hace meses, cuando fue despedido por no tener “estudios” y “por rebasar los 60 años de edad”.

Durante varios lustros, el hombre de humilde aspecto y de ropas raídas, se empleó regularmente en distintos quehaceres relacionados todos con la instalación de ductos y la excavación de zanjas para los campos de perforación del Complejo Petroquímico de Burgos -el mayor productor de gas de la nación-, hasta que las compañías contratadas directamente por Petróleos Mexicanos fueron desplazadas por los conglomerados internacionales que arribaron a la zona a partir de 2004.

Estos acapararon la obra pública con Contratos de Servicios Múltiples (CSM), creados durante el sexenio foxista para privatizar el sector, según especialistas.

Doroteo Hernández Valerio sacude su mano al preguntársele cuándo volverá a trabajar en los pozos, pues acusa a los gestores de pemex y de las empresas foráneas de tratar a los comuneros y a los vecinos de su aldea con la punta del pie.

“A nosotros los campesinos nos ven como Dios a los conejos: chiquitos y orejones. Yo tengo laborando en esta región desde hace muchos años y cada vez está peor.

“Estamos abandonados del gobierno y de pemex; no tenemos seguro, nosotros no tenemos apoyo de nada. Nos rascamos como dice el dicho, con nuestras propias uñas”, describió enfadado.

Hace un año este trabajador participó en la instalación de un gasoducto desde la batería Monterrey hasta la estación Oporto. Fueron 47 kilómetros de tubería. Cuando concluyó ese tramo lo dieron de baja porque “según el reglamento de la empresa “protexa” excedía la edad para estar en los campos de producción.

Relata: “Ustedes me están discriminando cuando yo todavía puedo desempeñar un trabajo, les mencioné, pero me respondieron que no cumplía con sus lineamientos internos.

“La compañía me dijo: fírmele aquí primero y ya luego le vamos a resolver si le damos contrato o no. Me dieron solamente 600 pesos por el tiempo que estuve, que fue un año, más mil pesos de supuesto aguinaldo y todavía me preguntaron que si estaba contento”.

Solitario, desde que su esposa Lorena falleció por problemas estomacales, el anciano subsiste de los pocos pesos que consigue arrendando unas tierras y de la ayuda que ocasionalmente le dan unos familiares, aunque asegura que todavía tiene energía para mantenerse él mismo.

Sabedor de que el subsuelo por donde pasan sus parcelas posee valiosos mantos de gas natural, esa riqueza, aduce, nunca ha salido a relucir al exterior; tampoco les confieren apoyos sustanciales, por eso los pueblos se van quedando vacíos por la aplastante miseria que los rodea.

Desprecio y despojo

El anciano denunció que existe una fraguada cadena de anomalías y corrupción en las regiones de la Cuenca de Burgos (que en 50 mil kilómetros cuadrados se extiende por los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila) para engañar a los ejidatarios, abusar de su pobreza y ofrecerles “gato por liebre” al invadir su territorio.

“Sea en pemex o sea en las compañías que le trabajan a pemex, la mayoría son unos sinvergüenzas. Aquí llegó con nosotros un ingeniero y nos dijo que necesitaba hacer un camino para el tránsito de camiones con carga voluminosa. Fue y se reunió con el comisario ejidal, otro mano larga y nos propuso pagar 5 mil pesos cuando un solar de 20 metros por 60 en el ejido cuesta 100 mil pesos. El agarró 150 metros por 11 ¡imagínese!”.

“Al final un vecino y él se arreglaron en 50 mil, pero qué va de cinco mil a 50 mil pesos, ahí se mira la sinvergüenzada. ¿Cómo es posible que a nosotros nos hagan injustos evaluos cuando los señores de cuello blanco se llevan millonadas de pemex? y ¿qué les hacen?, nada”, criticó el entrevistado.

Al descender la noche en la zona rural a donde llegó hace 40 años procedente

de Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí, el exobrero de la Cuenca de Burgos cuenta que muchas han sido las falsas esperanzas que se hacen los lugareños de escapar de la pobreza, aquí, donde están vaciando los recursos naturales.

Mientras tanto don Doroteo lamenta no ver aún el progreso que tanto se auguró para esta parte de la nación. Sólo voltean a verlos, dice, en época electoral.

“El gobierno viene nada más cuando necesita el voto, hasta ahí. Estamos abandonados por nuestro presidente Felipe Calderón, que se autoproclamó el ‘presidente del empleo’. Nos ofreció trabajo, apoyo al campo, pero ha sido todo lo contrario.

“Yo le suplicaría que nos pusiera más atención. Somos iguales seres humanos. Desgraciadamente tenemos un nombre que se llama: campesino. El gobierno tiene una trampa en la que nosotros debemos darle la tarjeta de votar para que nos den una despensa”, manifestó molesto.

Con sus manos castigadas por labrar el campo y por hacer labores de albañilería, este desempleado de Burgos pica chile y tomate para prepararse una modesta cena.

No posee siquiera una pieza de carne que llevarse a la boca, como quizás a los trabajadores de pemex y a los de las empresas transnacionales les sobran. Don Doroteo no tiene elección: o come chile y tortillas o se muere de hambre.

Es por ello que para él la reserva de Burgos, cuyo complejo procesador de gas fue reactivado con una inversión aproximada de tres mil 400 millones de pesos, sólo ha servido para que otros se adueñen del energético en base a deprimentes condiciones laborales que incluyen extremosas temperaturas y medidas de seguridad inapropiadas.

“Petróleos es la empresa más rica del país y la mejor pagada, pero su personal es un corrupto. Las otras compañías también se ensañan con los trabajadores porque nos dan un sueldo mínimo o nos pagan cuando les da su gana.

“Hace dos años estuve laborando en la batería Monterrey y me corrió un ingeniero contratista, porque le supliqué al gerente que le pagara, para que él nos pagara a nosotros. Con eso que yo le dije al gerente el ingeniero encargado de la obra me despidió.

“He trabajado con muchas compañías y en casi todas es lo mismo, aún cuando desempeñamos oficios arriesgados. Una vez el capataz nos dijo que nos metiéramos a un arroyo peligroso porque si no iba a echarnos. Uno de los compañeros se quedó atorado y otro quedó lisiado de la columna vertebral. Anda uno a lo que Dios diga”.

Falsedad y entreguismo

En 1996, cuando el gobierno federal abrió la explotación de la Cuenca de Burgos a la iniciativa privada, se anunció con ostentosidad que dicho complejo petroquímico se convertiría en el más importante polo de desarrollo para la región.

En 2003, en el marco de la firma del Convenio de Coordinación para el Programa de Ordenamiento Ecológico del proyecto, Raúl Muñoz Leos, entonces director general de Petróleos Mexicanos, aseguró que se incrementaría la producción de gas natural no asociado, que se dejaría de comprar el energético al extranjero y que se reduciría su precio.

Pero aún cuando han transcurrido varios años no solamente se sigue comprando el gas al exterior (el 20 por ciento del total) sino que los niveles de producción no han despegado y, lo peor todavía, es que el progreso de las comunidades rurales no llega y algunos municipios que se ubican en la cuenca siguen zambullidos en la pobreza.

Según rubricó el periódico El Siglo de Torreón el 19 de mayo de 2004, los otrora gobernadores -priistas- de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba; de Nuevo León, Natividad González Parás y de Coahuila, Enrique Martínez, participaron para echar a andar el proyecto -panista- durante la administración de Vicente Fox y se pronunciaron por velar por los intereses de los “ejidatarios, comuneros, pequeños propietarios y agricultores” de la zona.

No obstante, a pesar de haber dispuesto los mandatarios su “incondicional bendición” las promesas no se han cumplido. Lejos han quedado los beneficios para las poblaciones que coinciden en los campos productores de hidrocarburos, afectados por la discrecional privatización de recursos naturales.

El mismo Felipe Calderón cuando era titular de la Secretaría de Energía (sener) y el hoy presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, César Nava Vázquez, en su calidad de consejero del área jurídica de la paraestatal, impulsaron la apertura de la Cuenca de Burgos a los conglomerados internacionales con el motivo de urgir la inyección de recursos para sofisticar la tecnología obsoleta de la petrolera mexicana, ubicada en el lugar onceavo del ranking mundial.

Por lo pronto en la brecha El Becerro, que divide el lugar por donde están distribuidos los campos de exploración y perforación de Torrecillas y Cuitláhuac, las estaciones Torrecillas 1 y Cuitláhuac número 4 -con sus respectivos pozos-, el escenario de indigencia y olvido es agobiante.

Tanto las instalaciones de pemex lucen descuidadas, sin vigilancia y las comunidades rurales de las inmediaciones también están visiblemente afectadas por la carencia de beneficios sociales.

En el ejido Rojo Gómez se encuentra una de las pocas misceláneas, sin un solo cliente en horas. La única escuela que existe por el lugar se sitúa en el ejido Tlaxcala. Es una primaria de la conafe (Consejo Nacional de Fomento Educativo), misma que sufre de un ausentismo que alcanza hasta el 80 por ciento.

Aquí, en el corazón de la multimillonaria Cuenca de Burgos escasean los servicios médicos. Las mujeres parturientas deben salirse semanas antes de dar a luz, porque la agrestes brechas hacen de los 33 kilómetros (que hay desde el rancho El Orégano hasta Reynosa) un trayecto de dos horas, aproximadamente. Los enfermos corren con la misma suerte.

Este camino de mezquites y nopaleras conecta con el municipio de China, Nuevo León, y es utilizado por las empresas que están subcontratadas por las multinacionales como la gigante española Repsol (que fue creada en 1996); la brasileña, Petrobras; las estadounidenses Schulemberger y Halliburton, entre otras.

Saqueo y falta de transparencia

Ignacio Tapia Martínez, campesino del ejido Rojo Gómez, fustigó la negligencia de la parestatatal y la opaca operación de las compañías energéticas, que no han cumplido su compromiso social, atentando contra los objetivos que se signaron cuando se les dio entrada: de mejorar el entorno, reactivar la economía local y crear fuentes de empleo. El abandono de cientos de pozos de perforación comidos por la maleza da cuenta de ello.

“Aquí no hay lo que se dijo, que le iban a dar preferencia a las personas que habitamos los ejidos. Tenemos gentes que vienen haciendo carbón o trabajando en otra cosa porque las compañías no los aceptan, porque no tienen estudios y porque gente de afuera viene aquí a quitarles el trabajo.

“Si no nos dan empleo no es por falta de conocimiento, porque el trabajo lo conoce toda la gente. Los beneficios no han aparecido y en cambio han habido muchas fugas (de combustible), animales muertos, todo el tiempo padecemos de eso. No nos pagan los animales que se nos mueren a causa de las fugas que hay.

“Se intoxican de los desechos que quedan en el terreno. Los borregos comen de ahí, porque contiene un producto que les gusta y nomás con probarlo se mueren y no nos los pagan. Todos los años tenemos el mismo problema. Hay veces que las compañías sacan unos lodos negros en trailers y como no están bien adecuados los van tirando. Inclusive, eso lo hacen hasta a propósito”, precisó el campesino.

Ignacio lamentó que a casi una década del arribo de las firmas extranjeras a esta zona del mapa geográfico, la comunidad se mire peor de pobre. Explicó que las transnacionales trabajan con terceros (outsourcing), en quebranto a la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas (LOPSRM).

“La gente emigró del pueblo y antes había más gente aquí. Se fueron casi todos a otros lugares y al otro lado, porque aquí no hay suficiente trabajo y si los ocupan están mal pagados.

“Con el simple hecho de cambiarlos de plaza ya los están renunciando. Cuando los obreros acumulan un año de antigüedad o dos lo que quieren es moverlos con el fin de que renuncien para no pagarles su liquidación. Es impresionante que siendo uno de los lugares más ricos haya tanta pobreza”, mencionó.

El también presidente de educación en el ejido Tlaxcala advirtió que las condiciones de precariedad en las zonas rurales de la Cuenca de Burgos -próximas a las baterías de Torrecillas y Cuitláhuac número 4- son tales que para recibir atención médica tienen que desplazarse hasta Reynosa.

“Hay un centro de salud, pero vienen los médicos cada 15 días. No hay personal de planta ni tenemos un doctor de planta. Las compañías sí tienen doctor fijo, pero no lo atienden a uno, nomás al puro personal de ellos. La gente de los ejidos si van a que les pongan una inyección no se la ponen.

“Ya estamos en la temporada de la víbora de cascabel, que anda mucho por aquí. Por una mordedura hay que irse hasta Reynosa y, si la persona la libró, bien, y si no ni modo, porque sí ha habido gente que les han picado, si la serpiente te muerde en un torrente sanguíneo no llegas. En el campo conocemos como método contra veneno lo que es la leche y el ajo, porque aquí los campesinos no tenemos acceso a los antídotos”, describió.

Asimismo, Ignacio denunció que la empresa paraestatal mexicana no quiere pagarle un adeudo por unas tierras que él le vendió para operar en la zona.

“Nosotros tenemos más de dos años que no se nos ha pagado una línea y dicen que no tienen dinero, pero nos damos cuenta que sí tienen, porque a otros compañeros sí les pagan. Las líneas pasan por terrenos ejidales. Los pagos los estimulan en un tabulario muy bajo.

“Donde perforan un pozo no pagan ni el 50 por ciento de lo que deben y siempre a los gestores de las compañías o de pemex si no les da uno un porcentaje de la liquidación no nos pagan. Dejan pasar años sin pagar”, insistió.

Ejidos fantasmas

Otro de los crucigramas que enfrentan los pobladores de las zonas rurales del cinturón de la Cuenca de Burgos es que se están quedando solos y aislados.

“No hay escuelas, nomás la primaria, pero ya casi no vienen niños, porque hay poca gente”, dijo Ignacio.

De hecho no se mira en la región el enorme despliegue industrial de pemex Exploración y Producción (PEP) ni su gran infraestructura. Si a caso una que otra camioneta de la paraestatal se observa transitando la desértica y polvorienta zona, en la que habitan las serpientes, las aves de rapiña y los coyotes.

La falta de mantenimiento y los parajes inhóspitos donde se encuentran los pozos hacen patente que se ha prescindido de la presencia humana.

Para Ignacio Tapia Martínez, los campos de gas natural no se están aprovechando como se debe a raíz de la llegada de los consorcios extranjeros.

“Aquí han tapado muchos pozos porque no les dan suficiente mantenimiento. Mucha gente, por ejemplo de Halliburton, no conocen el trabajo como lo conoce pemex porque hay pozos que nomás trabajaron un año o medio año y ya los taponaron.

“Dicen que no producen, pero eso sucede porque les dieron mal trato, o sea que no supieron trabajar el pozo y antes que estaba pemex se encontraba mejor el trabajo porque los pozos los tenían fluyendo. Ahorita está creciendo la producción porque tienen muchos pozos, pero muchos los dejan abandonados.

“El 642 está completamente olvidado y así hay tantos. No limpian el área como debería de ser, la mayoría de ellos están enmontados. De Repsol sí pasa una que otra camioneta, pero es muy raro”, aseguró el lugareño.

Para este campesino de robusta figura existen fuertes intereses de Petróleos Mexicanos para entregarle los pozos a las firmas ajenas.

“Es triste, pero todas las compañías para agarrar un trabajo tienen que darle un moche al director de pemex o cualquiera que esté delante de ellos. Nadie da un trabajo nomás de a gratis”, comentó.

Ignacio mencionó que pese a extraerse millones de toneladas diarias de combustible, las instalaciones petroleras no son protegidas por nadie y están expuestas a cualquier acto de terrorismo.

“Aquí hay poca vigilancia de pemex. El helicóptero está viniendo todos los días, pero la vez pasada robaron ahí la estación, se llevaron todo el cableado. últimamente le han hecho muchos robos a pemex, de las estaciones, los cables de la luz”, señaló.

Baterías como la Cuitláhuac, a pesar de estar cercadas, se encuentran abiertas sin personal dentro. Del mismo modo, los pozos que las conectan no bloquean el acceso de gente extraña, pues sus plantas de energía, sus tomas y válvulas de alta precisión no tienen ninguna clase de cerco o cerrojo que las custodien.

Maniobra anticonstitucional

Fuentes internas de pemex Exploración y Producción expresaron -a condición de anonimato- que pese a tener un contrato por 20 años en Burgos -del cual hace mención su portal electrónico-, la española “Repsol se retiró casi por completo de los campos de producción Reynosa y Monterrey”, que están en la salida a la carretera que dirige a San Fernando.

“Ellos se retiraron antes de acabarse el tiempo del contrato y antes de entregar producción y pozos buenos”, informaron.

La Cuenca de Burgos se reactivó en 1996, pero los consorcios foráneos arribaron tiempo después.

“Se dividió el área en bloques y se licitaron con las diferentes compañías. Lo del anunciado progreso fue una trastada de Calderón de vender los bloques de perforación. De hecho ahí también metió la mano Juan Camilo Mouriño. Esta gente se aprovechó de la situación…”, dice un trabajador de la paraestatal.

Además se incurrieron en supuestas violaciones a la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, cuando César Nava benefició a las empresas transnacionales con contratos comerciales disfrazados de obra pública por más de 4 mil millones de dólares (más de 50 mil millones de pesos), para explorar, explotar, producir, transportar y almacenar gas natural y sus condensados en la Cuenca de Burgos durante 20 años, como lo denuncia la periodista de Contralínea México, Ana Lilia Pérez, en su libro “Camisas azules, manos negras”.

Se estima que el valor total de los contratos licitados asciende a más de 8 mil millones de dólares, mientras el monto del contrato de mayor valor adjudicado en la historia de pemex es de 2 mil 437 millones de dólares y se le otorgó a repsol, que según Contralínea México despachaba en una muy modesta oficina de la colonia Lomas de Jarachina sur en Reynosa, con personal en su mayoría administrativo y no de campo.

De acuerdo al artículo 27 constitucional: “Las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública y mediante indemnización”, lo cual no se ha cumplido cabalmente en la Cuenca de Burgos.

La legislación añade que “La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular en beneficio social el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana”, algo que tampoco ha sucedido, pues la miseria es imperante.

Agrega que “La ley, con respeto a la voluntad de los ejidatarios y comuneros para adoptar las condiciones que más les convengan en el aprovechamiento de sus recursos productivos, regulará el ejercicio de los derechos de los comuneros sobre la tierra y de cada ejidatario sobre su parcela”.

Se calcula que actualmente la producción de gas diaria en la cuenca es de mil 400 millones de pies cúbicos, cifra que aunque no ha rebasado las expectativas, es lo suficientemente considerable para generar derramas económicas.

De acuerdo a datos de pemex, el energético que sigue aportando Burgos representa el 20 por ciento de la producción total de combustible en México.

En la primera ronda se adjudicaron los bloques Reynosa-Monterrey, Misión, Cuervito, Fronterizo y Olmos; en 2006 se asignaron los bloques Pandura-Anáhuac y Pirineo. Un año más tarde se adjudicaron los bloques Nejo y Monclova, según datos oficiales.

La infraestructura existente se integra por 127 estaciones de recolección, 28 de trasiego y 10 de entrega.

Las redes de ductos de recolección y transporte a través de las cuales se maneja el total de la producción del norte del país están distribuidas principalmente en siete sectores de la Cuenca de Burgos:

Nuevo Laredo, Cuitláhuac, Miguel Alemán, Arcabuz-Culebra, Cuervito, Reynosa y Monclova.

Existen 108 ductos de gas húmedo y 114 tuberías de gas seco con una longitud total de 2 mil 789 kilómetros.

“Atole con el dedo”

Para el diputado federal Edgar Melhem Salinas, presidente de la Comisión Especial de la Cuenca de Burgos en la Cámara Baja, la intervención y el manejo de millonarios recursos en manos de extranjeros representa una amenaza nacional.

Por ello, afirmó que solicitó a los legisladores de este grupo buscar que se privilegie la participación de empresas mexicanas o regionales en las obras que tienen que ver con el desarrollo de de esta reserva energética.

“Esto va a ser parte de la temática fundamental el día 11 de mayo en una reunión que vamos a tener con el director general de pemex, Exploración y Producción, Carlos Morales. Asimismo, vamos a reunirnos con los directivos de la administración de la cuenca para que nos den un informe de las actividades que está haciendo Petróleos Mexicanos en ese lugar”, manifestó.

El diputado criticó que PEP y las empresas multinacionales tengan una producción ínfima a comparación de la otra mitad del tesoro geológico, situado hacia el lado norte del río Bravo.

“Estamos muy fuera de competividad con Texas. Tenemos informes extraoficiales de que la inversión, la exploración y la producción que se está teniendo en la cuenca no está a la altura de como nosotros quisiéramos.

“Un ejemplo de ello es que en Texas existen 90 mil pozos explorados, 10 mil de los cuales están produciendo, y en Tamaulipas tenemos 11 mil explorados y solamente mil 900 produciendo”, dijo.

Melhem Salinas especificó que los 12 municipios que integran la Cuenca de Burgos deben tener beneficios directos; sociales, económicos y ambientales.

“Queremos que parte de la riqueza que se produce sea invertida en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Queremos buscar como comisión beneficios directos, no solamente en infraestructura carretera sino también en infraestructura social (en vistas a la prometida pavimentación de la brecha El Becerro)”, recalcó.

Y es que para el legislador la Cuenca de Burgos tiene el potencial de solventar el 20 por ciento de gas que se importa de Estados Unidos.

“Aquí la idea es preguntarles a los directivos de pemex cómo podemos ser autosuficientes para cubrir este déficit que tenemos”, acotó.

Sobre los contratos de servicios múltiples, el diputado priista aseguró que la comisión que preside exigirá transparencia y rendición de cuentas a la paraestatal, a unos meses de haber ocupado su curul en el recinto legislativo de San Lázaro.

“Es uno de los objetivos de la comisión, transparentar las adjudicaciones y los contratos de servicios múltiples que tiene Petróleos Mexicanos en la Cuenca de Burgos. Queremos ver la forma de alguna cláusula que les permita a las empresas mexicanas tener prioridad en este tipo de acciones”, reiteró.

Sobre la contaminación en esta región el entrevistado reconoció que es uno de los temas más delicados en la cuenca.

“Sabemos de que en el municipio de San Fernando y en otros lugares han habido daños a la flora. Hemos tenido conocimiento de que algún ganado de que por contaminación de aguas ha tenido mortandad. Aunque está muy supervisada la cuestión ecológica, hay unos puntos donde normatividad en materia ambiental no se han cumplido cabalmente”, abundó Melhem Salinas.

Deterioro ambiental

Por si fuera poco, los habitantes de la reserva de Burgos han señalado en distintas ocasiones la contaminación de la cual son objeto sus tierras y comunidades.

Para Juana Cienfuegos Rivera, vecina del rancho El Lobo, donde parte una brecha hacia Congregación Garza, las transnacionales y pemex no están lo suficientemente comprometidos en proteger el entorno, debido al constante derrame de líquidos tóxicos que dejan por los arenosos caminos.

“No han traído beneficios, han venido a perjudicar nomás. Todas las brechas las contaminan, tiran aguas sucias, huelen bien feo y está toda la peste”, lamentó.

La mujer subrayó que “la gente está abandonando sus casitas porque no hay donde trabajar. No les dan trabajo y se van a buscar a otra parte”. Añadió que “antes sí había mucho trabajo para la comunidad, muchas compañías estaban acá, pero se han ido desapareciendo paulatinamente, todas se están retirando de aquí”.

Por su lado María Galván Villarreal, quien ha vivido toda su vida en este lugar, asegura que jamás les ha favorecido la explotación de los campos de perforación ni las empresas que los trabajan. “Se mira el vaivén de camiones, pero nada más eso”, comenta sentada sobre una mecedora.

La anciana explicó que en años anteriores la contaminación era aún más notable.

“Tiempo atrás sí tuvimos este problema. De hecho hubo un pozo explotó hace algunos años. Lo único malo es que pasan los camiones cisterna tirando aguas que afectan a los animales”, dijo.

Por el abandono en el que se ha quedado este poblado, doña María refirió que es difícil hallar gente que le ayude a criar los rebaños de borregos.

“Sí batallamos bastante para buscar una persona que nos ayude aquí, las familias se están yendo; nos estamos quedando nomás los mayores”, describió.

El 7 de junio de 2007, en el Día Mundial del Medio Ambiente, la Asociación Ecológica Cuenca de Burgos denunció que pemex es la principal fuente de contaminación en el medio rural, tras señalar que cuenta con cementerios de desechos tóxicos no regulados por las autoridades para verter desperdicios de los pozos de producción, lo cual viola la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

Se contactó a la Delegación Regional de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (semarnat) para preguntarle si tiene conocimiento de tales tiraderos clandestinos, pero al cierre de esta edición no ha habido respuesta.

Tamauligas, primer lugar en quejas

Aún cuando en el noreste mexicano está asentada el banco energético más importante de la nación, la distribución de gas LP en ciudades como Reynosa no ha beneficiado a la población como se espera.

Reportes periodísticos señalan el servicio de la empresa Tamauligas como “pésimo y oneroso”. De hecho, la oficina regional de la Procuraduría Federal del Consumidor (profeco), tiene bajo la lupa a la empresa por acumular más de un centenar de quejas.

Su titular, Guillermo Núñez de Cáceres, admitió que Tamauligas ha sido denunciada por los elevados cobros injustificados.

De acuerdo al diario La Prensa de Reynosa dicho grupo “recibió el permiso para distribuir el combustible en Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros en abril de 1998 y es propiedad del Bufete Industrial Construcciones Gaz de France y de Mexigas”.

Se anticipó que tendría una cobertura de 36 mil usuarios al quinto año de operaciones, con una inversión de 23 millones de dólares (unos 300 millones de pesos) y con una tarifa de 0.854 dólares por gigacaloría.

En Tamaulipas se le otorgó el monopolio para la oferta de tal servicio y distribución geográfica del mismo. Según el diario fronterizo “cuenta con un sistema de transporte de gas cuya longitud es de más de 28 mil kilómetros, además tiene 14 depósitos subterráneos de almacenamiento, dos terminales de gas natural líquido, 46 estaciones de compresión y 5 buques tanque para el transporte de gas licuado con una capacidad agregada de 386 mil metros cúbicos”.

Con casi un millón de habitantes y con la Cuenca de Burgos a un lado, Reynosa tiene apenas una pequeña red de 12 mil usuarios. Inclusive algunos habitantes que tienen años radicando en esta ciudad desconocían de la existencia de este servicio.

Al atardecer

Don Doroteo ya está cansado. El día que lo conocimos apenas si había probado bocado, sus sueños de vivir bien y tener dinero, que pensó tendría cuando oyó por vez primera el nombre Cuenca de Burgos, se esfumaron.

De pozo en pozo a don Doroteo se le acabó la esperanza, se le murió la esposa, se le fueron sus vecinos y en este paraje casi inhóspito ya le hastía la soledad y el abandono.

A pesar de que es un campesino que apenas terminó la primaria, don Doroteo entiende que bajo sus pies, por las brechas que a diario camina, hay cientos de millones de dólares en gas.

Don Doroteo en cambio no entiende porqué a él, precisamente a él, no le tocó nada.

Es el tesoro de la Cuenca de Burgos, al que pocos tienen acceso, del que nadie rinde cuentas y del que nadie explica dónde están los beneficios.